noviembre 27, 2020

Historia del movimiento obrero en Bolivia

por: Agustín Tarifa Camacho

La organización productiva del capitalismo al interior de los gremios hará cambiar la concepción de organización de tipo asistencialista por una de tipo sindical.

En el Nº 698 de La Época, publicamos la primera entrega de la Historia del movimiento obrero en Bolivia, referida al periodo de articulación y consolidación clasista (1900-1936), así como a la experiencia y conquistas de los trabajadores mineros. A continuación proseguimos con nuestro recuento histórico.

El proletariado urbano a principios del siglo XX

Si bien a inicios del siglo XX, la principal actividad productiva en Bolivia continuó siendo la minería ligada al mercado externo con la explotación y exportación del estaño; también es cierto que esta actividad a más de incorporar en el imaginario colectivo nacional un proceso de proletarización, desarrolló en rededor suyo actividades como el comercio y la industria, que estarán fuertemente vinculadas a mercados locales dependientes; la minería es la que absorberá una importante fuerza de trabajo, principalmente rural.

El ferrocarril como medio indispensable para el transporte del mineral desde los centros mineros hacia la costa, y luego como vinculación comercial al interior de un país mutilado por la guerra del Pacífico, junto a la electrificación de los principales centros urbanos de la época, hacen al escenario donde se desarrollarán en la primera década de 1900 actividades comerciales destinadas a reproducir la demanda de miles de trabajadores mineros y de familias que dependen de esa actividad, desarrollando también una incipiente industria manufacturera de productos textiles y alimenticios en las ciudades de La Paz, Oruro y Cochabamba, principalmente; dinamizando una economía que dará lugar a nuevos actores sociales productivos tanto empresariales como laborales dentro de la lógica de “modernización” que el liberalismo pregonó, esto sin olvidar la importancia de la siringa en el noreste del país.

En este contexto, y paralelamente a la minería, en las ciudades se conformará una clase obrera urbana que luego será parte de la constitución del movimiento obrero de inicios del siglo XX, aspectos que en esta segunda parte describiremos someramente bajo dos características a destacar; la primera tiene que ver con los actores herederos de una dinámica comercial y casi mercantilista de gremios y oficios del siglo XIX, para transitar a un proceso de proletarización urbana; la segunda característica es que a partir de la introducción del ferrocarril y la electricidad se fundan compañías que inicialmente tomarán a mano experiencia laboral tanto argentina como chilena; fuerza laboriosa u obrera portadora de experiencias de acción colectiva de tipo reivindicativo y luego político organizativo que contribuirán a la conformación de organizaciones inicialmente sindicales y luego políticas, con influencia anarquista, socialista y luego marxista. Esas son algunas de las condiciones formativas del proletariado urbano que a continuación pasamos a describir.

De los gremios al sindicato

La herencia de un modo de producción de tipo feudal colonial (pre-capitalista) de la época de la plata en la que ya existían asociaciones de trabajadoras y trabajadores artesanos de diferentes oficios organizados en gremios, son los antecedentes de las primeras estructuras laborales de tipo sindical a inicios de 1900, prototipos que darán paso a la organización política sindical de las obreras y obreros de la época; las asociaciones de beneficencia, mutuales de socorro y las ligas de obreros entre otras, si bien fueron organizaciones de tipo asistencialista, benéfico y hasta altruista entorno a un determinado oficio y de estilo gremial, pronto se convertirán en organizaciones reivindicativas por la conquista de derechos laborales enfrentados a la dinámica del capital sobre el trabajo y, junto a ellos, la emergencia de nuevos actores que la laboriosidad de la nueva Capital de facto, incorporará en su desarrollo.

La organización productiva del capitalismo al interior de los gremios hará cambiar la concepción de organización de tipo asistencialista por una de tipo sindical, incorporando a los antiguos oficios a la dinámica de una producción extensiva en unos casos, y otra en defensa del rubro al que pertenecían como en el caso de los sastres, carpinteros, talabarteros y gráficos; estos últimos ligados a la imprenta y la incorporación de nuevas tecnologías de producción gráfica, pero por sobre todo, a la propaganda liberal por medio de periódicos oficiales como en el caso del Periódico “El Diario” de la ciudad de La Paz. Por otro lado, los obreros del ferrocarril, tanto los que construyen las vías como los que trabajan en los ferrocarriles, forman las primeras organizaciones sindicales que aparecerán entre 1900 y 1910; en todos los casos, las condiciones de trabajo distintas a las del siglo XIX, hacen germinar la necesidad de asociación.

Asociaciones gráficas

En 1905, aún con influencia de tipo gremial, se funda la Unión Gráfica Nacional con el objetivo de proteger las fuentes de trabajo como oficio frente a la creciente incorporación de empresas gráficas, que no sólo imprimen papel si no que lo hacen a menor costo, en menor tiempo y con mayor rapidez; condiciones que enfrentaron al oficio del imprentero, del redactor o el tipógrafo, con la amenaza del obrero que sólo dirige una máquina, como la de los periódicos o el auge de las imprentas con mejor tecnología.

Estas asociaciones, bajo las mismas consignas, se replicaron en Cochabamba y Sucre con la fundación del Centro Tipográfico al estilo mutualista, en 1914, en contraposición a las organizaciones liberales como la Unión Grafica. En el mismo sentido, en oposición al gobierno de Ismael Montes y su influencia en la prensa escrita, se funda la Federación de Artes Gráficas en 1916, mismas que para 1929, bajo un nuevo componente de tipo sindical, desplazará a los oficios por el obrero gráfico.

La asociación ferroviaria

Entre 1900 y 1905, se realiza la apertura de una línea ferrocarrilera entre Uyuni y Potosí para el traslado de mineral que interconectará con la costa; su construcción exigía celeridad, por lo que las jornadas de trabajo se extendieron más allá de las 12 horas y con salarios impagos, situación que generó que los trabajadores paralicen labores y realicen la primera huelga conocida del sector, en demanda de mejores condiciones de trabajo, y se funde el primer sindicato de ferroviarios.

Sin embargo, para que este sector pueda organizarse bajo un modelo sindical, tuvieron que pasar casi diez años y recién en 1912 se conforma la Liga de Empleados y Obreros de Ferrocarril, siguiendo una línea benéfico asistencialista que culminará en sindicato reivindicacioncita de corte marxista hacia finales de la década de 1920; esta liga estuvo conformada inicialmente por delegados de las diferentes empresas ferroviarias constituidas hasta ese entonces en las ciudades de Cochabamba y Oruro, posteriormente se incorporan los trabajadores ferroviarios y empleados tranviarios de la ciudad de La Paz. La característica principal de estas experiencias asociativas del proletariado ferroviario es que tuvieron influencia de la lucha de los trabajadores chilenos del mismo rubro, influencia que se debió máxime por el vínculo con la costa, por ello muchas acciones de protesta y ayuda económica para los gastos de las movilizaciones se realizaron en coordinación entre trabajadores chilenos y bolivianos.

La Liga de los telegrafistas, del comercio y del magisterio

Aunque no existen muchas referencias sobre la organización de las y los trabajadores del telégrafo, se conoce que hacia 1905 se constituyó la Liga de empleados del telégrafo como asociación de beneficencia y socorro mutuo con participación de obreros y patronos; posteriormente ya no aceptó la colaboración entre patronos y empleados y actuó sólo en la defensa de los intereses de los gráficos asalariados. La expansión de la imprenta y los periódicos, así como el ferrocarril y la introducción del teléfono, hizo que el telégrafo fuera desapareciendo y, en consecuencia, su componente laboral, permaneciendo sólo hasta 1930 como una asociación de retirados.

En el caso de los empleados del comercio, se constituyó una liga asociada a empleados de comerciantes o tiendas importadoras de productos manufacturados de Europa; comercios ubicados principalmente en lo que hoy se conoce como la calle Potosí y Socabaya de la ciudad de La Paz; estos empleados se diferenciaban de quienes comerciaban en los mercados a las afueras de la ciudad.

En la ciudad de Sucre, también como asociación de tipo benéfico y de socorro mutuo se estableció la Liga del Magisterio, conformada por maestras principalmente, con el fin conformar un núcleo de tipo académico y defensa del oficio de la enseñanza.

La industria que dará paso a los fabriles

A pesar del impulso de modernización capitalista de los liberales, no se pudo desarrollar una industria importante como sucedió en otros países vecinos; dado que la economía boliviana estaba basada en la explotación y exportación de materias primas se condicionó, de alguna manera, un mercado básicamente ligado a la importación de bienes manufacturados y de consumo, y la industrialización de alimentos o textiles se restringió a espacios donde las importaciones no cubrían cierta demanda, por lo que se desarrollaron antiguos gremios que hoy llamaríamos microempresas en confecciones (sastres, sombrereros y trabajadores del cuero).

Empero, la industria de la cerveza y del tabaco en las ciudades de La Paz y Cochabamba fueron las que tuvieron un mercado sostenido, por consiguiente, la incorporación de fuerza de trabajo cada vez más importante, junto a la que se consolidó años adelante con las factorías del azúcar y harina, podría decirse que fueron impulsos de industrialización de éxito en el país entre 1890 y 1910; para el caso de la industria textil, hacia 1923 migrantes libaneses fundan industrias FORNO, seguido de las industrias YAPUR y SAID, en 1929; Domingo Solignio de origen italiano, funda la que fue la fábrica de telas más importante de Bolivia hasta la década de 1970, que aglutinó a más de 5.000 obreros y juntas a casi 20.000 obreros fabriles hasta 1980.

De las condiciones laborales se extiende la necesidad de asociación y organización clasista

Aquellas pocas industrias, junto a pequeñas factorías de alimentos y gremios de oficios, dieron origen a la clase obrera fabril que, en la misma dinámica de consolidar el derecho a la asociación, fundaron en 1908 la Federación Obrera de La Paz, en base a mutuales y sociedades de socorro, cuyo objetivo inicial fue el de concientizar, entre trabajadores y patronos, la humanización del trabajo por medio de una legislación protectora que reduzca la explotación obrera, estableciendo una jornada de ocho horas, con clara influencia socialista.

Esta federación se fortaleció hacia 1912 al conformar la Federación Obrera Internacional (FOI) que aglutinó a 22 sociedades gremiales y 12 sindicatos afiliados, principalmente de ferroviarios y artesanos. La FOI se adhirió a la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) y adoptó como símbolo la bandera roja cruzada por una franja negra, universalmente aceptada por los anarquistas. La FOI reivindica una jornada de trabajo de ocho horas, ya que era norma corriente en la industria de principios de siglo la jornada de diez o más horas.

Hacia 1918 se funda la Federación Obrera del Trabajo (FOT), en base a la Sociedad gremial de ebanistas y carpinteros, con la finalidad de defender el trabajo frente a la importación de muebles de ultramar, propagando la igualdad de derechos para todos los trabajadores; hacia 1920 se afilia a la Federación Internacional del Trabajo (FIT) –de tendencia anarquista– y se funda la Federación Obrera Local (FOL), con un componente clasista y una incesante lucha por la independencia de clase y el reconocimiento pleno de la jornada de ocho horas, así como la libertad de asociación y sindicalización.

Paralelamente, en 1918, trabajadores ferroviarios, trabajadores gráficos, ebanistas y de factorías alimenticias y uno de los primeros sindicatos femeninos de la ciudad de Cochabamba, crean la Federación Obrera del Trabajo de esa ciudad, con influencia marxista y socialista, proclamando la igualdad de clases y la educación de los obreros como instrumento de oposición a la explotación capitalista.

En 1919, trabajadores ferroviarios junto a asociaciones de artesanos de la ciudad de Oruro, fundan la Federación Obrera del Trabajo de Oruro bajo una concepción plenamente gremialista que buscó la igualdad de derechos entre trabajadores y trabajadoras de cada oficio.

El movimiento femenino y su contribución al movimiento obrero popular

En 1926 se organiza la Gremial de Culinarias y Sirvientas afiliándose a la FOT, posteriormente se creará, en 1927, el Sindicato Femenino de Oficios Varios que incluía a costureras, lecheras, verduleras y recoveras afiliadas a la FOL de tendencia anarquista. De ahí nace la Federación Obrera Femenina (FOF) aglutinando los sindicatos: de la Sociedad de Culinarias y Sirvientas, Unión Femenina de Floristas, Sindicato de Oficios Varios del Mercado Camacho, Sindicato de Oficios Varios de Locería, Sindicato Femenino de Trabajadoras de Viandas, Sindicato de Lecheras y Sindicato de Anexos del Mercado Lanza. Después de la Guerra del Chaco la FOF pierde vigencia y desaparece en 1964.

En cuestión de años, como veremos en la próxima entrega, las primeras organizaciones de trabajadores devendrán en partidos políticos de corte obreristas, influenciados, en su mayoría, por el ideario socialista, comunista y anarquista.


* Investigador en Sociología del Trabajo.

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