noviembre 24, 2020

Declaración de la Conferencia Mundial de los Pueblos Sobre Cambio Climatico y Defensa de la Vida Tiquipaya – Bolivia

por: Fragmentos del documento original

El mundo precisa transitar hacia la visión holística del Vivir Bien, profundizando la complementariedad entre los derechos de los pueblos y los derechos de la Madre Tierra.

Los pueblos del mundo reunidos en Tiquipaya, Bolivia del 10 al 12 de octubre de 2015, hemos trabajado en una propuesta consensuada para ser presentada a la comunidad internacional y a los gobiernos del mundo para preservar la vida y contra el cambio climático; como una respuesta urgente a un fallido sistema capitalista y modelo civilizatorio que son la causa estructural de la crisis climática en el mundo.

Esta declaración reúne nuestro pensamiento y sentimiento, y es nuestra propuesta para las negociaciones internacionales de las Conferencias de Partes de Naciones Unidas sobre cambio climático, medio ambiente, desarrollo sostenible y otros escenarios relevantes, así como para la agenda permanente de los pueblos para la defensa de la vida.

La transición hacia el modelo de civilización del Vivir Bien

El mundo está siendo azotado por una múltiple crisis global que se manifiesta en una crisis climática, financiera, alimentaria, energética, institucional, cultural, ética y espiritual y en un estado de guerra permanente. Esto nos señala que estamos viviendo una crisis integral del capitalismo y de un modelo de sociedad. Para sobrevivir, la humanidad tiene que liberarse del capitalismo porque conduce a la humanidad hacia un horizonte de destrucción que sentencia a muerte a la naturaleza y a la vida misma.

El modelo civilizatorio occidental articulado al sistema mundial capitalista ha sido expandido por las potencias imperiales y los países del Norte con crímenes de lesa humanidad, saqueos y sometimiento de nuestros pueblos; las guerras han sido el instrumento de sometimiento y dominación que ha utilizado el imperialismo para imponer su voluntad política y económica. Las guerras también han sido empleadas por las corporaciones transnacionales para arrebatarles el mar a los pueblos atentando contra su derecho al mar.

El colonialismo de las potencias del Norte ha ejercido opresión y dominación sobre la humanidad, haciendo que los pueblos pierdan su identidad y reproduzcan modelos ajenos, donde la naturaleza y el mismo ser humano son un capital a ser explotado. El orden colonial ha pretendido imponer una homogeneización económica, social, cultural y política a todos los países del Sur. Actualmente las potencias imperiales siguen violando de forma permanente la soberanía de los Estados, usando bombardeos, invasiones, guerras internas, espionaje y desestabilización de gobiernos democráticos para someter a los gobiernos y pueblos del mundo.

No es solamente el modelo armamentista y de la guerra el que destruye la vida en el planeta, también son los modelos económicos y la arquitectura financiera internacional los que estrangulan las economías de los países que intentan ser soberanos y dignos. Por esto, la reestructuración de la gobernanza de las instituciones financieras multilaterales debe ser un proceso transparente, consultivo e incluyente que permita llevar adelante un proceso de reforma del sistema financiero y monetario internacional.

Tenemos que poner en marcha un nuevo modelo civilizatorio que valore la cultura de la vida y la cultura de la paz, que es el Vivir Bien. El mundo precisa transitar hacia la visión holística del Vivir Bien, profundizando la complementariedad entre los derechos de los pueblos y los derechos de la Madre Tierra, que implica construir una relación de equilibrio entre los seres humanos con la naturaleza para restablecer la armonía con la Madre Tierra. El Vivir Bien en armonía con la Madre Tierra es el nuevo modelo de civilización para preservar la comunidad de vida, donde la Madre Tierra es un ser vivo sagrado y no un objeto para la explotación de los seres humanos.

Hoy, los pueblos del mundo nos sublevamos contra un sistema capitalista que promueve los negocios ambientales, la mercantilización y la privatización de las funciones ambientales de la naturaleza, que son y deben seguir siendo un bien común de los pueblos. Nos sublevamos contra el capitalismo que es la causa estructural del cambio climático y que pretende someter los ciclos vitales de la Madre Tierra a las reglas del mercado bajo el dominio de la tecnología capitalista. La ciencia, los conocimientos y la tecnología deben ser instrumentos que promuevan la paz, la no violencia, la armonía, la vida plena y el vivir bien; deben estar orientadas a erradicar el desequilibrio del ser humano consigo mismo y con la Madre Tierra.

La lucha de los pueblos en este siglo es la lucha por la defensa de los bienes comunes y el patrimonio común. En el capitalismo los bienes comunes se privatizan, son saqueados y explotados para el beneficio de unas pocas personas, empresas y transnacionales. La armonía global de la Madre Tierra constituye la base de nuestro patrimonio común y el espacio atmosférico se ha convertido en el patrimonio común más importante de la sociedad actual.

La colonización atmosférica con la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, producto de la excesiva e irracional industrialización de los países desarrollados, ha quebrado el equilibrio en la Madre Tierra. Si la temperatura se incrementa más allá de los 1,5 grados centígrados estaremos viviendo una catástrofe planetaria. Ante la impunidad de los delitos de los países contra la Madre Tierra, es una necesidad inmediata contar con un sistema jurídico internacional que castigue a los países que no cumplen con sus compromisos internacionales de proteger la integridad de la Madre Tierra.

El capitalismo ha contraído múltiples deudas con la humanidad y con la Madre Tierra, como ser la deuda climática, deuda social y deuda ecológica. Los países capitalistas y desarrollados han profundizado la brecha entre ricos y pobres que existen en el mundo, han impulsado la expropiación y la usurpación de recursos naturales de los pueblos y países del Sur, han acumulado la riqueza, en detrimento del bienestar de nuestros pueblos, deteriorando su riqueza espiritual y moral.

En el mundo se está perdiendo la vida en comunidad y la vida en familia. Pocos pueblos son los que practican la solidaridad y la complementariedad entre las personas y de ellas con la naturaleza. Las religiones y espiritualidades del mundo son el resguardo moral de la sociedad en la construcción de una cultura de paz y cultura de vida, de diálogo a la solución de la crisis climática y a la crisis social que destruye la vida y nuestros valores comunitarios, y crea desequilibrios y conflictos en las sociedades, empobreciendo a las personas, sobre todo a las más vulnerables, niñas, niños, adolescentes, y víctimas de las guerras, de la trata y tráfico y de la discriminación.

Por culpa del capitalismo no sólo la Madre Tierra está enferma sino también la humanidad. La humanidad no debe vivir sin valores y sin principios éticos. La humanidad no puede vivir soportando la imposición de un solo modelo económico, político, social y cultural. La humanidad no debe vivir separada en clases, dividida por élites políticas y bajo religiones y creencias impuestas a la fuerza, bajo visiones que separan a los seres humanos de la naturaleza y rompen el equilibrio entre los seres vivos. Tenemos que sanar a la humanidad para salvar a la Madre Tierra.

En un escenario donde nuestra Madre Tierra se encuentra más herida y el futuro de la humanidad se ve en mayor peligro, los pueblos del mundo debemos seguir dialogando y defendiendo la vida.

Acciones para defender la vida y contra el cambio climático

Los pueblos rebeldes del mundo con un espíritu profundamente revolucionario, planteamos a la Madre Tierra, a nuestras hermanas y hermanos del mundo entero y a todos los seres vivos criados por la Madre Tierra, las siguientes acciones en defensa por la vida y contra el cambio climático.

1. Acciones de los pueblos para luchar contra los intereses capitalistas en contra de la vida:

Fortalecer la conciencia, visión y unidad de los pueblos para construir un sistema mundial socialista y comunitario para la vida, que fortalezca la recuperación de los bienes comunes, los valores éticos en la humanidad, la autodeterminación de los pueblos y les devuelva su capacidad de gobernarse a sí mismos, promoviendo la relación armónica con la naturaleza.

Los pueblos por intermedio de sus organizaciones sociales y comunitarias deben tomar el poder político, económico y militar construyendo nuevas formas estatales plurinacionales para gobernarnos a nosotros mismos, creando nuestras herramientas de cambio y transformación.

2. Acciones de los pueblos para luchar contra las amenazas a la vida, guerras y geopolíticas de los imperios para distribuirse la Madre Tierra:

Luchar por la descolonización, despatrialcalización y destruir los cimientos materiales y subjetivos sobre los que se asienta el racismo, el colonialismo interno y las nuevas formas de colonialismo externo, para desmontar los cimientos institucionales, económicos, políticos y culturales del viejo y nuevo orden colonial.

Establecer y mantener un sistema económico internacional multilateral basado en la diplomacia de los pueblos, universal, con normas claras, abierto, favorable al desarrollo, no discriminatorio, inclusivo y equitativo.

3. Acciones de los pueblos para fortalecer los caminos del Vivir Bien alternativos al capitalismo:

Trabajar desde todos los pueblos, nacionalidades, afrodescendientes y movimientos sociales del mundo, para hacer incidencia global en que nuestras metas como humanidad sean las de garantizar la supervivencia de las futuras generaciones.

Continuar luchando en todos los foros políticos y espacios multilaterales para desarrollar la conciencia que frene la acumulación capitalista, la sobreproducción de mercancías, el consumismo irresponsable, la agresión entre pueblos, la violencia global y acabar con el sistema patriarcal.

4. Acciones de los pueblos para avanzar en el reconocimiento universal de los derechos de la Madre Tierra:

Recuperar la concepción de los Pueblos Indígenas originarios y campesinos y de todas nuestras culturas ancestrales sobre la Madre Tierra, que expresa una relación armónica entre los seres humanos con la naturaleza, entendiéndola como nuestro único hogar, en el cual hemos vivido y convivido desde siempre.

Proponer a los países la aprobación de normativas jurídicas para que las empresas, transnacionales y el sector privado cumplan sus compromisos de responsabilidad social, política con la Madre Tierra y el Vivir Bien.

5. Acciones de los pueblos para fortalecer los conocimientos prácticas y tecnologías sobre el cambio climático y para la vida:

Impulsar y demandar el acceso a la ciencia y tecnologías socialmente apropiadas y apropiables como un Derecho Humano, en el marco de la Naciones Unidas.

Promover un nuevo instrumento internacional para manejar el conocimiento, acceso y distribución de beneficios dela tecnología y sus aplicaciones para salvaguardar la vida humana.

6. Acciones de los pueblos por la defensa de nuestro patrimonio común:

Fortalecer las tradiciones de nuestros pueblos y sus saberes como parte del patrimonio de la humanidad promoviendo el diálogo intercultural para el Vivir Bien / Buen Vivir.

Exigir la creación de mecanismos de protección de la biodiversidad y restauración de los ecosistemas frente a una ofensiva corporativa y multinacional que busca apropiarse, manipular y modificar el patrimonio común para su mercantilización.

7. Acciones de los pueblos para construir una ciencia climática para la vida:

Consideramos que las ciencias climáticas deben estar al servicio de la humanidad y de la Madre Tierra, y no al servicio del capitalismo.

Promoveremos la universalización de la información climática confiable en formato ágil, accesible, uniforme y comprensible para los pueblos para entender mejor el efecto e impacto del cambio climático, así como las medidas que deben ser adoptadas para la prevención, remediación, mitigación, adaptación y resiliencia.

8. Acciones de los pueblos para promover un Tribunal Internacional de Justicia Climática y de la Madre Tierra:

Promover en el mundo una visión de justicia climática desde el desarrollo integral y sustentable de las próximas generaciones en armonía con la Madre Tierra desde una visión del Vivir Bien.

Continuar con la demanda de la Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra (CMPCC) de 2010, para constituir un Tribunal internacional de Justicia Climática y de la Madre Tierra, con el objetivo de lograr el cumplimiento efectivo de los compromisos y obligaciones asumidos por los países en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

9. Acciones de los pueblos para fortalecer la no mercantilización de la naturaleza:

Instar a los pueblos y movimientos sociales del planeta exigir a sus gobiernos la implementación de políticas y acciones necesarias que prevengan y eviten el agotamiento de los recursos naturales asumiendo que la vida depende del sostenimiento de la capacidad de regeneración de los sistemas de vida de la Madre Tierra y del manejo integral y sustentable de sus componentes.

10. Acciones de los pueblos para el pago de las deudas del capitalismo, deuda climática, deuda social y deuda ecológica:

Demandar a los países desarrollados reconocer y pagar de manera integral la deuda climática, social y ecológica acumulada en el tiempo a los pueblos y países en desarrollo, que nos permita alcanzar el desarrollo integral, la seguridad y soberanía alimentaria y nutricional y la erradicación de la extrema pobreza, en el marco de los países y pueblos a su derecho al desarrollo integral.

11. Acciones de los pueblos para salvar a la Madre Tierra desde el diálogo interreligioso:

Recuperar y despertar las dimensiones morales y éticas para recuperar tradiciones y conocimientos que partan de las creencias religiosas y espirituales, pues es el conocimiento ancestral de los pueblos el que ayudará a salir de esta crisis social y ambiental, el conocimiento científico debe ser tomado en cuenta como complementario.

12. Acciones de los pueblos para levantar nuestra voz hacia la Vigésimo Primera Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP21) de París y más adelante:

Respetar el Derecho al Desarrollo Integral de los Pueblos del Mundo, donde tome en cuenta la relación de la Madre Tierra y los seres vivos, sabiendo que 29 debemos aprovechar sustentablemente nuestros recursos naturales para satisfacer necesidades básicas de la gente, garantizando la reproducción de los ecosistemas y la armonía con la Madre Tierra. Se debe respetar el derecho a definir nuestras propias prioridades en materia de desarrollo integral.

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