noviembre 25, 2020

Zona Libre de Fuego

El filme hace un llamado a la acción y solidaridad internacional con el pueblo Tamil, que sufre una cruenta represión por parte de las autoridades de Sri Lanka.

Hace unos días en la cinemateca nacional se realizó la presentación del documental “Zona Libre de Fuego”, a cargo de su director Callum Macrae, nominado al Premio Nobel de la Paz por la realización de este y otros trabajos documentales de denuncia. Dentro de su amplio recorrido profesional y de compromiso, ha sido el ganador de los premios Peabody y Columbia Dupont al Periodismo y nominado a los premios Grierson y BAFTA. El señor Macrae explicó ampliamente a los asistentes que el propósito de esta presentación es de que la opinión pública conozca, en la voz e imagen de las víctimas, lo que verdaderamente ocurrió en la cruenta guerra que el 2009 terminó con una masacre de magnitud y continúa con un gobierno que desata persecuciones, desapariciones, exilio y campos de concentración, para el pueblo Tamil, que sufre esta condición de genocidio en la que los sucesivos gobiernos lo han colocado.

Relato de una masacre

Nos cuenta la sinopsis del documental que este trabajo es el producto de una investigación de tres años, y se le atribuye un papel clave en la persuasión al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en marzo del 2014, para plantear la iniciación de una investigación internacional de crímenes de guerra sobre los sucesos en las etapas finales de la guerra en Sri Lanka.

La película cuenta el terrible relato de los últimos 138 días de esta horrible guerra. Hace apenas seis años, en enero del 2009, el gobierno de Sri Lanka lanzó su ofensiva final contra los rebeldes secesionistas, los Tigres de Liberación de Tamil Eelam, mejor conocidos como los Tigres Tamiles. A dos semanas del asalto final, el gobierno declaró la primera “Zona Libre de Fuego” y alentó a entre 300.000 y 400.000 civiles tamiles a reunirse allí, por su propia seguridad. Entonces, el gobierno puso en marcha una campaña de bombardeos mortales, sostenidos y deliberados, sobre esta y posteriores zonas. La historia de lo que sucedió a continuación se narra con detalles vividos por los personajes centrales.

El sufrimiento de los civiles atrapados fue terrible, grabado en el día a día en pequeñas cámaras y teléfonos móviles. Hospitales improvisados instalados en escuelas abandonadas fueron atacados y a los civiles se les negaron alimentos y medicinas adecuadas por parte del gobierno. Un informe de la ONU estima que hasta 40.000 personas murieron en tan sólo unas semanas. Un informe más reciente de la ONU sugirió que la cifra de muertos podría llegar a 70.000 e incluso más. El documental es la voz de las personas que vivieron la guerra – usando material visual único que documentan los hechos de forma impresionante y dramática– y constituye una prueba clara de los crímenes de guerra, las ejecuciones sumarias, la tortura y la violencia sexual.

Llamamiento

“Zona Libre de Fuego” es un llamado a la acción y solidaridad internacional pues su impacto en la comunidad de la opinión mundial debe ser despertar la solidaridad y la indignación; en palabras de su director Callum Macrae, “para que las voces de las víctimas, de los masacrados y torturados sean escuchados para que se haga justicia”, lo que significa que un tribunal internacional investigue los crímenes de guerra que ocurrieron en esos años. Hasta ahora los gobiernos sucesivos de Sri Lanka se han negado a la investigación externa aduciendo que les corresponde hacerla internamente, siendo que han sido ellos mismos los causantes de tamaña masacre.

Quizás en algún noticioso o en un breve comentario hemos escuchado algo de los sucesos que envuelven la masacre del pueblo Tamil en Sri Lanka, y no le prestamos mayor atención, inmersos en nuestra propia sobrevivencia, pero además la forma en que suele llegarnos las noticias de otras partes del mundo es de agencias noticiosas “internacionales” que las han filtrado y puesto en discurso oficial para no incomodar la vida cotidiana de los ciudadanos del primer mundo y no generar solidaridades en países como Bolivia, en los que situaciones parecidas han ocurrido a lo largo de nuestra historia de colonización.

Además es como quieren vernos los países cómplices del genocidio señalados por el informe del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Estados Unidos y Gran Bretaña, quienes a nombre de la lucha contra el terrorismo (para ellos los Tigres Tamiles), han cerrado los ojos del mundo al genocidio que desde el gobierno de Sri Lanka se estaba realizando, no sólo de manera intensiva en los años que narra el documental entre septiembre 2008 y mayo 2009, sino desde hace décadas cuando en una acción sistemática del poder se buscaba anular la identidad del pueblo Tamil a través de la negación de su idioma e identidad, y de la sistemática violencia contra ellos.

Además, hubo otros que callaron, pues bajo el denominativo de socialistas, los gobiernos de Sri Lanka, se dieron a la tarea del exterminio del pueblo Tamil, generando posicionamientos diversos en el ámbito internacional, que les dejaron actuar con impunidad. Lo cierto es que no puede existir un gobierno “socialista” que se precie de tal, y de expresar la voluntad de la diversidad popular, sobre miles de muertos a los que llama terroristas. Como no puede ser justificado el exterminio de más de un millón de personas en kampuchea bajo el régimen Polpotiano, o los campos de concentración en la URSS estalinista. Situaciones históricas, como las de Sri Lanka, que quieren justificar el genocidio, la masacre y el autoritarismo, bajo la justificación de la construcción de una nueva sociedad, no es socialista ni revolucionaria, sino la recreación del Estado y el propio capitalismo que genera represión e imposición colonial en nuestras sociedades.

Para finalizar, queremos llamar la atención a través del dolor, la muerte y el maltrato de miles de seres humanos que sufren la intolerancia y la negación genocida de su propia identidad en otra parte del mundo, y este documental nos convoca a solidarizarnos como seres humanos en contra del atropello permanente, demandando juicio internacional por los crímenes de guerra que han ocurrido.

El filme nos sirve igualmente para reflexionar la condición de nuestros propios países que han vivido demasiado tiempo bajo la sombra del colonialismo de otros países, pero también del colonialismo interno de quienes asumiendo superioridad son los que de diversas maneras han generado estrategias de genocidio interno, como ha ocurrido con los pueblos indígenas en Bolivia, y ha continuado con la institucionalización del racismo como política de Estado en la época colonial y republicana. Hoy, nuestra respuesta histórica es distinta, los pueblos indígenas originario campesinos han propuesto como fundamento del reencuentro a la democracia intercultural, como espacio en el que empecemos a reconocernos en nuestra diversidad, luchando contra la discriminación y el racismo interno que nos divide. Esta es una lucha permanente que debemos librar, para llegar a la constatación de que OTRO MUNDO ES POSIBLE, si aprendemos a reconocer al otro/a como complemento a partir de sus diferencias, y no como enemigo potencial al que se debe someter, que es la historia colonial que aún viven nuestros países.


* Sociólogo.

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