diciembre 1, 2020

“Todos somos dueños de este proceso, mucho más los trabajadores”

La COB siempre ha estado en una posición de respaldo, en cuanto se refiere a avanzar revolucionariamente, cuando se trata de favorecer al pueblo boliviano.

En los últimos días han causado polémica las diferentes declaraciones en los medios de comunicación de diversos actores sociales y gubernamentales sobre el doble aguinaldo que se pagará nuevamente este año pero que, en algunos casos, será cancelado hasta abril de 2016. Por lo menos, esa es la posición empresarial tras un acuerdo al que arribaron con el gobierno del presidente Evo Morales en días pasados.

Paralelamente se celebró un ampliado obrero a la cabeza de la Central Obrera Boliviana (COB), señalando una postura al respecto. Para conocer detalles sobre este asunto y otros que incumben a la clase trabajadora, a pocos días de celebrarse un cónclave minero y otro de la COB, La Época conversó con el ex Secretario Ejecutivo de la Confederación de Maestros Urbanos de Bolivia y actual Secretario de Cultura de la organización matriz de los trabajadores bolivianos, Jorge Baldivieso.

La Época.- ¿Qué establecieron las resoluciones asumidas en el último ampliado de la COB realizado en fecha 13 de noviembre del año en curso?

Jorge Baldivieso.- El último ampliado de la COB ha resuelto rechazar el acuerdo al que ha llegado el Gobierno con los empresarios privados, extendiendo el pago del doble aguinaldo hasta el mes de abril de 2016.

Nosotros no estamos de acuerdo por varias razones. Uno, no podemos separar en grupos a los trabajadores (unos que reciban en diciembre y otros en abril); segundo, hay un Decreto Supremo que es para todos los trabajadores, y al que todas las empresas públicas y privadas deben someterse. Todos debemos cumplir lo dispuesto en la ley, en este caso el DS 1.802, independientemente del estado en el que se encuentran algunas empresas pequeñas.

Entonces, ¿se debiera pagar el doble aguinaldo al finalizar el año?

No logramos entender que las empresas grandes como SOBOCE, Cervecería Boliviana Nacional, la PIL, estén pidiendo extender un poco más el plazo del pago porque son empresas que en estos últimos tres años, si revisamos estadísticas como las del Instituto Nacional de Estadística (INE), han triplicado sus ganancias, tanto en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz.

No hay motivos para extender el doble aguinaldo hasta abril, por eso la protesta de los trabajadores, particularmente la de los compañeros fabriles que trabajan en las MyPes o en las fábricas grandes. Ellos tienen miedo que los patrones, aprovechando este acuerdo, puedan postergar su pago hasta abril.

Los trabajadores exigen a los empresarios sólo eso: compartir un poco de las ganancias. Por su parte, los patrones argumentan que con estas medidas se irán a la quiebra y cerrarán las fábricas. Nosotros no creemos en eso porque los empresarios siempre tienen muy buenas ganancias. Siempre se han llevado la parte más grande. Con el doble aguinaldo se intenta hacer algo de justicia con el trabajador.

El próximo 8 de enero se llevará cabo un nuevo ampliado de la COB, ¿qué temas serán abordados?

Sobre este tema, evaluaremos cuántas empresas cumplieron con el Decreto y cuántas se acogieron a ese acuerdo al que han llegado los empresarios con el gobierno. Veremos si una gran cantidad de empresas no llegaron a cumplir con el doble aguinaldo.

Si los empresarios son conscientes, esperamos que hasta el 31 de diciembre, entre el 50 a 60 % de empresas paguen el doble aguinaldo.

En el ampliado también se abordarán otros temas pendientes con el gobierno para asumir decisiones importantes.

¿Qué opinión le merece las actitudes y posiciones del empresariado?

Los trabajadores lo único que perciben es su salario tras vender su fuerza de trabajo. Los empresarios tienen que ser conscientes de que en algún momento tienen que devolverles algo a los trabajadores. Además, los empresarios sacan dinero de un bolsillo y llenan el otro bolsillo con el doble porque los productos de sus fábricas son consumidas por los propios trabajadores (caso de la Cervecería Nacional), por el propio pueblo trabajador.

¿Cuáles son las observaciones al DS 2.491 que aplica un gravamen impositivo en caso de no presentarse facturas?

Lo rechazamos rotundamente por ser una medida de corte neoliberal, que se desprende de lo que fue el DS 21.060. El cálculo se hacía sobre cuatro mínimos salariales. Hoy han rebajado a tres. Ese es el gran retroceso. No aceptamos ello. Es más, no debería haber ningún impuesto al salario.

Contemplando el estado en el que se encontraba el país hace años había que aportar. Los trabajadores en eso no nos hicimos problema. Estábamos aportando sin protestar con cuatro mínimos salariales. Hoy lo han ajustado a tres y nos parece una medida inconsulta. Deberíamos pensar más bien en aumentar a cinco salarios mínimos. Los pocos que ganan mucho deberían tributar, no los pocos que ganan 6.000, 7.000, 8.000 bolivianos o menos. Esperamos que el gobierno deje sin efecto esta medida.

Los que trabajan en centros urbanos pueden cumplir con esa tributación, pero exíjale a un trabajador que está trabajando en el campo, en la frontera ¿de dónde va conseguir una factura en esos lugares si nadie factura ahí? Eso nos parece injusto.

Al interior de la COB, ¿se ha analizado la posibilidad de un impuesto a la riqueza?

En el diálogo que sostuvimos con el presidente Evo Morales y con ministros del área hemos indicado que existen varias formas de buscar recursos para el Estado por medio de otros impuestos. Hay una gran cantidad de rubros que están defraudando al fisco, ocultando sus ganancias. Hay que ver otro tipo de medidas que no afecten al trabajador.

¿Qué pedidos están pendientes en la agenda de los trabajadores del país?

Entre las medidas que estamos esperando están la Nueva Ley General del Trabajo o la imprescriptibilidad de las vacaciones. Para el primero de mayo de este año algunos decretos quedaron truncos. Tenían que haber salido cuatro decretos pero sólo salió uno. Quedaron tres en la mesa de discusión. Debemos retomar el debate sobre eso.

Lo que más nos interesa es trabajar la Ley General del Trabajo para que, de una vez, juntemos todas las conquistas que se han logrado en estos últimos años para consolidarlas. Necesitamos de una ley que proteja a todos los trabajadores tanto estatales como privados, para que no sean fácilmente despedidos, para que no existan los preavisos de despido que son la “carta del día”. Es decir, lo que buscamos es garantizar la estabilidad laboral.

¿Hay algún otro problema en esta materia?

Otro problema es el de la judicialización de la actividad sindical. Muchas empresas han estado despidiendo a quienes hacen de sindicato y/o están declarados en comisión. La Ley General del Trabajo tiene un gran problema. El Gobierno, el Ministerio de Trabajo, no tiene la capacidad coercitiva para hacer cumplir normativas que están en la ley.

Hay un fuero sindical que debe ser respetado pero en los hechos no lo es. El ministerio, con mandar notas y resoluciones de restitución, no logra mucho. Por eso es que es importante discutir una ley que permita al gobierno asumir fuerza coercitiva para hacer cumplir a los empresarios, para que el trabajador no se sienta susceptible de ser despedido.

Hay problemas con el bono de antigüedad de los trabajadores que varía en su cálculo en municipios, empresas privadas, etc. Lo que hay que hacer es unificar. Hay conquistas realizadas en el periodo neoliberal y no es posible que un gobierno como el nuestro no pueda consolidar esas conquistas.

Hay algunas otras debilidades como es el caso del artículo 4, los artículos del 52 al 57, que tienen que ver con temas económicos y es lo que le preocupa a nuestro gobierno, particularmente al ministro Arce.

¿Hacia dónde debiera apuntar una nueva política minera?

Una política minera nos hace falta. El Gobierno debe pensarla porque si vemos el mapa del país en el cual vivimos, el mismo nos dice que es minero. Tenemos bismuto, zinc, oro, e incluso, minerales radioactivos. Si tenemos una variedad de minerales, ¿por qué no puede haber una política minera? Tenemos que invertir más en minería, siglos ha durado la explotación minera.

¿Por qué no fortalecer esta área? Incluso con la diversificación productiva, gracias a los hidrocarburos o la agricultura, hay que mantener la explotación minera. Ese es el reto para el gobierno, pero también para la Central Obrera Boliviana.

Los mineros siempre han sido el sostén de una organización como la nuestra, por lo que nosotros vamos a seguir peleando por una política minera, porque existan más minas nacionalizadas.

¿Qué nos puede decir sobre las cooperativas mineras?

A estas alturas no existen cooperativas mineras, son empresas medianas. Los dueños de las minas no comparten lo mismo que con los trabajadores. La mayor parte de las ganancias de las minas se las llevan los dueños de las minas que son cuatro, cinco o hasta diez personas. Los demás trabajadores son nomás de “pala y pico”, asalariados.

Incluso si fueran cooperativas, en el estricto término, los trabajadores tendrían que estar sindicalizados, porque cualquier otra cooperativa –la agraria por ejemplo– tiene derecho a tener su sindicato. ¿Por qué no? Además, todos los trabajadores de ese sector tendrían que estar protegidos. Tener seguridad social, salud, educación, etc.

¿En qué estado se encuentra el acuerdo de apoyo mutuo entre la COB y el Gobierno?

Este acuerdo es una resolución de todos los trabajadores tras un ampliado nacional llevado a cabo en la ciudad de Santa Cruz el 21 de noviembre de 2013, donde se emitió una declaración de apoyo al proceso de cambio y apoyo al compañero Evo Morales.

Apuntalamos las medidas positivas que está haciendo para el pueblo, para los trabajadores, pero rechazamos también los desaciertos que puedan ir en contra de los trabajadores o en contra del pueblo. Rechazamos, por ejemplo, el caso de corrupción detectada en el Fondo Indígena.

Este acuerdo sigue intacto y no se ha pedido revisarlo en ningún ampliado. En el último alguien mencionaba algo pero dependerá de que exclusivamente se toque este punto para evaluar la relación que tenemos con el Gobierno. Como dirección, nosotros creemos que hay que mantenerla.

Este no es un apoyo al Movimiento al Socialismo (MAS), ni siquiera a Evo, sino un apoyo pleno al proceso de cambio. Este proceso tiene un líder y por tanto apoyamos al Presidente. El MAS es la base del gobierno, como movimiento, como partido, pero nosotros no estamos en ese juego de apoyar a un partido político, sino a un proceso de cambio que, además, nos ha costado a todos. Los gestores del proceso de cambio somos el pueblo, pero particularmente los trabajadores mineros, fabriles, campesinos, maestros, etc., somos quienes hemos luchado y socavando el neoliberalismo. Por lo tanto, todos somos dueños de este proceso de cambio, mucho más los trabajadores, por lo que tenemos que cuidarlo.

¿Podría hacer un balance de lo hecho hasta ahora?

Hasta el momento hubo un buen avance en cuanto a medidas sociales, tanto para educación, salud, para los niños, ancianos, mujeres. Hay una cierta estabilidad económica, no estamos viviendo en una crisis. Los trabajadores nos damos cuenta de ello, por eso respaldamos firmemente este proceso de cambio entretanto no se revise este acuerdo en un nuevo ampliado.

¿Cuál es el rol de la COB en perspectiva histórica?

La COB siempre ha estado en una posición de respaldo en cuanto se refiere a avanzar revolucionariamente cuando se trata de favorecer al pueblo boliviano, como fue el caso de la Revolución Nacional de 1952 con la nacionalización de las minas, el nuevo código de educación, el voto universal, la reforma agraria.

En ese avance hubo ciclos de apoyo fundamentalmente a las medidas que han ido siempre a favor de los trabajadores. Hubo momentos cuando la COB ha cogobernado con el MNR, cuando Lechín incluso fue vicepresidente de Bolivia.

Muchos quieren mostrar que la COB es hoy un “tirasaco”, que somos masistas. Habrá unos cuantos que sí los son, pero los demás tenemos una posición político ideológica mucho más formada que el MAS u otros partidos. Algunos vienen del Partido Obrero Revolucionario (POR), otros del Partido Comunista (PCB). Somos una cohesión de dirigentes que debe dar una lectura profunda a este momento histórico cuando la derecha sigue intentado voltear gobiernos como lo ha hecho en Argentina (recientemente), como lo está intentando hacer en Venezuela, Brasil o Ecuador.

Por lo tanto, el rol histórico de la COB es mucho más importante en relación a los roles que cumplió en otras coyunturas. Con el neoliberalismo era más fácil porque se estaba peleando contra un enemigo que teníamos al frente. Hoy, teniendo un gobierno que sale del pueblo, que sale de los campesinos, es una cosa que debe ponernos a reflexionar.

En pocos días se celebrará el Congreso de la COB, ¿qué puede manifestarnos sobre el mismo?

Es un evento muy importante para la clase trabajadora y para el pueblo boliviano. Creo que los compañeros trabajadores mineros tienen que pensar muy bien, no pensar en sí mismos o en su situación, sino en todos los trabajadores porque necesitamos un compañero, un líder, que realmente sea la muestra de la trayectoria que ha tenido la COB, que además cohesione y unifique a todos los trabajadores.

Seguramente va ser un Congreso muy duro, especialmente para los mineros, porque son ellos los que ponen al número uno de la COB y los otros sectores somos los que vamos a respaldar a un hombre que pueda unificar, no a uno que pueda dividir. Desde mi sector, no apoyaremos a nadie que intente dividir a la clase trabajadora. Seguramente se verá mucho más clara la situación después del congreso minero que será en este próximo mes de diciembre.

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