noviembre 24, 2020

Reelección

Aprobada la pregunta del referéndum al que asistiremos en febrero del próximo año, queda interrogarnos: ¿Quién cree que Evo Morales seguirá siendo presidente hasta el 2025? Muchos, seguramente. Y existen buenas razones para pensar ello. Las encuestas y los resultados electorales de los últimos diez años dan la percepción de que la reelección del presidente es inevitable.

¿Qué explica esta predilección por el líder indígena? Una excelente gestión macroeconómica que da seguridad a las clases medias, un trabajo de inclusión política que indígenas y campesinos reclamaron desde hace décadas… o siglos y una política redistributiva que redujo la pobreza extrema en un 18% en ocho años, parecen ser parte de la respuesta.

Pero más allá de las causas de esta popularidad, que ha sido explicada de diversas formas, algunas menos auspiciosas que otras, lo cierto es que en los hechos el presidente Morales sigue siendo la elección popular por excelencia.

Repasemos los resultados de las últimas tres elecciones generales durante los últimos diez años. En 2005, Evo Morales accedió por primera vez a la presidencia con el 53.72% de los votos de la población boliviana. Unos años después, en 2008, en medio de una conflictiva coyuntura política en la cual se realizó el primer referéndum revocatorio de la historia democrática del país, un 76.43% de los votantes bolivianos lo ratificó en el Ejecutivo. En las elecciones generales de 2009, 64.22% de los votos fueron a parar a las ánforas del Movimiento Al Socialismo (MAS). Finalmente, en octubre de 2014, el 61.36% de la población le dijo sí a un nuevo mandato del presidente Morales.

Evo es, entonces, el primer mandatario con más apoyo popular en la historia de país. En toda su historia. Y mucha de esa popularidad se debe al trabajo militante y consecuente de las organizaciones sociales, particularmente del movimiento indígena originario campesino. A diez años de este proceso estas organizaciones deben preguntarse si aún quedan cambios por hacer. La Agenda de Octubre ha sido cumplida, la Agenda 2025 parece perfilarse como el nuevo horizonte de época. Las organizaciones sociales tienen un rol que cumplir.

No olvidemos que fueron estas organizaciones, y no los advenedizos, quienes pusieron el pecho a las balas en los días que el país parecía dividido en dos, cuando, según cuentan las malas lenguas, incluso algunos ministros consideraban abandonar el barco antes de que se hundiese en las turbulentas aguas de septiembre de 2008.

Como verdadera vanguardia del proceso de cambio, por encima de las pretenciosas clases medias que aspiran a tomar su lugar, las organizaciones sociales se han planteado lanzar al presidente a una nueva postulación para asegurar la continuidad de este proceso. Solamente una revolución de los pobres, por los pobres y para los pobres puede tener algún futuro. La construcción del Estado Plurinacional a su imagen y semejanza es el reto que tienen para los siguientes años. El fortalecimiento de su vida orgánica mediante la formación política de sus dirigencias en la lucha contra el imperialismo, en defensa de los recursos naturales y la soberanía del país.

Be the first to comment

Deja un comentario