noviembre 26, 2020

“No vinimos a buscar espacios de poder, vinimos a garantizar la revolución”

por: Humberto Claros Zeballos

“De las entrañas indígenas originarios campesinos interculturales, emergió el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos, con el objetivo de autogobernarnos para alcanzar la verdadera esencia del Vivir Bien”, así inicia una nota publicada en la cuenta de facebook de un ex dirigente joven de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). Se trata de Omar Ramírez (O.R.), de la región yungueña de La Paz, dirigida a aquellos ex dirigentes de la CSUTCB que han decidido pasarse a la oposición y conformado la llamada Coordinadora Nacional de Defensa de la Constitución Política del Estado para oponerse a su reforma parcial. Nota con la que si bien no estoy de acuerdo en su integridad, sin embargo es bueno rescatar aspectos reflexivos en una coyuntura política como la que se vive, por las que usaré algunos pasajes.

“Hoy me siento acongojado verlos a ustedes mis hermanos, en la otra vereda del frente, con una visión de política diferente al que deliberábamos juntos…” (O.R.). Es saludable tener crítica y autocrítica de las fallas y debilidades que existen en nuestro proceso, pero pasarse a la derecha, eso es traición, y aunque nuestros hermanos “disidentes” dicen que van a hacer la verdadera revolución, lo cierto es que coinciden y comparten el discurso de la derecha, ya que también hablan de que no puede haber reelección presidencial, sino alternancia y rotación y por tanto se oponen a la reforma de la Constitución: “cuando una comunidad decide ratificar a sus dirigentes, que trabajan con acierto por su pueblo, se emplea la democracia comunitaria que es el consenso, sin desconocer el muyu o rotación; hoy no pueden ir contra esos principios de lucha, de comunidad…” (O.R.).

La derecha no tiene líderes para afrontar una coyuntura como la actual, por ello recurre a artimañas, nada éticas, usando imágenes de personalidades sin respetar la dignidad de las personas, y hasta de los animalitos como el tal “Petardo”, el canino al cual hicieron un reconocimiento nombrándolo como su embajador para el No para el referéndum del 21 de febrero en una forma burda y caricaturesca de hacer política. Por lo visto, los hermanos disidentes del MAS-IPSP también forman parte de la estrategia de la derecha para el desgaste del proceso de cambio.

Nuestros hermanos disidentes, ahora articulados en la llamada Coordinadora de Defensa de la Constitución Política, se han alejado del Instrumento Político en vista de no haber logrado algún espacio de poder. Con este antecedente, ¿qué seriedad y sinceridad existe en el accionar de estos hermanos “resentidos”? “…Con ustedes estuvimos en diferentes escenarios sindicales, políticos, movilizaciones, arremetidos por gobiernos neoliberales… donde nuestras consignas fueron ‘patria o muerte’, ‘liberación o muerte’, ‘o las armas o la esclavitud…’” (O.R.)

Ya se cumplirá 20 años de la marcha de las mujeres cocaleras del Trópico de Cochabamba hacia la ciudad de La Paz en 1995, aquellas mujeres no fueron a buscar espacios de poder sino a cuestionar a un Estado que negaba y oprimía al indígena, al campesino; fueron a hacer revolución, para que nunca más Bolivia camine sin el pueblo, por eso hoy el Estado Plurinacional sólo puede ser posible con la participación plena de la sociedad, esa es su condición elemental, no sólo ideológica sino incluso social y cultural.

“En la democracia comunitaria decide el pueblo a través del consenso, el mismo pueblo decidirá la reformulación del Art. 168 de la CPE, y de esta manera habilitaremos nuevamente a nuestro presidente Evo Morales (…) Compañeros (a los disidentes del MAS–IPSP) si aún comulgamos en algo, retornen a esos senderos revolucionarios para seguir caminando juntos (…) No vinimos a buscar espacios de poder, vinimos para garantizar la revolución”. (O.R.)


* Comunicador quechua del Trópico de Cochabamba.

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