diciembre 3, 2020

Tiquipaya: Reflexiones sobre el futuro de la Madre Tierra

por: Rider Jesús Mollinedo

Los pueblos contra el cambio climático

Los días 10, 11 y 12 de octubre se celebró en el municipio periurbano de Tiquipaya (Cochabamba) la II Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y la Defensa de la Vida, en la que se abogó por un cambio de paradigma civilizatorio que respete ante todo a la Madre Tierra en contraposición al destructivo modelo industrial capitalista contemporáneo. Este encuentro fue una antesala de lo que será la vigésima primera sesión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), que se efectuará en París, Francia, a fin de año.

Los delegados de organizaciones civiles, movimientos sociales, sindicales e indígenas de casi 50 países se congregaron en el campus de la Universidad del Valle, ubicada en el centro de Tiquipaya, para debatir en 12 mesas una serie de temas en relación al cambio climático, el capitalismo como amenaza contra la vida planetaria, la construcción del Vivir Bien, entre otros.

Este evento, de singular importancia, fue inaugurado en Tiquipaya el sábado 10 de octubre, a las 13:00 hrs., por el presidente Evo Morales, el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, el expresidente del Panel Intergubernamental de la ONU sobre Cambio Climático, Rajendra Pachauri, y el alcalde de la capital colombiana de Bogotá, Gustavo Petró.

Madre Tierra o muerte

Durante la multitudinaria inauguración, el presidente Evo Morales afirmó que el capitalismo es un “cáncer” para el planeta Tierra y que se debe erradicar para salvar a la humanidad. “El capitalismo es como el cáncer de la Madre Tierra, pero todavía pienso que es un cáncer no maligno, sino benigno. Como dicen los médicos, cuando es un cáncer benigno hay que erradicar ese cáncer para salvar la vida de un ser humano”, dijo Morales.

Agregó que la humanidad actualmente está sufriendo el impacto del aumento de casi un grado centígrado en promedio en la temperatura del planeta y está ante el riesgo de que ese incremento incluso llegue a los cuatro grados centígrados en 30 años.

El mandatario defendió la postura de que los países del sur no han causado el cambio climático, de que ésa es una responsabilidad de las naciones ricas y su “exagerado desarrollo” en el capitalismo. Al finalizar su alocución exclamó: “Madre Tierra o muerte”.

Antes, tomaron la palabra el canciller boliviano David Choquehuanca y el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, Juan Carlos Trujillo, así como el canciller francés Fabius. Este último enfatizó que las naciones industrializadas debieran establecer un apoyo financiero y tecnológico a los países pobres si se quiere conseguir un acuerdo global.

Durante la noche del sábado 10, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, se hizo presente en el encuentro. Habló de su confianza para que en la COP21 de París se alcance un acuerdo global contra el cambio climático. Asimismo ponderó el Vivir Bien.

“El vivir bien nos recuerda que el bienestar no sólo tienen que ver con cosas materiales, sino también con el bienestar social y espiritual. El bienestar no se puede lograr sin respetar y proteger nuestro planeta. Ya no podemos darnos el lujo de aspirar a la prosperidad sin hacer cambios; tenemos que transformar nuestras economías y aprovechar las oportunidades de un futuro con una baja emisión de carbono. No hay plan B porque no hay planeta B”, dijo a los presentes.

En la II Conferencia de Tiquipaya participaron 30 panelistas internacionales, entre ellos el laureado activista argentino de los derechos humanos, Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, el famoso jurisconsulto español Baltasar Garzón, el alto representante general del Mercosur, Florisvaldo Fier, y la eurodiputada española del partido izquierdista Podemos, Estefanía Torres.

Doce temas

Los debates se desarrollaron en 12 diferentes mesas de trabajo dando fluidez al diálogo.

Los temas elegidos por los organizadores fueron: 1. Agenda de los intereses capitalistas contra la vida; 2. Amenazas a la vida; 3. Los caminos del vivir bien alternativos al capitalismo; 4. Carta universal de derechos de la Madre Tierra para resistir al capitalismo; 5. Conocimientos, prácticas y tecnologías de los pueblos para el cambio climático y para la vida; 6. La defensa de nuestro patrimonio común; 7. Ciencias climáticas al servicio de la vida; 8. Tribunal internacional de justicia climática y de la vida; 9. Mecanismos para la no mercantilización de la naturaleza; 10. Deudas del capitalismo; 11. Diálogo interreligioso para salvar a la Madre Tierra; 12. Evaluación de los logros y avances de Tiquipaya y la voz de los pueblos para la COP21 sobre cambio climático de París.

Entre varios documentos presentados a estas mesas de trabajo, uno de los más importantes debido a su contenido fue la tesis política Socialismo comunitario por la vida: Construyamos la reciprocidad entre la humanidad y la Madre Tierra en una sociedad socialista y comunitaria hacia el vivir bien de la Escuela Nacional de Formación Política, que establecía una plataforma nacional e internacional de acción.

Otro documento a destacar es Carta universal de derechos de la Madre Tierra para resistir al capitalismo. Dicha carta advierte que “en la sociedad moderna, que se basa en el paradigma antropocéntrico, la naturaleza no es más que una cosa (capital natural), un objeto a ser poseído, explotado, transformado y, lo más importante, comercializado como una fuente inagotable de ingresos. Ese modelo del sistema capitalista ha dejado como herencia una naturaleza contaminada”.

La Declaración de Tiquipaya

En la mañana del lunes 12 de octubre, tras escuchar inicialmente los informes de las mesas de trabajo que debatieron los mecanismos y las políticas de defensa de la naturaleza para salvar al planeta del calentamiento global, la plenaria general de la Conferencia aprobó la Declaración de Tiquipaya.

Este minucioso documento de 30 páginas contiene los avances y los temas pendientes con respecto a la conferencia de 2010, y establece 12 grupos de acciones para frenar el calentamiento global (Ver páginas 9 y 10). A su vez, plantea como eje central la recuperación de la cultura ancestral y del Vivir Bien como una alternativa al capitalismo depredador.

“Tenemos que poner en marcha un nuevo modelo civilizatorio que valore la cultura de la vida y la cultura de la paz, que es el Vivir Bien. El mundo precisa transitar hacia la visión holística del Vivir Bien, profundizando la complementariedad entre los derechos de los pueblos y los derechos de la Madre Tierra, que implica construir una relación de equilibrio entre los seres humanos con la naturaleza para restablecer la armonía con la Madre Tierra. El Vivir Bien en armonía con la Madre Tierra es el nuevo modelo de civilización para preservar la comunidad de vida, donde la Madre Tierra es un ser vivo sagrado y no un objeto para la explotación de los seres humanos”, profesa laDeclaración de Tiquipaya en uno de sus acápites.

Asimismo, esta declaración reitera la necesidad recuperar los modos de vida ancestrales, de exigir que los países desarrollados paguen la deuda ecológica con los países en vías de desarrollo y la urgencia de combatir el modelo capitalista que es considerado como el culpable de la destrucción de la Madre Tierra.

En el subtítulo destinado a las acciones hacia la Cumbre sobre Cambio Climático de París (COP21), la conferencia de Tiquipaya pide “combatir firmemente a las corporaciones transnacionales que generan concentración de riqueza y matan a nuestra Madre Tierra y a nosotros como parte de ella”.

Tribunal de Justicia Medio Ambiental

La Conferencia demandó la conformación de un Tribunal de Justicia Climática, retomando la propuesta que cinco años atrás la primera conferencia climática estableció debido a que ésta no fue asumida por los gobiernos de la región.

Este tribunal, de constituirse, sería una entidad de control supranacional regida por principios de universalidad, con capacidad para emitir fallos de carácter vinculante para el juzgamiento a los Estados respecto a los delitos medioambientales.

“Se deberá crear un Tribunal Internacional de Justicia Climática y de la Madre Tierra, como propuesta de nuestros Pueblos, que sea un órgano judicial independiente, articulado por la Convención de las Naciones Unidas, para adjudicar controversias derivadas de la interpretación e implementación de las acciones necesarias para responder al cambio climático. El Tribunal deberá además ayudar a resolver los problemas de acción colectiva asociados con la falta de cumplimento de los compromisos de países desarrollados en respuesta al cambio climático. El Tribunal debe tener jurisdicción sobre cualquier controversia relativa e impacto causado por la falta de implementación en buena fe de acciones relativas al cambio climático y estar basado en la sabiduría de la justicia de las naciones de los Pueblos Indígenas” expresa uno de los puntos de la Declaración de Tiquipaya.

En la actualidad existen mecanismos legales de aplicación del Derecho Ambiental Internacional en diferentes tribunales, así como también mecanismos de resolución de conflictos para resolver controversias ambientales internacionales, sin embargo, la mayor debilidad de los acuerdos multilaterales en defensa del medio ambiente es la falta de mecanismos vinculantes y de control.

Acto de clausura

La II Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y la Defensa de la Vida fue clausurada por los presidentes Evo Morales, de Bolivia; Rafael Correa, de Ecuador y Nicolás Maduro, de Venezuela, en un acto popular que se realizó en el coliseo de Quillacollo a las 15:00 hrs. El Documento de Tiquipaya fue presentado en dicho evento.

Evo Morales aseguró que las resoluciones de Tiquipaya, que atienden sobre los mecanismos urgentes para salvar a la Madre Tierra, serán presentadas y defendidas en la COP21. “Todas las conclusiones de este evento vamos a llevar a París, no sólo vamos a llevar, sino que las vamos a defender. Preferimos estar sometidos a los pueblos y no a los imperios, y esa es nuestra lucha”, remarcó.

Rumbo a París

Entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre se llevará a cabo la vigésima primera sesión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París, Francia, donde 195 países de la ONU deberán expedir el mayor consenso de la historia de la humanidad en materia ambiental desde el incumplido Protocolo de Kyoto de 1997.

El canciller de Francia, Laurent Fabius, que presidirá la COP21, en su vista a Bolivia comprometió sus esfuerzos para que estos 195 países asuman en París la filosofía de la II Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y la Defensa de la Vida.


Tiquipaya 2010

La I Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Defensa de los Derechos de la Madre Tierra se desarrolló en Tiquipaya, Cochabamba, en abril de 2010. Los movimientos reunidos en ese evento plantearon que para enfrentar el cambio climático se debía reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la vida y, además, construir un nuevo sistema basado en los principios de armonía y equilibrio entre todos y con todo.

Respeto a los Derechos de la Madre Tierra; eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo; y paz entre los pueblos y con la Madre Tierra, fueron aspectos que se resaltaron hace cinco años en aquel encuentro.

En 2010, esta conferencia advirtió entre sus conclusiones que de incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, existiría un 50% de probabilidades de que los daños provocados al planeta sean totalmente irreversibles.

“Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C”, señala este acuerdo.

En ese entonces, los pueblos del mundo también advirtieron que el sistema capitalista impuso una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado: “Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son”.

Dos años después de la primera conferencia, Bolivia puso en vigencia una Ley Marco de la Madre Tierra que considera “sagrada” a la Tierra y un “sistema viviente dinámico conformado por la comunidad indivisible de todos los sistemas de vida y los seres vivos” que tienen un destino común.


Propuesta gubernamental

En el marco de los actos de la Conferencia, el sábado 10 de octubre el presidente Evo Morales entregó al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, las Contribuciones Previstas y Determinadas de Bolivia para salvar a la Madre Tierra.

Este documento contiene 10 propuestas del gobierno nacional a ser planteadas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) que se realizará en París. Esta propuesta gubernamental boliviana establece:

1. Adopción de un nuevo modelo civilizatorio en el mundo, sin consumismo, sin guerras, sin mercantilismo ni capitalismo, construyendo y consolidando un orden mundial para el Vivir Bien.

2. Construcción de un sistema climático basado en la responsabilidad con la Madre Tierra y con la cultura de la vida, para la realización plena de la humanidad, en su desarrollo integral.

3. Incentivar la protección de los derechos de la Madre Tierra, de forma articulada con los derechos de los pueblos para su desarrollo integral.

4. Defensa de los bienes comunes y universales, como mares, agua, espacio atmosférico, promoviendo el acceso de los pueblos al patrimonio común.

5. Eliminación de patentes de las tecnologías y el reconocimiento del derecho humano a la ciencia y tecnología de la vida.

6. Concebir el agua como un derecho humano.

7. Ratificar la constitución de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Madre Tierra para facilitar que los países cumplan sus compromisos internacionales con el cambio climático.

8. Destinar los recursos de la maquinaria militar de las potencias imperiales y de los promotores de la guerra, para financiar las acciones de los pueblos contra el cambio climático.

9. Erradicación la mercantilización de la naturaleza y de los mercados de carbono, que promueven millones de negocios climáticos pero no resuelven el problema de la crisis climática.

10. Promover la descolonización de los recursos naturales, de visiones coloniales ambientales sesgadas, y que ven a los pueblos del sur como guardabosques de los países del norte, y a las comunidades, como enemigos de la naturaleza.

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