noviembre 26, 2020

Un balance de la economía boliviana

El fin de año nos motiva a hacer balances en torno a lo bueno y lo malo; si es que se cumplieron o no nuestras expectativas, si tuvimos o no los resultados soñados; en fin, si de este devenir del tiempo, convencionalmente fechado en 365 días del 1ro de enero al 31 de diciembre en el calendario gregoriano, sentimos y pensamos al menos en términos netos que fue satisfactorio para nosotros.

Si eso ocurre en nuestra vida personal, cómo no habría de ocurrir en el acontecer de nuestra vida social, más aún si somos seres sociales y nuestra existencia personal está condicionada por la sociedad mucho más de lo que creemos. Por ello, y a riego de caer en el reduccionismo, vemos la importancia de hacer un balance del desempeño de nuestra economía en este 2015, aunque distinto del debe y el haber del banquero quien preso del fetichismo del dinero se llena de satisfacción utilitaria si es que obtiene un saldo neto positivo.

Bendita estabilidad

Si de balance se trata no podríamos sino plantear que el 2015 fue para la economía nacional, un año de estabilidad y crecimiento económico. En términos de estabilidad se mantuvo el poder adquisitivo real de nuestros ingresos; el nivel de precios de los bienes y servicios que adquirimos, medido por la tasa de inflación, incluyendo la que se generaría en este mes de diciembre, no superará el 6%, corroborando un hecho ya objetivo en el desempeño económico a lo largo del proceso de cambio:

Estabilidad de precios, continuos incrementos salariales, los bonos y subsidios [1]. doble aguinaldo incluido, incremento de los ingresos reales y mayor poder de compra. Ello, no sólo beneficia a los trabajadores y, por cierto, a los perceptores de sueldos, que son sin duda también trabajadores –como los perceptores directos de mayores ingresos– sino también indirectamente a los productores, comerciantes y los transportistas, y a los propios empresarios y banqueros, que logran realizar una mayor producción de mercancías (bienes y servicios), es decir, que tienen mayor producción y venta, obteniendo por tanto mayores ingresos.

En efecto, la tasa de inflación fue de 6.56% en el período 2006-14, en promedio anual, y sólo en 2007 y 2008 superior a los dos dígitos (11.73 y 11.86%, respectivamente). En esos años se empezó a especular y a ocultar particularmente alimentos de primera necesidad, aceite, alimento balaceado para ganado y aves de corral, carne vacuna, pollos, azúcar, harina, maíz, sorgo, entre otros, y a venderlos incluso ilegalmente por la vía del contrabando, en el exterior, a precios mucho mayores que los del mercado interno; con ello, además los exportadores obtenían mayores ingresos en tanto que se encarecía y desabastecía el mercado interno.

Entonces, el Estado debió intervenir regulando y restringiendo la exportación de esos alimentos, salvo de la producción excedentaria, y una vez satisfechas adecuadamente, a precio justo, las necesidades internas. A no olvidarse que en esos años se dirimía la constitución del Estado Plurinacional y el bloque social revolucionario debió enfrentar el amago de dividir a Bolivia en una suerte de “media luna”.

Volviendo al análisis de la inflación, cabe notar que la tasa de inflación en 2009 se redujo a 7.18%, resultado de la política anti-inflacionaria y relevando principalmente la política estatal que garantiza la alimentación adecuada de toda la población, no sólo en cuanto a calidad nutricional sino en cantidad y a precio justo.

Crecimiento y ahorro

Es importante anotar también que dicha producción alimentaria, cuya exportación fue regulada, mayoritariamente es propia de los monocultivos para la exportación y tiene un carácter empresarial “moderno”, estando articulada además con la agroindustria. En tanto la economía indígena originaria campesina, continúa produciendo alimentos mayormente para abastecer el consumo interno.

No obstante, dicha regulación, el valor de las exportaciones en general, y que en 2007 como en 2008, se incrementó respecto a los años inmediatamente anteriores en 14% y 45%, respectivamente, habiendo caído en 24% en 2009, desde el 2010 al 2014 y al tiempo que se advenía la crisis internacional con sus efectos principalmente en los llamados países desarrollados, se incrementó de $us 6.401,9 millones en 2010 a $us12.265,8 millones en 2014. [2]

Al considerar como parte de la política de estabilidad económica y crecimiento en este proceso de cambio, el cuánto baja inflación así como cuánto se expande el crecimiento del PIB, concluimos que se debe significativamente a la dinámica interna y también a la expansión de la exportación como otra variable explicativa, pese a que inmediatamente después que el Presidente Morales asumió el poder, e incluso ya en 2005 cuando electoralmente se advenía su gobierno con la que sería una votación histórica de casi 55%, la tecnocracia neoliberal y la oligarquía con sus opinadores mediáticos anunciaban así como esperaban una espiral inflacionaria y un colapso económico en general.

En procura de ello pretendían entonces retroalimentar el imaginario popular buscando a la vez desinformar a la población juvenil sobre lo acontecido tras la victoria de la movilización popular que derrotó a la dictadura banzerista y recuperó la democracia, pese a que nuevamente se impusieron por mayor o menor tiempo, a sangre y fuego, los García Meza, Natush, entre otros, y a que una vez en el gobierno la UDP (1982-84) generaron la hiperinflación y un colapso económico general, provocando su caída y posibilitando el advenimiento del neoliberalismo (1985-2005).

El año que se va, para recordar

La estabilidad económica en 2015 también se manifiesta en la solidez de la moneda nacional, en condiciones en que se des-dolarizó la economía nacional recuperando con ello soberanía monetaria, y lo más relevante, evitando que los trabajadores urbanos y rurales que perciben su salario, sueldo o sus pequeños ingresos para vivir por la venta de su producción o el comercio, entre otras actividades por cuenta propia, siempre en moneda nacional, sufran por la continua devaluación del “boliviano” frente al dólar.

En efecto, no debemos olvidar que la depreciación o la devaluación de la moneda nacional, no sólo en el modelo neoliberal sino también antes, siempre tuvo efectos nocivos para los trabajadores, las llamadas clases medias, los pequeños productores indígena, originario campesinos, los artesanos, las unidades familiares y los pequeños productores de manufacturas, comerciantes y transportistas, es decir, para la gran mayoría de la población.

La depreciación aunque beneficia al Estado, en la medida en que éste sea productor y exportador directo, cuando controla efectivamente además medios y canales para la comercialización directa de su producción en el exterior, siempre beneficia a grandes exportadores privados y contrabandistas que sacan producción nacional fuera de las fronteras, autogenerándose mayores ganancias especulativas.

Cuando la moneda nacional se deprecia frente al dólar, que ya a partir de la 2da guerra mundial se constituyó en la divisa “fuerte” para el comercio mundial, cuyo valor ahora más que nunca se instrumenta en función de los intereses hegemónicos imperialistas (no sólo económicos en sentido estricto sino geopolíticos y militares), los exportadores obtienen mayores ganancias sobre todo si exportan el mismo volumen de productos y con precios internacionales elevados o en su caída, compensando la misma con un mayor volumen exportado.

Recordemos que el modelo neoliberal se instrumenta con el D.S. 21.060, devaluando el “peso boliviano” que llegaba a más del millón de unidades por un dólar, al equivalente de un “boliviano por un dólar”. Pues bien, en 1996 ya se había depreciado la moneda nacional con respecto al dólar, tal que llegó a valer Bs. 5.08 por una unidad de moneda estadounidense. En 2005, último año de vigencia de dicho modelo, un dólar equivalía a Bs.8.05. Durante el proceso de cambio, como se dice antes, se valorizó la moneda nacional y desdolarizó nuestra economía, manteniendo estable el tipo de cambio a la fecha, y desde años atrás, en Bs. 6.96.

Aunque las otras variables económicas, cuyos resultados en 2015, aún con la caída de los precios internacionales particularmente del petróleo y de los minerales, demuestran que se mantiene la estabilidad prácticamente desde el 2006 a la fecha, aunque por razones de especio cabe enfocarse en el crecimiento así como en la reducción de la pobreza. En cuanto a crecimiento de la economía nacional, medido por la tasa de crecimiento del PIB en promedio anual entre 2006-14, fue de 5.06%.

Durante todo el período neoliberal (1985-2005), y considerando que en los 90s del siglo pasado la producción exportable nacional también se exportaba a precios elevados y en volúmenes crecientes, nunca se logró este crecimiento sostenido de la economía y menos aún la dinámica en el nivel de actividad económica, la demanda interna, así como el nivel de empleo que caracterizan al proceso de cambio. Si se considera con fines de comparación, el periodo de los nueve años antes de 2006 (2005-1997), el crecimiento en promedio anual fue de 3.19%.

Finalmente, cabe considerar que durante el gobierno del Presidente Morales se redujo significativamente la pobreza. En efecto, de acuerdo a los indicadores de las NN.UU. y UDAPE, en 1995 49.8% de nuestra población se hallaba en pobreza en tanto que el 21 se hallaba en pobreza extrema. En 2006 la situación de pobreza prácticamente se mantenía (46% de nuestra población vivía en pobreza y 21.1% en pobreza extrema).

El mismo indicador, a fines de 2014, demuestra que la pobreza se redujo al 29.3% de nuestra población y que la población en pobreza extrema se ha reducido a sólo 8.3%, porcentajes aun relativamente altos, cuya superación depende de la continuidad de la revolución democrática y cultural, así como de la profundización de nuestro proceso de cambio, hasta el advenimiento pleno del socialismo comunitario y del Vivir Bien.


1 Como la Renta “Dignidad” y el “Carmelo” en su calidad de alimento nutricional adicional otorgado por el Ministerio de Salud, para personas de la tercera edad, el Bono Juancito Pinto como un pago en efectivo para niñ@s y jóvenes de los ciclos primario y secundario incentivando su formación como bachilleres, año tras año en su carrera educativa, el Bono Juana Azurduy de Padilla y el Subsidio Universal Prenatal de Salud, que se otorgan a las mujeres en su calidad de madres, además del subsidio en especie propio de la seguridad social para los y las trabajador@s y que consiste en más de 60 productos que se otorgan cada mes, a las familias trabajadoras desde el embarazo y hasta casi el 1er año de vida de nacimiento del o la hij@, las becas para estudios universitarios y de postgrado en las mejores universidades del mundo, entre otras prestaciones en dinero y/o en especie.

2 Los datos corresponden al valor FOB de las exportaciones anuales, registradas en la Balanza de Pagos del BCB.

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