diciembre 5, 2020

La nueva estrella neoliberal

El triunfo del derechista Mauricio Macri en la Argentina, ha sido recibido con júbilo por la derecha boliviana que, desde sus expresiones políticas, empresariales, medios de comunicación y profesiones tan diversas, se ha manifestado a través de las incontenibles alabanzas de las burguesías criollas.

“Ha terminado el socialismo del siglo XXI”, fue una de las frases más pintorescas que se difundió por parte de un empresario que se despachó con esa “declaración” demostrando gran desconocimiento de lo que es un pensamiento ideológico.

Este empresario atribuye las medidas keynesianas como “socialistas”, confusión habitual en quienes han vivido asustados por el temor infundido desde los centros de poder en las conciencias de sus aliados criollos y cuyas lecturas no han pasado de las páginas de un suplemento deportivo.

Pensar que la realidad de América Latina cambiará porque un empresario asume la presidencia de un país movilizado, como es la Argentina, es desconocer los cambios que se han dado en la conciencia de los pueblos colonizados, especialmente en los pueblos originarios.

Esto es tan importante que el empresario Macri tuvo que asistir a una ceremonia andina (aconsejado por su asesor ecuatoriano Durán Barba), en la que se encontraba tan incómodo, que seguramente la Pachamama le decía al oído: “no eres bienvenido”, y sospechó que por esta razón ganó apenas por tres puntos, cuando sus corifeos hablaban de “grandes diferencias” con el candidato del Frente para la Victoria.

No queda duda de la importancia que tiene esa elección para el núcleo colonial-neoliberal de varios países de la región, existe tanto entusiasmo que un prófugo de la justicia boliviana ha calificado a Macri como: “el nuevo líder latinoamericano”, en ambos casos el elogiado y el elogiador son autores de represión a la población civil, uno masacrando a pobladores de la ciudad de El Alto y el otro irrumpiendo de manera violenta en un hospital, dejando heridos a médicos y pacientes.

Macri será el contrapunto del continente, un feroz neoliberal que no oculta sus intenciones, que dice sin tapujos: “debemos obedecer al FMI y sus medidas”, que abiertamente anuncia la rebaja de los sueldos, que las universidades son un gasto innecesario, que se debe dejar al mercado la economía; pero, ¿por qué, pese a esos anuncios, gana elecciones?

Para responder a esta pregunta se tiene que conocer profundamente la realidad psicosocial de la formación social Argentina, conocimiento que no tenemos.

Pensando en el triunfo derechista argentino los bolivianos debemos recuperar la memoria: ¿acaso no ganó Banzer en algún centro minero?, ¿no triunfó Sánchez de Lozada con la misma estrategia?

Ahí sí podemos aventurar algunas hipótesis: hasta hoy nuestro “ajayu” colectivo se apega a la imagen del caudillo y sobre esta característica se afincaron las diferentes estrategias electorales en que la más trabajada, sin lugar a dudas, fue la de Sánchez de Lozada pues no debemos olvidar que los sucesivos golpes militares y el largo periodo liberal de 20 años despolitizaron la sociedad, inclusive aún hoy muchos movimientos sociales sufren de este mal, caldo de cultivo ideal para el florecimiento de pequeños aspirantes a caudillos. Macri viene de esa cantera, de la no política, de los empresarios que tienen una lógica de patrón y en esa medida el Estado es una especie de hacienda privada y privatizable.

La no política se nutre de la apatía y la bronca fácil, de los dispositivos de la colonialidad que se activan sobre todo a través de algunos medios de comunicación.

Los discípulos criollos de Macri se han envalentonado, seguramente piensan que les llegó la hora de preparar el retorno de Goni, ya que ninguno de los que actúa como líder opositor ha dado la talla frente al gobierno de los movimientos sociales.


* Escritor e historiador potosino.

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