noviembre 25, 2020

primera parte – Historia del movimiento obrero en Bolivia

por: Agustín Tarifa Camacho 

Durante el gobierno de Pando, se reconoce el derecho de descanso dominical para los trabajadores, exceptuando a los mineros, considerados como un sector peligroso.

A manera de exordio

La historia de los pueblos es la historia de la lucha de clases y la lucha de clases en el contexto del capitalismo es la lucha entre proletarios y burgueses; en Bolivia esta contradicción tiene data antigua de manera general y en particular cerca de un siglo, al menos como movimiento o corriente de lucha en términos de conformación de la clase obrera. El desarrollo del capitalismo de manera convencional data de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX en nuestro país, máxime con la hegemonía liberal luego de la guerra federal que concluyera con La Paz de facto como capital de la República bajo una supuesta visión modernizadora.

Aquella visión “modernizadora” y “antropocéntrica” asentada en un peculiar social darwinismo de la libertad democrática del modernismo burgués liberal, permitió sentar bases para el desarrollo capitalista sobre estructuras sociales que no se habían modificado casi en nada desde la fundación; donde una minoritaria casta criolla, heredera colonial, levantó su estirpe a fuerza del trabajo gratuito y semigratuito de la mayoría indígena del país, es el capitalismo que se enquistó en relaciones sociales de producción híbridas pero productivas, entre tecnología y relaciones laborales arcaicas funcionalizadas al mercado externo capitalista.

Esas son algunas de las características sobre las cuales se conformará la clase obrera boliviana contemporánea, y en consecuencia, el movimiento obrero del país; recorrido histórico que puede describirse de forma lineal o mecánica, cíclica o dialéctica, desde sus orígenes anarcosindicalistas socialistas y su configuración clasista, pasando por la cogestión, continuando por la abdicación de Calamarca a cambio de las “relocalizaciones”, hasta su posible reconfiguración actual, recorrido que por consenso académico se subdivide en cuatro grandes periodos; el primero, de inicios del siglo XX hasta después de la Guerra del Chaco (1900 a 1936); el segundo, de la post guerra, o el denominado socialismo militar, hasta la participación en la Revolución Nacionalista de 1952; el tercero, caracterizado por el “poder dual” y una obnubilada conciencia revolucionaria traicionada por la doctrina de la seguridad nacional y las dictaduras genocidas hasta la reconquista de la democracia como tercer periodo (1952 a 1982); para, finalmente, sub dividir el cuarto periodo en dos etapas, una de retrocesos históricos en su contenido orgánico de clase y otra de reconfiguración neoliberal y reconquista de derechos de 1982 hasta el presente.

Ese recorrido es el que por algún tiempo compartimos y debatimos con varios sectores obreros de la ciudad de La Paz y El Alto de manera didáctica pero también crítica, con un enfoque de derechos, y que ahora pretendemos presentar en cuatro entregas breves y también didácticas con el fin de contribuir no a una simple historiografía sino como herramienta de construcción colectiva en la conciencia obrero popular de nuestro país; asimismo, dándole la importancia política e ideológica correspondiente que recuperen los hitos más importantes con pequeños análisis donde así se requiera.

1900 a 1936. Periodo de articulación y consolidación clasista

A inicios del siglo XX, la hegemonía de los gobiernos liberales que hasta la década de 1920 protagonizaron un intento de industrialización del país introduciendo cambios económicos y políticos importantes, inaugurando al mismo tiempo lo que se denominó la era del estaño, junto a la instalación de una extensa red ferroviaria que acompañó a la explotación del estaño, propició una etapa de mercado de trabajo distinto al de la era de la plata; tanto el ferrocarril como la explotación del estaño abrieron un incipiente pero dinámico mercado entre las ciudades de Oruro y La Paz que, en un futuro inmediato, desarrolló también la industria manufacturera ligada a los textiles y alimentos máxime; contexto ligado siempre al trabajo y organización productiva minera.

En todos los casos es de resaltar que aún persistía en el imaginario de las personas que se vincularan a los procesos laboriosos de la época, un fuerte vínculo con la comunidad y los ritmos agrarios a partir de ritualidades y tradiciones que hicieron que el trabajo fuera una combinación flexible entre disciplina laboral urbana y transitabilidad agraria cíclica, comportamiento propio de un etapa pre capitalista; bajo estas características, es que se podría decir que aparecen las primeras organizaciones de trabajadores y trabajadoras en forma de sindicatos, asociaciones, federaciones y una Central de Trabajadores que dio lugar a la hoy Central Obrera Boliviana.

Es importante destacar que los antecedentes inmediatos del sindicalismo en esta época fueron los gremios artesanales organizados en sociedades de socorros mutuos por ramas de actividad u oficios como peluqueros, sastres, carpinteros, sombrereros, herreros, talabarteros y otros. En el sector minero existían organizaciones como las “Mutuales y Protectoras de Mineros” de tipo pro empresarial, que luego se contrapuso con los nacientes sindicatos de corte más obrerista. Otro elemento a tomar en cuenta es la influencia anarquista y socialista de inicios del siglo XX, que propugnaron la organización sindical como medio de conquista y defensa de derechos para así oponerse al Estado capitalista que reproduce la explotación del hombre por el hombre, corrientes que contribuyeron a la organización sindical de las y los trabajadores urbanos, en el caso del anarquismo, mientras que el sector minero la influencia de las primeras corrientes socialistas fortalecieron la lucha por mejores condiciones de trabajo y organización de tipo sindical.

Lo que se presenta a continuación es ese primer recorrido, destacando en primer lugar las luchas de los trabajadores mineros, en segundo lugar la de los artesanos y/o gremios y finalmente las luchas de los primeros fabriles en las ciudades de La Paz, Oruro y Cochabamba.

La experiencia y conquistas de los trabajadores mineros

La actividad minera con capital privado que se nutrió del latifundio, heredera del sistema de explotación y organización productiva de la época de la plata, es el antecedente inmediato de la formación de la clase obrera de las minas del estaño; una característica importante es que en empresas mineras de propiedad de Patiño se incorporan sistemas de trabajo de tipo capitalista, rompiendo con los esquemas y vínculos comunitarios de la fuerza de trabajo para disciplinarlas, por lo que las medidas para este sector en cuanto a los primeros derechos laborales reconocidos, no fueron aplicables a los trabajadores de las minas, es así que durante el gobierno de José Manuel Pando, se reconoce el derecho de descanso dominical para trabajadores de varios sectores, excepto para los mineros que fueron considerados por el gobierno como el sector “más peligroso” por su rebeldía frente a los intentos de normativizar el trabajo al estilo fordista.

Por otro lado, los intentos de normativizar y controlar los ritmos de trabajo de los mineros, tenían que ver también con sanciones a la indisciplina mediante recortes salariales o congelamiento de salarios común en las minas de propiedad de Patiño.

Las condiciones de trabajo con tecnología del siglo XIX, es decir, a fuerza de espalda y brazos, jornadas laborales por turnos de 24 horas e inseguridad completa en el trabajo por derrumbes constantes que provocaban innumerables muertes sin coste para la empresa, o el simple endeudamiento vía pulpería (tienda) como sujeción del trabajador a la mina, son algunas condiciones que naturalmente propiciaron un escenario de resistencia y lucha por cambiar esa situación ya de por sí precaria y depauperizante. Ante estas condiciones, los obreros de las minas desarrollarán una lucha de tipo reivindicativo e individual inicialmente, y luego colectivo, dando lugar al sindicato.

Estas luchas de tipo reivindicativo son la principal característica entre 1900 y 1910, mismas que conformarán los primeros sindicatos durante la siguiente década impulsados por medidas gubernamentales como el derecho a la huelga, promulgada por medio de una Ley de la República en 1915.

A partir de 1920 el anarquismo tiene influencia en los obreros mineros y fortalece la acción organizativa de tipo revolucionario, dando forma a un movimiento obrero minero de tipo clasista, como el caso de Uncía que, entre socialistas y anarquistas, funda una de las primeras asociaciones obreras que va a agrupar a distintos sindicatos mineros; empero como en todo el recorrido de la clase obrera cuando el trabajo se revela al capital, soportará el embate del empresariado que detenta el poder político, es así que estas primigenias experiencias del movimiento minero soportarán duras represiones y siempre con costos de vida.

Hacia los años 1930, y a pesar de la crisis de 1929, la minería boliviana se encuentra aún en auge, también cuenta con uno de los movimientos obreros más consolidados de la época; movimiento que entrará en sopor hasta 1936 producto de la contienda del Chaco.

A continuación se enuncian los principales hitos y conquistas del movimiento minero en su lucha sindical y política entre 1900 y 1930.


● 1904. Los trabajadores mineros de Huanchaca, propiedad de Simón I. Patiño se organizaron en “asociación de trabajadores” para exigir aumento de salarios por parte del administrador de la empresa, ya que se había decidido congelarlos por constantes faltas al trabajo por parte de los trabajadores.

● 1910. Los trabajadores de la mina Avicaya, con influencia de trabajadores de mandos medios de origen chileno, luego de una reunión, declaran la conformación de un sindicato para atender las demandas de salarios y herramientas de trabajo, pero la empresa niega esa posibilidad con despidos y represaría a las familias de los mineros.

Bajo la misma bandera se organiza el sindicato de la empresa minera de Portugalete, que logra su objetivo como conquista al derecho a la organización sindical con influencia socialista.

● 1915. Trabajadores mineros de Coro Coro son despedidos por celebrar la Ch’alla y extenderse en la fiesta, medida que provoca reclamos en los trabajadores y a partir de esos reclamos se conforma el sindicato de esta empresa.

● 1918. A partir de las experiencias de otros centros mineros, los trabajadores de Uncía volvieron a intentar la conformación de un sindicato comenzando desde un huelga por mejores salarios, pero intervino el ejército y la policía privada de la empresa, donde varios “cabecillas” fueron asesinados en la represión. El mismo año, los administradores de la empresa minera de Pulacayo –de origen chileno–, asumieron medidas disciplinarias con despidos en contra de trabajadores que faltaban al trabajo y se embriagaban en interior mina para soportar la jornada; en respuesta, los trabajadores se movilizaron en defensa de sus fuentes de trabajo y lograron la expulsión de ese personal, pero no se constituyeron en sindicato.

● 1919. Mineros de Huanuni realizaron una de las primeras marchas conocidas, exigiendo mejores condiciones de trabajo, destacando la exigibilidad de una jornada laboral de 8 horas, reivindicación que se consiguió con esa movilización. Siguiendo el mismo ejemplo, se movilizan los trabajadores de la empresa minera La Salvadora, de propiedad de Patiño, reclamando el pago parcial de sus salarios y reivindicando la jornada de 8 horas, pero esta movilización es reprimida brutalmente y desencadenó en una masacre.

● 1920. El naciente movimiento minero se nutre del anarquismo y el socialismo para desarrollar el sindicalismo minero.

● 1923. Se constituye la Federación Obrera de la Central Uncía (FOCU) con influencia anarquista y socialista, pretendiendo agrupar a delegaciones sindicales de Catavi, Llallagua y Uncía, con la finalidad de conformar una sola agrupación de trabajadores mineros para la defensa común de derechos y conquista, pero nuevamente este intento terminó en masacre.

● 1930. Bajo la bandera del derecho a la organización sindical, los trabajadores del centro minero de Huanuni se movilizaron y consiguieron conformar y fundar su sindicato.

Este es un primer recorrido del movimiento obrero de las minas que, paralelamente a este proceso, se encuentra en la conformación de organizaciones sindicales de las ciudades que más adelante describiremos.


* Investigador en Sociología del Trabajo.

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