noviembre 30, 2020

Elecciones presidenciales en Argentina

La opción actual es regresar a las catacumbas a que nos sumió el neoliberalismo o continuar y profundizar el camino recorrido en los últimos años.

Carlos Ferreyra, miembro de la Marcha Ciudadana por la Integración Suramericana, en reciente visita a la ciudad de Tiquipaya dedica parte de su tiempo para conversar con La Época sobre las elecciones presidenciales en Argentina, a realizarse el próximo domingo.

Sin excepción las encuestadoras dan la preferencia de los votos al candidato del oficialismo, Daniel Scioli, quien previsiblemente pudiera quedarse con la victoria en primera vuelta.

Javier Larraín (JL).- ¿Quién es Daniel Scioli?

Carlos Ferreyra (CF).- Es un dirigente social, referente del mundo del deporte, que en la época de los gobiernos neoliberales, particularmente en el de Carlos Menem, fue captado a través de los medios, como una figura representativa de los argentinos; un hombre que brillaba por su capacidad deportiva y que había demostrado una serie de virtudes en ese campo.

JL.- ¿En qué rama del deporte?

CF.- Él corría en catamarán, en lancha. Es un personaje que viene de sectores populares y que dió un montón de pasos hasta convertirse en un gran deportista. En Argentina la navegación está muy extendida en los sectores de clase media y media alta.

La captación de Scioli para la política le hizo mucho bien al peronismo y sobre todo a ese sector del Partido Justicialista que estaba vinculado a los cambios neoliberales.

JL.- ¿Tras la debacle neoliberal qué sucedió con él?

CF.- La experiencia argentina del neoliberalismo nos llevó al fondo del infierno y, luego de la crisis de 2001, Daniel Scioli aparece acompañando a Néstor Kirchner, un hombre que sí nos ayudó a salir de aquel infierno.

Al acompañar ese proceso se produjo un cambio en términos de su pensamiento político y hoy se manifiesta por la continuidad kirchenerista en la administración del Estado. Lo anterior ha demostrado que puede superar los acontecimientos de la política que habitualmente se plantan de manera muy fea en la Argentina.

JL.- Entonces, ¿no es un hombre que provenga del mundo estrictamente político?

CF.- Es un hombre que no es de “raza pura” de la política, proviene de los medios, pero entra a la política y empieza a construir su vida en el ámbito de esa lucha, planteó su trabajo en esta esfera como lo hacía con su lancha, y lo ha hecho bastante bien, tiene el aprecio de muchos sectores populares en tanto es un hombre que ha podido de alguna manera mantenerse en la superficie llevando adelante algunas cuestiones que hacen a la política en la nueva etapa de la región.

Desde ese punto de vista, a mí como argentino me cae muy bien que asuma esa responsabilidad por continuar el proyecto impulsado por Néstor y Cristina. No obstante, lo que está claro es que el país también creció y si él incumple, por motivos de una política que no tenga claridad respecto a determinadas cuestiones, el pueblo va a salir en la defensa de los logros conseguidos hasta ahora.

JL.- ¿Cuál es su programa político?

CF.- Su programa se plantea dentro de lo que es el legado de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, por profundizar el avance de los logros conseguidos, lo que implican los cambios en torno a la unidad regional con organismos como Unasur y Mercosur, apoyado en el concepto ampliado de Néstor de que la Patria Grande es el eje esencial sobre el cual transcurren las políticas regionales para favorecer a nuestros países.

JL.- ¿En términos nacionales cuál es su propuesta?

CF.- A nivel nacional plantea la necesidad de que el Estado esté antes que el mercado, siguiendo las políticas impulsadas por el gobierno argentino desde el año 2003, en las cuales se anteponen los intereses del pueblo y del Estado a los intereses del mercado. Esto es un gran paso en lo que implica un pensamiento político de un hombre que proviene de sectores del neoliberalismo.

También plantea cuestiones vinculadas a los ejes de lo que son la recuperación del país en cuanto a los aspectos de inclusión –ampliando los derechos–, no tocar las políticas avanzadas en los juicios por crímenes de lesa humanidad.

Cuando te planteo estos dos grandes componentes, su papel hacia la integración regional y hacia el Estado, se debe apuntar que esto está garantizado por lo que es la militancia dura de lo que es el Frente para la Victoria que es el partido que lo postula.

JL.- ¿Qué es el Frente para la Victoria?

CF.- Es un frente en el cual hay otros partidos que en general están en el espectro de garantizar esas dos cuestiones: unidad regional y soberanía económica y política.

JL.- ¿Hay otra implicancia de Scioli por la continuidad del proyecto nacional impulsado hasta ahora?

CF.- Diría que sí, y esa se refiere fundamentalmente a la lucha por recuperar las tierras perdidas de Malvinas por medio de una política nueva que puede tener sincronía con lo que significa ahora Reino Unido. La llegada de Jeremy Corbyn a la dirección del Partido Laborista –que no está en el gobierno– puede significar un necesario arribo de un progresismo claro a Inglaterra.

JL.- ¿Qué plantea sobre esa materia Corbyn?

CF.- Una administración conjunta de las Islas Malvinas. Esto es muy factible. Sin duda alguna plantea, al interior de la política británica, nuevos pensamientos. Eso es algo que se está construyendo con firmeza.

JL.- ¿Algún otro aspecto destacable en la arena internacional?

CF.- En el contexto internacional también se está por profundizar los logros conseguidos en la Asamblea Mundial de Naciones Unidas, lo que significa avanzar en los temas de la deuda soberana y las reformas al sistema monetario internacional.

JL.- Ahora, ¿qué se juegan los argentinos en las elecciones presidenciales del domingo 25 de octubre?

CF.- La opción de hoy en Argentina es regresar al neoliberalismo o continuar y profundizar el camino recorrido en los últimos años.

En efecto, lo que se juega en estos momentos es: Massa o Macri, ambos candidatos que nos invitan a regresar a la década de los noventa, al neoliberalismo y menemismo, o Scioli, quien aporta un contundente ejemplo de un hombre que reconoció el valor de la Patria.

JL.- ¿Qué consecuencia traería un eventual retorno al neoliberalismo?

CF.- En primer lugar, que no nos tenemos que unir a bolivianos, peruanos o chilenos, que tendríamos que seguir siendo argentinos y si es posible mirando a Europa y Estados Unidos.

Segundo, nosotros cometimos un error –dicen ellos- respecto a Malvinas y lo que debemos hacer es ir agachados a discutir su devolución.

Por el contrario, sobre este último punto, Scioli plantea otro modelo, el de los argentinos, que es la recuperación de las Malvinas lo antes posible utilizando todos los métodos democráticos que un país soberano puede ejercer en Naciones Unidas u otros organismos.

JL.- Para los candidatos Macri y Massa, ¿cuál es el rol que debe cumplir el Estado?

CF.- Ninguno. El Estado no tiene que existir o tiene que existir pero debilitado. Ojalá la economía no desarrolle un sector industrial que aporte valor agregado a las materias primas, es decir, nos quieren condenar a un país exportador de materias primas, de productos básicos, que las metrópolis después reindustrializan y nos vuelven a vender; un país en el cual la educación esté en manos privadas, lo mismo en materia de salud, se proponen destruir el sistema de salud que se fue recuperando con hospitales públicos para planear todo lo que significa la medicina pre paga, que el aporte de los trabajadores se vaya a ese sector y así expropiar también los dineros del Estado y redirigirlos a la esfera privada.

Desean recuperar el valor de los bancos en función de que hoy han cooptado al conjunto de las personas, como pasa en España o en Grecia. El neoliberalismo de Macri y Massa lo podemos vincular a Capriles, a la primera ministra alemana, a todo ese tipo de planteamientos.

JL.- ¿Por qué, tras 12 años en el gobierno, no es tan clara una previsible victoria oficialista?

CF.- El Frente para la Victoria es una alianza de distintos partidos que de alguna manera tienen un fuerte compromiso con lo nacional, con lo popular, con lo democrático, pero que no han podido articular realmente una experiencia, por ejemplo, como la de Evo, en cuanto a los movimientos sociales.

En Argentina actualmente hay una democracia sustentable pero claramente delegativa, es decir, representativa y delegativa pero no realmente una democracia participativa.

JL.- ¿Eso trae consigo que algunas autoridades electas se deban más a sus partidos o financistas que al electorado?

CF.- Totalmente. La situación del sistema político requiere que un sistema político que no ha tenido una reforma constitucional profunda se plantee la importancia de la participación popular en las actuaciones del Estado.

Argentina tuvo una Constitución en 1853, con un profundo compromiso liberal, que emana de aquellos gobiernos que acabaron con la guerra civil; ésta se cambió en 1949, con Juan Domingo Perón, asumiendo una Constitución más centrada en los compromisos de soberanía política, económica y cultural. Después del golpe de Estado, producto de ese cambio constitucional, se lo desplaza ilegalmente pues era un hombre elegido por el pueblo, y vuelven a imponer la Constitución que estaba antes. En 1994, con la elección de Carlos Menem, se crea una Constitución de fuerte corte neoliberal que permite el avance e inclusión de algunos sectores sociales pero marca la profundización del retorno liberal que se planteó en 1853.

Hace cinco años una serie de movimientos políticos y sociales, muchos que están en la Marcha Ciudadana, reclamaron una reforma constitucional. Pero los medios tergiversaron esa propuesta argumentando que era un proceso para reelegir únicamente a Cristina presidenta y, finalmente, ella decidió parar el proceso de reforma.

Como Marcha creemos que una de las primeras cosas que tiene que hacer el gobierno de Scioli, como el Congreso de la nueva etapa, es convocar una constituyente para hacer una profunda reforma de la Constitución.

JL.- ¿Una reforma o un cambio?

CF.- A nosotros nos gusta hablar de una nueva constitución.

JL.- ¿Mediante una Asamblea Constituyente?

CF.- En principio el tipo de mecanismo lo da el marco de lo que es nuestra propia estructura lo que no quita que si tenemos que profundizarlo con la creación de una nueva Carta Magna se haga una convocatoria amplia, lo que sí sabemos es que el nuevo gobierno tiene que favorecer un cambio de la Constitución en profundidad para asegurar los nuevos tiempos que vive la Argentina.

Hoy somos parte de un proceso de integración regional pero nuestra Carta Magna no favorece ese proceso, obviamente lo primero que tiene que estar planteado en la nueva Constitución es el proyecto de San Martín, nuestro padre de la Patria, que concibió la Patria Grande como eje de todos su proyecto independentista y revolucionario. Hay que exigir una nueva revolución que debe diseñar el pueblo mediante una Asamblea Constituyente que se tiene que dar sí o sí en los próximos dos años.

JL.- ¿En qué ha afectado al oficialismo la actual Constitución?

CF.- En muchas zozobras que hemos tenido que vivir: el tema de los fondos buitres –cuando un juez extranjero nos agrede–, lo de la muerte del fiscal Nisman en un contexto en que hay un servicio de inteligencia que conspiró y generó un movimiento de subversión de la inteligencia del país, todo el tema del cambio de dólares y los golpes económicos que estamos sufriendo, entre muchos otros temas que deben estar planteados en la reforma.

JL.- ¿Todos esos casos se amparan en la actual Constitución?

CF.- Sí y aún hay más, cualquier gobierno podría si se lo propone frenar los juicios por crímenes de lesa humanidad o perfectamente plantear la privatización del sistema educativo, lo cual nos acarrearía un serio problema.

JL.- Las encuestadoras llegan al consenso de que Daniel Scioli tendría la primera preferencia con el 38% de los votos, aproximándose a una victoria en primera vuelta ¿cómo se observa el electorado?

CF.- Ese 38% son actores populares, trabajadores, proletariado, sectores estudiantiles, profesionales, partidos progresistas de izquierda, cristianos, todo este contexto.

La mitad de la clase media que representa más o menos el 22% del voto, está fracturada en parte por deseos individuales, en todo ese concepto del desarrollo para una mejor vida que es un poco egoísta porque sí va a tener mejor vida él mientras los sectores populares van a sufrir.

Nosotros pensamos que al menos un 10% de esa clase media pudiera votar por Scioli y así salir en primera vuelta. De cualquier manera hay tranquilidad en lo que se viene ya que los argentinos que pensaron en el proyecto popular saben que aun habiendo una segunda vuelta todos esos sectores que tienen dudas se van a ver frente a una encrucijada de votar a Macri o a Scioli con todo lo que esto significa.

JL.- ¿Cuál es el legado de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández?

CF.- Es un legado tremendo que yo en mi generación no vi. Pensaba que mi conocimiento de la época de Perón y de Evita nunca la hubieran podido superar, viví en el exilio muchos años y regresé al país del último destierro en el año 2008 pudiendo percibir el tremendo impacto de tener un gobierno que plantea a sus ciudadanos recuperar la soberanía política, económica y cultural. Es un legado que se va a mantener por muchas generaciones.

Néstor y Cristina dejaron un Estado prácticamente con mínimo endeudamiento, lo cual le da al país la posibilidad de resolver mucho de los problemas económicos que puedan surgir en el futuro. Han dejado un país miembro de la gran familia de las naciones de la Unasur, que nos hace sudamericanos antes que argentinos, de adquirir un compromiso para pensar conjuntamente la política de la región.

Han dejado un legado e impronta de que es posible en un país pequeño como la Argentina poder incidir en las grandes políticas del mundo a través, por ejemplo, de esta propuesta reforma al sistema financiero internacional. Esto nos permite tener confianza en el futuro.

Néstor y Cristina han dejado una gran confianza en las nuevas generaciones que ven en la política y construcciones colectivas la capacidad de edificar su propio futuro.

Han deshipotecado el país. El país que ellos recibieron hipotecado por las manos neoliberales y de Carlos Menem, pasando ahora a ser un país con soberanía y capacidad de negociación de deuda.

El gran legado que ha dejado el actuar de Néstor y Cristina y los compañeros que le han acompañado en estos 12 años de gobierno es la capacidad de incentivar a que los jóvenes puedan meterse nuevamente en la política y pelear por lo que consideran justo.

¿Qué es lo que han hecho Néstor y Cristina? Quitarle el miedo de la política a la gente, ese es un gesto que cualquier país del mundo agradecería.


* Director de La Época.

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