diciembre 3, 2020

Lo bueno, lo malo y lo feo del doble aguinaldo

por: Fernando Arenas

LO BUENO…

El doble aguinaldo no generó una espiral inflacionaria, como vaticinaron algunos economistas, y ello se ve reflejado en los bajos índices de inflación en Bolivia. La remota idea de que el mismo era impagable no prosperó a fin de comprobar que las ganancias de las empresas superaban el 4,5% en un promedio general; tampoco se debe olvidar que el espíritu del doble aguinaldo parte de las políticas como un reconocimiento a la contribución del trabajador a las políticas del gobierno, además de fomentar mayor eficiencia en la siguiente gestión. El doble aguinaldo servirá para fortalecer al mercado interno promoviendo el consumo de la producción boliviana y de lo “Hecho en Bolivia”, lo que permitirá un mayor nivel de dinamización de la economía y su crecimiento.

LO MALO…

Se sigue manteniendo la postura del sector privado de no poder pagarlo (¿y el querer es poder?) olvidándose del principio de la distribución equitativa de la riqueza, señalando que de no alcanzar el 4,5 en sus sectores no habría crecimiento. Puede ser que disminuyeran sus ganancias, pero siguen ganando, además está comprobado que en el sector de la microempresa la mora de préstamo no alcanza ni el 1%, lo cual detecta posibilidad de pagos por efecto de la racionalidad de sus utilidades individuales. También se comprueba que a pesar de este bajísimo endeudamiento el sector MYPES incrementó sus créditos de hasta un 24% para seguir creciendo, fruto de las ventajas financieras establecidas por el gobierno.

LO FEO…

El doble aguinaldo causa un enfrentamiento injustificado de diferentes sectores (los que quieren que se pague, los que no quieren y los que lo harán después). La determinación de una medida económica no la excluye de flexibilidad, ello debido a que los flujos de dinero no tienen todos el mismo nivel de velocidad ni solvencia inmediata a fin de año, razón por la cual es comprensible que esta medida no sea implementada de manera forzada a nivel general en un mismo tiempo. El sector pasivo que solicita la cancelación del segundo aguinaldo debe entender que es una política dirigida al sector activo, no puede aducir discriminación ya que sus ingresos aumentaron y se mantienen significativamente altos en relación a anteriores periodos de gobierno, siendo que sus rentas según las UFV crecieron en más de 92% durante este gobierno, incrementando el número de beneficiarios y el propio bono dignidad. Plantear que este beneficio también generará desempleo es falaz, en sentido que desde el año 2005 a la fecha ha decrecido de manera significativa (desde 8,5% el 2006 hasta 3.0% el 2015), y esto considerando el incremento de la población económicamente activa.


* Economista, docente en la Universidad Pъblica de El Alto (UPEA).

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