diciembre 1, 2020

Balance del referendo de estatutos

La naturaleza de una elección de candidatos es distinta al sometimiento de una norma de política pública, por tanto, las reglas del juego deberían ser distintas.

El pasado 20 de septiembre se sometió a votación 5 estatutos departamentales y 2 estatutos indígena originario campesinos.

Causas de la desaprobación

En relación a los cinco departamentales es evidente que el tiempo transcurrido, desde su aprobación por el Tribunal Constitucional Plurinacional hasta su sometimiento al voto popular, fue breve. Este hecho ocasionó que su contenido no sea conocido a cabalidad por el ciudadano; habrá que agregar que el tiempo de campaña de un mes resulta muy breve para este cometido.

Otro factor importante es que se prohibió hacer campaña a las autoridades en ejercicio, evitando así usar recursos públicos para dar a conocer las bondades de las normas y dejando huérfano al estatuto, si nadie que de manera efectiva promueva su aprobación. Es importante analizar este extremo ya que en el caso de los seudo referendos de los estatutos de oriente, se los promovió desde las gobernaciones, utilizando el aparato público con que disponen y los recursos económicos del Estado.

La naturaleza de una elección de candidatos es distinta al sometimiento de una norma de política pública, en este caso responden a una política estatal recogida en la Constitución Política del Estado, por tanto, las reglas del juego deberían ser distintas. Cabe decir que la crisis del Tribunal Supremo Electoral fue otro factor que incidió para que el proceso quede trunco o no cuente con mejores condiciones.

En todo caso, la norma era necesaria para cerrar cinco temas sustantivos que hacen a las autonomías: el modelo de gobierno, el modelo de gestión, la asunción de competencias, financiamiento y modelo de desarrollo; solamente en base a estos temas uno puede darse cuenta de la importancia de contar con esta norma.

La labor de la oposición

Desde quienes impulsaron el “No” se produjo una miopía en cuanto a la importancia de contar con la norma y esgrimieron argumentos como que ésta no era conocida por el ciudadano o que había artículos que atentaban contra las propias autonomías y, por lo tanto, había que modificar el estatuto, llevando la discusión a un falso debate ya que la norma una vez aprobada podía ser modificada en aquellos aspectos que se cuestionaban dejando que los artículos no cuestionados entraran en vigencia, asimismo, algunos otros temas podían ser regulados a través de normas que se hubiesen desprendido desde el mismo estatuto.

Para nadie es un secreto que sólo la Constitución Política del Estado ha tenido una alta participación ciudadana y que usualmente las políticas públicas se hacen por nuestros representantes, o como era antes, por un equipo de “expertos” entre gallos y medianoche, a espaldas del ciudadano, en cambio, en este caso los estatutos fueron trabajados por representantes legítimos del pueblos y sufrieron sendas consultas en distintas provincias de los departamentos; seguramente no se llegó a todos los ciudadanos pero sí hubo un alto nivel de participación, dotándolos de un grado mayor de legitimidad que cualquier otra política pública que haya salido después de la Constitución Política del Estado o antes de ella.

La oposición, en su afán de ganar puntos con la ciudadanía, manipuló la importancia de contar con la norma, convirtiendo el referendo en un plebiscito contra el gobierno, recayendo así en el falso debate porque en los comicios no se ponía a votación la aprobación o desaprobación de las políticas del gobierno, pero, además, traicionaron sus propios postulados autonómicos, postergando, con la decisión del pueblo, las autonomías efectivas por unos años más.

Las autonomías indígena originario campesinas (AIOC)

En el caso de los estatutos indígena originario campesinos tenemos una de cal y otra de arena.

Totora fue la gran sorpresa, ganó el No. Creemos que en parte el resultado se debe a que fue arrastrado por el ambiente negativo que se generó en los estatutos departamentales y también por la falta de claridad en las autoridades originarias sobre el clima que se vivía en torno a uno de los postulados del estatuto: el thaki –o turno–, que exige haber cumplido con cargos inferiores en tu comunidad para aspirar a un cargo mayor del gobierno autónomo, lo que se vio como contrario a las aspiraciones de los jóvenes o de los llamados residentes a los que, por vivir en otras ciudades, se les dificulta cumplir estos cargos.

También estuvieron los intereses de la recién electa Alcaldesa que vio que peligraba el poder cumplir cinco años de gestión si aprobaban el estatuto, en otras palabras, que su mandato se acortaría, y por eso no dudó en usar los recursos del Estado para hacer campaña en contra, incluso con el apoyo de otros estamentos del Estado, hasta el mismo día del referendo.

En el caso de Charagua hubo distintas condiciones aunque también algunas similares a las de Totora. La mayor diferencia es que no se estaba sometiendo a referendo, al mismo tiempo, su autonomía indígena y el estatuto departamental, por tanto no hubo ese factor externo que sí hubo en Oruro; la alcaldía de Chargua está en manos de la alianza APG-MAS, favorables al proceso, y logró cohesionar a los actores más importantes entorno a la autonomía y los capitanes grandes apoyaron conjuntamente el proceso. Instituciones como CIPCA, que apoyaban ambos procesos, le dieron más apoyo a Charagua, desplazando su personal del altiplano a esta región.

Es importante destacar que en el municipio de Charagua hay quienes preveían perder la conversión a AIOC y, por otro lado, también quienes creían que en Totora, por haber sido la CONAMAC la impulsora tanto en el Pacto de Unidad como en la Constituyente de incluir las AIOC, respaldarían radicalmente este proceso, cosa que no sucedió, brillando por su ausencia.

Por último, hay que resaltar la trascendencia de implementar autonomías indígena originario campesinas en el país, más aun en el oriente boliviano, donde persisten oligarquías colonizadoras que aún hoy sojuzgan a los indígenas. En primer lugar, Bolivia no sería Estado Plurinacional si no contara con autonomías indígena originario campesinas, ahora cuenta con la primera de manera efectiva, instancia emancipadora de nuestros pueblos indígenas porque rompe con la hegemonía de unas elites arcaicas y desfasadas del proceso de cambio que vive el país, pero, lo más significativo y de carácter universal, es que les devuelve a los pueblos indígenas el derecho a autodeterminarse, tener su auto gobierno, dirigir su destino.

Hay que decir, de forma valiente y contundente, que las guerras por la independencia libradas en América no liberaron a las naciones y pueblos indígenas del continente, sólo cambió de manos el poder, de los españoles a los hijos de éstos nacidos en América, los llamados criollos, a los indígenas ambos los siguieron excluyendo, marginando, discriminando, y, si bien dentro los nuevos estados hubo varias conquistas de derechos para estos pueblos, hasta el día de hoy no se les había dado un poder real y genuino para seguir construyendo su destino y ser verdaderamente Iyambae.


* Servidor público del Ministerio de Autonomías.

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