noviembre 27, 2020

Acerca de los sentidos de la dirigencia universitaria

por: Romer Alcon Alanoca 

En este último tiempo se han sucedido varias noticias sobre conflictos, al interior de universidades públicas de nuestro Estado, que tienen como consecuencia inmediata la suspensión de actividades académicas, sin que se observen vías de solución en el corto plazo. Esta situación nos invita a reflexionar acerca de los sentidos de la dirigencia universitaria y de su conducción que hoy debe revisarse.

El sistema político de la universidad pública tiene como ámbito de toma de decisiones órganos colegiados que tienen participación del estamento docente y estudiantil, por lo que la universidad pública ofrece a los universitarios, además de procesos formativos, la posibilidad de participar en la gestión de las carreras, facultades y la universidad misma. Pero como toda posibilidad, la de hacer política como dirigente universitario es una alternativa y no un deber, lo que nos lleva a dos preguntas necesarias: ¿el dirigente universitario prioriza la acción política en desmedro de su formación académica?, ¿qué motiva a un universitario a tomar la decisión de no ser un mero espectador de la conducción de la universidad pública?

Para acercarnos a la respuesta es necesario remitirnos a los sentidos que fundamentan el cogobierno. Se había supuesto que el desarrollo de la universidad no se aceleraba porque el estamento docente tendía a mantener el estado de situación, y que el estamento universitario tendía hacia la reforma y actualización permanente de la universidad, al menos a un ritmo más acelerado. Por lo que se veía en los universitarios el motor de cambio al estandarizar su participación en la gestión de la universidad, institucionalizando la tendencia hacia el cambio.

La política, relacionada como está con el poder, siempre puede llevar al engaño de hacer creer que es únicamente una búsqueda del poder por el poder, en el caso de la universidad puede llevar a que los universitarios la entiendan como una competencia entre grupos en la que el premio es el poder, quedando a un lado la responsabilidad de llevar a cabo proyectos que busquen repensar la universidad para mejorarla.

¿Qué sucede cuando la política se degrada al punto de que sólo es la lucha entre estamentos o grupos al interior de estamentos que buscan ganar para sí más facilidades? Somos testigos de conflictos que no buscan realizar proyectos sino imponer medidas que favorezcan a unos sin que se tome en cuenta el perjuicio a otros.

Un dirigente universitario no es alguien que deje de lado su formación profesional, es un conciudadano que busca aportar a la gestión universitaria con un proyecto preciso, respetar los derechos del estamento estudiantil, que se atreve a repensar la universidad en la búsqueda por adecuarla a los nuevos tiempos que corren, porque tiene una vocación de servicio público ya que la política es esencialmente un servicio a los demás, o es un compañero que se opone a que otros se sirvan del poder para sustituirle y más tarde servirse del poder.

La consagración de la autonomía universitaria no hace más que reforzar el llamado a los universitarios para cualificar nuestra universidad, para atreverse a repensarla a reaventarla, atreviéndonos a asumir la pesada responsabilidad de ser dirigente universitario para servir a nuestra comunidad grande que es nuestra Bolivia.


* Politólogo.

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