noviembre 29, 2020

La subversión contra el Sí

por: Vicente Prieto

Sólo cinco meses separan a Bolivia de la cuarta asistencia a urnas entre cortos períodos de tiempo y, excepto la elección presidencial del 2014, ganada rotundamente por el dúo Evo Morales-Álvaro García Linera, en los subsiguientes procesos decisorios, el Movimiento al Socialismo en el gobierno no las tuvo todas consigo, e incluso algunos analistas hablan de derrotas. No pocos también hablan de agotamiento entre los electores por comicios tan seguidos en el tiempo, que se han basado más en la fortaleza del líder Evo Morales que en las virtudes de unos movimientos sociales perforados por la corrupción personalizada en varios dirigentes y que la maquinaria mediática intenta mantener en el imaginario diario de la población.

Re-postulación

En ese escenario se aproxima la consulta popular para una posible re-postulación del Presidente y el Vicepresidente a un nuevo período de mandato, a través de la reforma del Artículo 168 de la Constitución Política del Estado que reza: “El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua.” Este artículo pretende ser reformado y para ello el TSE está revisando la pregunta a ser presentada en referéndum que postula:“¿Está usted de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado para permitir que la Presidenta o Presidente y la Vicepresidenta o el Vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua, lo que habilitaría la candidatura de los actuales mandatarios por el periodo 2020-2025?”En varios términos de esta interrogante está la manzana de la discordia entre opositores y oficialistas: ¿lo que se decidirá el 21 de febrero es la “reelección” de los Presidente y Vicepresidente actuales o sólo la “re-postulación” (re-postulación = habilitación de la candidatura) a los comicios de 2019? Tras esta diatriba lexicológica esconde la oposición una serie de acciones subversivas que sería bueno radiografiar y socializar para que el pueblo no sea manipulado en favor de intereses que no son los suyos.

Claves de la subversión

Ante la posibilidad de una continuidad de Evo, la oposición política externa, aliada a ciertos grupos oligárquicos internos y externos que ven alargarse el suplicio de soportar al pueblo en el poder, no se están quedando quietos y mueven dinero y conciencias con el fin de que el “No” a la re-postulación sea una consecuencia “lógica” del reciente “No” a las autonomías. Esta vez la subversión se mueve en cuatro vertientes útiles a sus fines, contando ante todo con la falta de información del pueblo, en tanto la agenda mediática ha marcado claramente sus objetivos y el aparato comunicativo gubernamental parece carecer de las fuerzas necesarias para librar con éxito esta batalla.

El primer factor que ya ha comenzado a utilizar la subversión interna y externa es una “trampa semántica” que intenta confundir entre los términos reelección y re-postulación, haciendo creer a los posibles votantes que modificar la Constitución ahora significaría la continuidad inmediata de Evo y Álvaro al frente de los destinos del país, aun a falta de toda una gestión gubernamental de cinco años antes de los comicios de 2019.

Vale la pena informarle a la población que lo que se trata es de decidir si el Presidente Evo Morales se presenta o no a una nueva candidatura y que, en las Elecciones Nacionales de 2019, tendrán la posibilidad de decidir si Evo continúa o le da paso a otro candidato de diferente ideología. Y por otra parte, una modificación constitucional de esta magnitud implica a cualquier partido u organización política que logre la aceptación del pueblo y llegue al poder. No es privativa del Movimiento al Socialismo. Así que no se justifica el miedo opositor a una adecuación de la Carta Magna que pudiera servirle en el improbable caso de retomar el poder.

El segundo factor lo constituye la archiconocida práctica imperial de “divide y vencerás” que, desde antes de la elección presidencial de 2014 están poniendo en práctica los intereses oligárquicos, haciendo ver a la opinión pública nacional e internacional que las contradicciones internas del MAS originan enfrentamientos entre iguales, sembrando dudas acerca de la capacidad del indígena originario para gobernar y gobernarse, aún más cuando el fantasma de la corrupción ha rondado algunas esferas gubernamentales, achacado por la prensa a la generalidad de las organizaciones sociales y sus miembros, en una actitud discriminatoria palpable y sin fundamentos, que ha dado lugar a la frase: “ellos (los originarios) ya tuvieron su oportunidad y fallaron. Ahora nos toca a nosotros (las oposiciones y grupos emergentes)”.

El tercer elemento es parte de otro falso debate: la “democracia”. Partiendo de conceptos anarco-sindicalistas según los cuales no importa quién esté en el poder, los gremios, sindicatos y el pueblo en general, deben ponerse en contra del gobierno aunque ellos mismos lo hayan elegido por amplia mayoría y sean los principales beneficiados. Los bolivianos tienen muy fresca en sus mentes la épica recuperación de la democracia y todo lo que amenace su pérdida es visto con temor y desconfianza, por eso la oposición lo utiliza en su favor y confunde a la opinión pública manejando el término de “antidemocrático” a cualquier intento de continuidad gubernamental que, a la luz de los hechos, afianzaría el poder del pueblo y debilitaría a la oligarquía todavía más. El tema a defender es que la democracia boliviana se basa en el pleno ejercicio de esta para beneficio de todos y no de unos pocos privilegiados, como sucedía hasta el 2005 cuando pequeños grupos gobernaban con una baja aceptación popular, alternándose sí, pero sin desarrollar el país ni dignificar la vida de la mayoría de los bolivianos. ¿Por qué la continuidad no sería democrática si la decide el pueblo?

El último elemento, no menos importante, es lo que algunos llaman “oposición interna”, clasificando a los “invitados”, “paracaidistas” y otros representantes de la derecha neoliberal que, a título de tecnocracias, pululan en el aparato gubernamental sin identificarse plenamente con la ideología revolucionaria, quienes con actitudes o hechos frenan la gestión y dañan la imagen del proceso de cambio, a través de “equivocaciones” o “errores” humanos, como se dan constantemente en el maltrato de algunos funcionarios hacia la población, la soberbia, la falta de transparencia y algunas muestras de verdadera mala fe, por ejemplo, el diseño de la anterior papeleta de sufragio en el referéndum autonómico cuyos colores tendían a la confusión visual y conceptual y elementos innecesarios fueron introducidos para causar susceptibilidad entre los votantes y observadores. Ahí habría que revisar también el contenido y la forma de la pregunta redactada para el próximo referéndum constitucional porque la retórica gratuita también lleva a la confusión.

Estos serán los cuatro ejes en que se moverá la subversión por el “No” a la re-postulación de Evo y Álvaro. Queda esperar cuál será la estrategia oficial para que el pueblo se convenza, de una vez por todas, que los intereses de las oligarquías no son los suyos y que cualquier viraje hacia otra dirección que no sea la del proceso de cambio sería un paso atrás en la consecución del ansiado “suma qamaña”, “sumak kawsay” o “vivir bien”.

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