diciembre 3, 2020

Dos tesis sobre concepciones teóricas de desarrollo

En las últimas décadas han surgido, desde muchas vertientes académicas e intelectuales, críticas sobre el paradigma del desarrollo y variadas construcciones teóricas y propuestas de modelos.

TESIS 1.- “El Vivir Bien es un nuevo paradigma de Desarrollo, se constituye en un estilo nuevo de desarrollo”

Esta tesis plantea el largo y doloroso camino que supone el desarrollo, que los pueblos que no pueden alcanzar tan dichoso resultado, están empeñados en buscar en sus propias propuestas los caminos hacia el ansiado desarrollo. Sus miradas al norte les angustian, porque no lograron los niveles de vida que tanto han soñado, no se les hizo realidad el sueño norteamericano, y siguen fantaseando con lograrlo algún día. Para tal empeño han decidido mirar a sus pueblos originarios, acudiendo a términos como sumak kausay (quechua) o sumaq qhamaña (aymara). Ecuador y Bolivia han propuesto estos términos, traducidos al español, como principios que rigen sus constituciones políticas.

Se trata de reacciones frente al fracaso del proyecto del capitalismo nacional en estos países, es decir, el fracaso del desarrollo capitalista, la ausencia del bienestar. Estas propuestas no provienen de las clases dominantes en estos países, ni de sus operadores intelectuales. Por el contrario, tienen un gran contenido popular. Porque son los movimientos populares y las organizaciones sociales los que, indignados de la situación, presionaron para cambiar el destino o rumbo histórico de nuestras sociedades. Consecuentemente, los actores principales de estos procesos de cambio son ellos.

Así mismo, en las últimas décadas han surgido, desde muchas vertientes académicas e intelectuales, críticas sobre el paradigma del desarrollo y las variadas construcciones teóricas y propuestas de modelos. Trabajos que pusieron al desarrollo en cuestionamiento, insinuando que estas construcciones teóricas respondían a experiencias que habían tenido los países desarrollados, no replicables a todos los países. Por detrás de los desarrollados se encontraban los países “retrasados”, “pobres”, “subdesarrollados”, etc.

Las distintas facetas con las que se presenta al desarrollo en la producción intelectual, con el objetivo de que no pierda vigencia esta categoría, hacen que el desarrollo adquiera distintos adjetivos: de ser desarrollo a secas, se planteó como desarrollo económico, desarrollo social, desarrollo integral, desarrollo sostenible, desarrollo humano, desarrollo endógeno, etc, etc.

Este esfuerzo por mantener vigente al capitalismo como apariencia de desarrollo, llegó al extremo de pretender absorber las transformaciones propuestas por el poder popular en la región a la dominante categoría “desarrollo”. Este extremo llega a plantear que: Vivir Bien o Buen Vivir es otra forma de expresar ese desarrollo, es decir que son: Nuevos Paradigmas de Desarrollo.

El CIDES (institución de investigación y postgrado de la UMSA) tiene publicaciones en ese sentido, véase su revista Umbrales en el N° 26, diciembre del 2013, que titula “Desarrollo Económico Comunitario”. En esta publicación, todos los autores se refieren a la necesidad del desarrollo comunitario para obtener el bienestar social, crear oportunidades económicas, ilusiones que conllevan los modelos y teorías del desarrollo desde mediados del siglo anterior. Estas visiones o maneras de entender y preservar el desarrollo: sumak kausay, summa qhamaña, y sus traducciones al español, Vivir Bien y Buen Vivir, también son paradigmas de desarrollo, propuestas novedosas, porque vienen de pueblos ancestrales, y no contradicen las experiencias de desarrollo que se han tenido hasta ahora.

La novedad es que al venir de pueblos indígenas y dado que los derechos humanos también han considerados sus derechos, en un marco histórico donde la humanidad evoluciona hacia la multiculturalidad, la aceptación del otro, etc., aceptar estos principios en el marco de los que es el desarrollo no hace ningún problema ni cuestionamiento a lo ya impuestos desde la hegemonía del norte.

Esta Tesis es falsa. ¿Por qué?

Los principios que se plasmaron en las constituciones del Ecuador y Bolivia, provienen del mundo indígena, de civilizaciones que se creían derrotadas y en extinción. Estructuras civilizatorias que resistieron los embates de la violencia occidental europea. Sociedades que fueron ignoradas por muchas disciplinas sociales y el mundo académico en general.

El aporte que hacen estos pueblos originarios, tanto a las constituciones del Ecuador y Bolivia, como a las posibilidades de un gran campo de investigación para los académicos de nuestro medio, está muy relacionado con formas distintas de ver la vida, se trata de cosmovisiones totalmente distintas a las del invasor. Las cosmovisiones del invasor estuvieron y están impregnadas de muerte, destrucción, invasión, competencia, competitividad, etc. Las cosmovisiones indígenas son la expresión de vida, construcción, complementariedad, cooperación, de no mentir, no robar, no ser ocioso, en sus idiomas originarios tiene varias expresiones, muy difíciles de traducir al español, porque cada lenguaje asume también su propia cosmovisión.

He ahí el error de muchos intelectuales que desde la cosmovisión, ideología o ciencia en la que fueron formados interpretan a estos principios como teoría de desarrollo, de bienestar, de crecimiento. Estamos frente a la ignorancia de los intelectuales, elites de la sociedad que aceptan las posibilidades de cambio, siempre y cuando coincida con sus formas de pensar. Por eso para ellos, Vivir Bien es lo mismo que Desarrollo.

TESIS 2: “La descolonización frente al capitalismo permite la liberación de nuestros pueblos y es el camino hacia un expedito desarrollo”

Esta tesis plantea la necesidad de liberarse de las ataduras coloniales que han sido preservadas desde que la invasión europea se instaló en nuestra región y que, a su turno, fueron practicadas por los distintos centros imperiales que jugaron el papel de ser centro hegemónico del capitalismo mundializado. En este orden de tiempos coloniales, inicialmente fue el imperio español el primero en impartir sus dominios, luego le sucedió Inglaterra, centro hegemónico que impuso sus intereses para mantenerse y fortalecer su posición dominante, tiempo que duró hasta las crisis capitalistas que desembocaron en las guerras mundiales. Finalmente, a partir de mitad del siglo XX pasamos a depender de centro imperialista norteamericano.

Colonialismo e imperialismo fueron implementados para el desarrollo del capitalismo, desde su fase naciente. Desarrollar la producción a escalas mayores a lo que se produce para cubrir las necesidades de un país requiere de escalas mayores de mercado y de fuentes de materias primas. En el primer caso significa conseguir más consumidores, objetivo para el cual fue necesaria una expansión territorial que obligue al consumo, incluso innecesario, a estas poblaciones invadidas por el capital. En el segundo caso, la obtención de fuentes de materias primas, el objetivo es conseguirlas a costos bajos.

Para obtener estos objetivos que se había trazado el capitalismo, tuvo que lograrse la expansión colonial, expresada en dominio imperial. Esta expansión buscó dominar económica y políticamente nuevos territorios y a sus poblaciones, instalando en ellos capitales de exportación y sumando consumidores para la venta de su producción a escalas cada vez más grandes. Consecuentemente colonialismo e imperialismo son dos aspectos del mismo fenómeno.

La causa económica del capitalismo y el imperialismo está asentada en la necesidad de su expansión (globalización) para disponer de mercados seguros dirigidos a que la enorme cantidad de mercancías producidas puedan realizar su valor y con ello consolidar la acumulación, centralización y concentración del capital, como afirma Marx: “la producción capitalista no solo produce mercancías para consumir, sino que, produce también consumidores y formar de consumo para la desmaterialización (consumo) de esas mercancías”.

Las articulaciones de la distribución hacia atrás, obligan al capital obtener el control de las fuentes de materias primas que son requeridas para incrementar la producción industrial. La condición de esta apropiación es que la misma logre precios bajos, lo más bajo posibles. En este sentido el capitalismo imperialista necesita de la colonización. Consecuentemente, la colonización se explica, en último término, por razones económicas.

Sin embargo, el colonialismo también necesita otras dimensiones para instaurar y preservar su dominio. En este sentido, cada potencia industrial necesitó de fuerzas militares para controlar sus posesiones coloniales. La expansión colonial tuvo como objetivo el fortalecimiento geopolítico. La consumación del colonialismo y el imperialismo implementó un conjunto de manifestaciones ideológicas propias. Dichas manifestaciones sirvieron para justificar su vocación colonialista y su fortaleza imperialista. Estos rasgos de la ideología imperialista y colonialista, en su momento, se constituyeron en el poder con el que dominaron en el campo de lo ideológico, a lo largo y ancho del mundo colonizado. Algunos rasgos que sobresalen y permanecen petrificados en las mentes de sectores medios y dominantes, al interior de nuestras sociedades son:

i. Acentuar de modo exagerado la superioridad del hombre colonizador, por sus rasgos blancoides, frente a los seres humanos de color oscuro. Con este argumento, la ideología colonialista pregonaba su misión civilizatoria.

ii. Exagerado nacionalismo para justificar la diferencia entre europeos de origen anglosajón con los europeos de origen latino, para imponer la idea de que, uno de ellos, el anglosajón es superior al latino.

iii. El complemento necesario entre la fuerza de las armas para imponer el asalto de los recursos naturales y su espíritu misionero de religiosidad con sus instituciones clericales. 

Estos aspectos ideológicos de la colonia apoyaron poderosamente a los objetivos de interés económico, señalados en párrafos anteriores.

Las luchas por la liberación y la consecuente declaración de independencias de los países de la región habría sido uno de los avances importantes hacia la descolonización de nuestros territorios y sociedades. Sin embargo, quedaron las ataduras coloniales con los centros hegemónicos imperialistas, sobre todo en aspectos económicos. Las ex colonias de nuestra región se convirtieron en países dependientes del centro hegemónico. Algunos caracterizaron, este momento histórico, como proceso neocolonial.

La interpretación de estas formas de colonialismo en la dimensión económica, necesita también la dimensión política e ideológica. De acuerdo a las teorías de la dependencia, la liberación de este segundo tramo de colonialismo pasa por un rompimiento radical en las relaciones económicas con el centro hegemónico imperialista. Por ejemplo, Samir Amin plantea esta posibilidad en su teoría de la desconexión.

Al conseguir esta desconexión con el centro imperialista habríamos conseguido la segunda liberación de nuestro pueblos, lo cual nos dejará expedito el camino hacia el desarrollo de nuestras sociedades, sea en condiciones de autodeterminación de nuestros pueblos de modo individual o en un relacionamiento intenso de integración entre nuestros pueblos.

Dada estas condiciones se cumpliría la tesis planteada al inicio. Sin embargo:

Esta tesis resulta ser apresurada

De hecho, fue el planteamiento de varias teorías de la dependencia construidas en la década de los 60´s y 70´s del siglo XX. Apresurada porque no se consideró con seriedad que el colonialismo que vino desde Europa había dejado fuertes raíces al interior de nuestras sociedades, en diferentes dimensiones que van desde lo económico hasta lo cultural e ideológico. El desarrollo de estas taras que nos dejaron los colonizadores externos se retoman en las tesis del “Colonialismo Interno”.

Tal como afirma el sociólogo Pablo Gonzales Casanova:

“El colonialismo interno ha sido una categoría tabú para muy distintas corrientes ideológicas. Para los ideólogos del imperialismo, porque no pueden concebir que se den relaciones de comercio inequitativo –desigualdad y explotación– ni en un plano internacional ni a nivel interno. Para los ideólogos que luchan con los movimientos de liberación nacional o por el socialismo, porque, una vez en el poder, dejan a un lado el pensamiento dialéctico y no aceptan reconocer que el Estado-nación que dirigen…”

La definición de colonialismo interno está explicada, en Casanova, por el fenómeno de la invasión europea que deciden no exterminar a las poblaciones de pueblos originarios, fueron utilizados en producciones vinculadas a la extracción de recursos naturales para proceder al saqueo o traslado a los países desarrollados.

Los aspectos que lo caracterizan no fueron investigados ni tomados en cuenta en los planteamientos de liberación nacional. En época donde predomina el esfuerzo por la modernidad, el colonialismo interno procede con la opresión y explotación de unos grupos (los herederos del colonialismo) hacia las poblaciones mayoritarias, entre las que se encuentran las poblaciones originarias o indígenas.

El olvido sobre el análisis del colonialismo interno estuvo incluso en el pensamiento marxista, dice Gonzales Casanova que:

“El descuido del concepto de colonialismo interno en el marxismo oficial y en el crítico obedeció a intereses y preocupaciones muy difíciles de superar. La hegemonía de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en los partidos comunistas del mundo dio a sus planteamientos sobre el problema un carácter paradigmático…”

Dado este descuido de la intelectualidad latinoamericana por comprender el colonialismo interno, y la ausencia de construcción teórica al respecto, las tesis de que bastaba con luchar contra el nuevo colonialismo externo, ejercido desde el centro hegemónico, hasta romper con su dominio, sentenciaba que la liberación se podría consolidar. Tesis que resulta ser apresurada porque no se entiende que el colonialismo seguiría vigente y dominante desde adentro.


* Docente investigador titular del IIE-UMSA, economista subversivo, miembro de la “Red Boliviana de Economía Crítica”.

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