noviembre 24, 2020

Miguel Enríquez Espinosa (1944-1974)

Nació en Talcahuano, Chile, el 27 de marzo de 1944. Su padre, Edgardo Enríquez Frödden, era un reconocido médico en neuroanatomía, rector de la Universidad de Concepción y, a partir de 1972, Ministro de Educación del gobierno de Salvador Allende; su madre, Raquel Espinosa Townsend, había egresado de la escuela de Leyes, y poseía un profundo humanismo y extraordinario sentido del humor.

En 1949 inició sus estudios primarios en el colegio inglés de Concepción, siendo un estudiante destacado pero al extremo inquieto. En su adolescencia participó en las movilizaciones estudiantiles de abril de 1957, donde conoció más de cerca las injusticias sociales que causaba la desigualdad económica.

En marzo de 1961 ingresó a la carrera de medicina en la Universidad de Concepción. En abril de ese mismo año, conduce parte de las movilizaciones de los estudiantes y sectores del pueblo de esa ciudad, contra la invasión mercenaria de EE.UU. a Cuba por Playa Girón. Al año siguiente se integra a la Federación Juvenil Socialista (FJS), pero en 1964 rompe con el Partido Socialista e ingresa a la Vanguardia Revolucionaria Marxista (VRM), organización de tendencia trotskista.

Se hizo una promesa a sí mismo: “si no soy de constitución valiente, me haré valiente por la vía racional”, así lo escribió en una especie de juramento que asumió como compromiso propio.

En 1965 participó de la fundación del Movimiento Izquierda Revolucionaria (MIR), asumiendo como su Secretario General a la edad de 21 años, en diciembre de 1967.

Bajo su dirección, en tres años, la organización político-militar se propaga a lo largo y ancho del país, arraigándose en el movimiento estudiantil secundario y universitario, en los pobladores sin casas, en los campesinos sin tierra y con gran fuerza entre indígenas del pueblo mapuche, actores a los que denomina “los pobres del campo y de la ciudad”.

Tras numerosos asaltos bancarios, tomas de terreno para favorecer a campesinos y pobladores, y otra serie de acciones directas cuyo objetivo será foguear los cuadros militares del MIR y organizar a los sectores más marginales del país, a mediados de 1970 declinará de proseguir acciones armadas que puedan interferir negativamente en la elección de Salvador Allende, a quién luego de ser electo, apoyará en la creación de su aparato de seguridad.

Los siguientes tres años, de gobierno de la Unidad Popular, los dedicará a organizar a los sectores más efervescentes de la sociedad, procurando radicalizar la lucha política y social de los trabajadores con el ánimo de conformar una fuerza social revolucionaria disciplinada y capaz de enfrentar un eventual golpe de Estado de la burguesía.

El 11 de septiembre de 1973, día del golpe dirigido por Augusto Pinochet, lo coloca coordinando la resistencia popular en las barriadas pobres de la capital. Durante la mañana, a través de Beatriz, hija del Presidente Allende, logra comunicarse con éste, quien, ante el ofrecimiento de un plan de defensa, responde: “ahora te toca a ti, Miguel”.

El 5 de octubre de 1974, su casa fue rodeada por un numeroso contingente militar a cargo de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), al cual se suma una tanqueta y un helicóptero. Tras horas de resistencia, es muerto en combate mientras se disponía a romper el cerco y defender a su esposa que se encontraba embarazada.

De su extraordinaria persona, referiría el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Armando Hart Dávalos, en homenaje realizado el mismo año de su caída: “Miguel Enríquez no había dado de sí todo lo que era capaz de dar. Si se le mide por lo que ya era, su estatura revolucionaria es de por sí grande. Si se le mide por lo que hubiera podido llegar a ser, hay que destacar, sin temor a que el sentimiento o la emoción nuble el razonamiento, que en Miguel Enríquez despuntaba un jefe de revolución.”

La Época.-

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