noviembre 29, 2020

El desafío del sindicato minero hoy

por: Escuela de Formación Política de Oruro

En la empresa estatal los trabajadores desarrollan el papel de representantes del pueblo para generar utilidades que serán de beneficio de todos los bolivianos.

Desde hace más o menos 100 años, el sindicato minero ha desarrollado su perfil político, reflejado en el contenido de sus reivindicaciones. Como leyenda que se mezcla con la historia y los mitos, los mineros iniciaron su lucha y organización, exigiendo de los patrones coca y velas para velar a los muertos en accidentes de trabajo, y hoy discuten, debaten y acuerdan “reencuentros” para participar en la conducción del proceso de cambio que en el país se desarrolla estos últimos diez años, no sólo con su ausencia, sino hasta con su oposición.

A lo largo de ese tiempo hemos vivido distintas circunstancias, que aún falta investigar y descubrir, de aciertos y errores; pudimos identificar héroes y traidores, hombres y mujeres en la construcción de una sociedad sin explotados ni explotadores, profesionales y empresarios, gobernantes civiles y militares, identificados con esos anhelos o con los del enemigo que utilizó hasta la masacre para evitar el desarrollo de la historia.

En este momento, aún se puede actuar en el escenario político-sindical y tres son las generaciones que tienen la obligación de construir la VISIÓN DEL MOMENTO, con humildad y grandeza, en beneficio de los que viven hoy y los que vienen mañana:

1. Los que resistieron y lucharon contra las dictaduras.

2. Los que resistieron y lucharon contra el neoliberalismo.

3. Los que construyen la nueva Bolivia en el proceso de cambio.

Desde luego que la confluencia de estas generaciones significa el encuentro de tres experiencias que aunque se unen por tener el objetivo de construir algo nuevo y más justo –o sea que comparten el mismo objetivo estratégico–, sin embargo, se diferencian por trazar acciones tácticas distintas. Los escenarios políticos de dictadura y neoliberalismo exigían un perfil de dirigente sindical, parlamentario, munícipe o funcionario público, distinto al perfil que debe tener el actor político-sindical de hoy.

De las dictaduras al proceso de cambio

En el tiempo de las dictaduras, y desde antes, actuaban en el seno de la clase obrera partidos políticos marxistas que se reclamaban ser la vanguardia política. El reclutamiento de militantes era seguido de procesos de capacitación y formación político-ideológica que terminaban en el debate ante la clase en los distintos niveles de organización, Directiva Sindical, Consejo de Delegados, Asambleas Seccionales o Asamblea General. Estos eventos concluían cuando una corriente, por mandato de las mayorías, asumía la conducción de la organización y el perfil de los actores estaba referido a la capacidad de plantear las reivindicaciones de los trabajadores, el comportamiento en el proceso de discusión, enarbolando argumentos sólidos y demostrando personalidad digna de un dirigente obrero. Pero, las etapas de represión, más o menos, eran la prueba final donde debía mostrarse el valor frente a los allanamientos de domicilio, maltrato a las familias, expulsiones del campamento, apresamiento, confinamiento, exilio, sino torturas y asesinatos con desaparición o en masacres.

La primera vez que algunos compañeros vivieron esas experiencias, ya no retornaron a la fuente de trabajo, abandonaron la lucha; otros vieron sus familias disueltas, por lo que el perfil del dirigente de esa época exigía la capacidad de sortear estas circunstancias, que eran generadas por las clases dominantes para reproducir el sistema de explotación.

El dirigente sindical debía combinar la lucha legal con la clandestina, la difusión de consignas e informes, debía ser visible para los trabajadores, ocultarse para la dictadura y sus estructuras de espionaje e inteligencia. La coordinación con otras instituciones, organizaciones o personas, debía estar dirigida a garantizar el estado de apronte de la clase obrera y avalar la seguridad de los militantes y aliados.

En la época del neoliberalismo, no sólo se privatizó la economía del Estado, sino que también se puso precio al tránsfugo, por lo que varios dirigentes cruzaron no más los puentes sobre los ríos de sangre obrera y popular,para servir a los que a su turno aplicaron el “fin de la historia”, a cambio de dádivas económicas y espacios de poder en la administración corrupta del Estado.

El dirigente sindical debía coordinar la defensa de la fuente de trabajo y el derecho a la organización sindical, resistir la “flexibilización laboral” y sostener la unidad de los trabajadores en torno al sindicato.

Hoy estamos en un escenario de “reencuentro”. Obreros y campesinos en el Parlamento, en las asambleas departamentales, en los consejos municipales, como viceministros, embajadores y alcaldes. La COB, junto a la CSUTCB, la FSTMB, CONALJUVE, Bartolinas y otras organizaciones, son convocados para, desde el CONALCAM, actuar en la gestión del Estado.

Perfil actual del dirigente sindical

Actualmente la reivindicación principal sigue siendo la económica. Pero, el sindicato tiene la obligación de utilizar las posibilidades que le ofrece el momento político. Coordinar con los niveles del aparato del Estado, órganos Ejecutivo y Legislativo, y exigir información y asesoramiento técnico para planificar y ejecutar el funcionamiento solvente de las empresas y del aparato administrativo del Estado. De igual manera, los sindicatos de las empresas privadas deben coordinar, con los niveles correspondientes del Estado, acciones para garantizar el apego a la Ley, principalmente el respeto a los derechos de los trabajadores, en el sector privado. Antes, el sindicato se enfrentaba a los empresarios y a los gobiernos. Ahora, el sindicato, junto al gobierno, tiene que vigilar el funcionamiento de la empresa privada, ajustado a la normativa vigente del proceso de cambio.

En la empresa estatal, los trabajadores desarrollan el papel de representantes del pueblo boliviano para generar utilidades en forma de divisas, bienes o servicios, que serán de beneficio de todos los bolivianos y bolivianas. Jamás los trabajadores de empresas del estado deben considerar los excedentes generados como suyos sino del pueblo. No se debe considerar a los administradores de las empresas estatales como explotadores de la mano de obra para enriquecer una cuenta privada. Por el contrario, deben ser evaluados todo el tiempo, como forma de garantizar su trabajo eficiente en lo profesional-técnico y ético-moral.

En consecuencia, el trabajo coordinado de dirigentes sindicales con funcionarios públicos, debe garantizar el flujo de información y el análisis, debate y elaboración permanente de propuestas, dirigidas a resolver la eficiencia del aparato productivo y la garantía del mejoramiento permanente del nivel de vida y trabajo de los trabajadores y sus familias.

La reactivación del aparato productivo

Lamentablemente, la minería boliviana sigue dependiendo de agentes externos o países consumidores imperialistas: Estados Unidos, Canadá, Japón, Gran Bretaña y otros emergentes como China e India. Todos ellos influyen, de acuerdo a sus necesidades, en los precios de las materias primas. Por ejemplo, hoy estamos ante un periodo de baja en las cotizaciones. ¿Qué tiempo durará? ¿Hasta qué niveles bajarán? ¿Qué medidas debemos adoptar?

Ellos, los otros, los neoliberales, los títeres del imperialismo, en todos los tiempos nos mostraron sus métodos de solución de estos problemas; garantizar la producción que necesitan los consumidores. Descargaban sobre los trabajadores los efectos negativos, con rebaja de salarios y masacres blancas; experiencia que vivimos a partir de agosto de 1985, con la ejecución del DS 21.060.

Hoy la solución es responsabilidad nuestra, es nuestro proceso, no sólo por la firma del “reencuentro”, sino porque entendemos que lo que se hace desde enero de 2006, con otro lenguaje, incluso podríamos decir con “fonética indígena”, es lo que aprobamos en la Tesis Socialista de 1970, es por lo que luchamos en mil batallas. Es el reflejo de nuestras resoluciones de asambleas, ampliados y congresos.


* Colectivo de la Escuela de Formación Política de Oruro.

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