diciembre 1, 2020

La telaraña nacional

Al conocer los cambios en la programación y la renovación del personal de radio Erbol a las clásicas revistas de la mañana y tarde, queda confirmada la guerra mediática que la emisora emprendió en contra del gobierno. Se devela que la intención de los que se fueron disimulaba su afán de confrontar políticamente al gobierno de Evo Morales.

Recordemos a los tres jinetes del apocalipsis que se fueron: Amalia Pando, Andrés Gómez y su predilecto invitado analista, para las sesiones semanales, director del pasquín paceño Página Siete, Raúl Peñaranda.

Son esos tres los que bajo el manto de libertad de expresión y opinión se creían los dueños y portadores de la verdad. Confundieron el micrófono con la parlanchina vocería opositora, en muchos casos en favor de sus más cercanos amos: la alcaldía paceña, las ONG defensoras del Tipnis y otras.

Esos “teóricos de la comunicación”, del discurso mediático y en el que “oyente” también hace su juego con, desde, hacia y dentro de los mensajes que les dan, creían que todo iba a acabar en aplausos o palmaditas entre sus eruditos del auto-halago, y se equivocaron.

Dedicados a tiempo completo a la tarea opositora, nos quisieron convencer que son angelitos sin sexo, núbiles, víctimas de un desalmado y perverso indígena.

Sin embargo, la estrategia comunicacional de desgaste que Erbol continúa implementando tiene coherencia porque resulta indefendible su machacona autoafirmación que es un medio “independiente”. Cada día tiene un tema de su agenda política de desgaste, con el que trabaja su programación.

El tema agendado en la mañana en el programa central: “En Directo”, prácticamente se descuartiza –no el tema, ni algún posible implicado– en la lógica de que “todos los caminos conducen a Roma”; y es que para esta radio todos los males conducen al gobierno.

En esa estrategia de desgaste hablar del gobierno es sinónimo de Presidente y los masistas, sólo ellos son “culpables” de todo, olvidándose que ya tenemos la figura de un Gobernador, como el gestor del desarrollo de un departamento. Pero para Erbol, alcaldes, gobernadores, legisladores departamentales y concejales, no existen, su estrategia mediática perversa sólo tiene un objetivo: el gobierno central.

Las “Noticias de la hora” están obligadas a introducir por lo menos una nota en referencia al tema agendado, y se refuerzan las ideas de los opinadores invisibles de la mañana con personajes conocidos, preferentemente ex dirigentes o miembros de la oposición activa del gobierno a quienes se dedican largas horas de perorata.

Es curiosa la conexión de temas que se agendan cotidianamente con el periódico Página Siete, por cuanto lo que refleje la página digital de Erbol la encontrará también en ese matutino. Clara evidencia de la intencionalidad política de esos medios se dio cuando se exhibía el caso de Jimmy Iturri, pero también lo apreciamos en lo que dicen opositores, encuestas manipuladas, etc.

Varios estudiosos de la comunicación y la sociedad han confirmado que el poder mediático es el mejor aliado del capitalismo. En nuestro país ya tenemos el mejor caso para ser estudiado.

Este ejemplo de hacer comunicación está muy lejos de lo que había afirmado un gran comunicador como José Ignacio López Vigil, quien remarcó: “el gran desafío, la mayor originalidad de nuestro tiempo, será devolver a los medios de comunicación su vocación primera, la de aproximar a los seres humanos, la de ponerse al servicio de la ciudadanía, más aun, devolver los medios a la ciudadanía…”


* Escritor e historiador potosino.

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