noviembre 28, 2020

Descentralización y Autonomía frente a Estado Plurinacional Comunitario

En Bolivia los poderes Ejecutivo y Legislativo, el horizonte de época, la determinación de lo universal y la calle siguen en una relación armoniosa e histórica con el oficialismo.

Para evaluar y hacer un breve balance del proceso de descentralización y autonomías en el país, luego de las elecciones subnacionales de marzo de 2015 y de los referendos para la aprobación de los Estatutos Autonómicos de septiembre de 2015, habrá que analizarse tanto los avances como retrocesos implícitos en los dos eventos electorales de este año, pero a la vez, las tensiones y contradicciones entre varias pulsaciones políticas e históricas muchas veces contrapuestas, en la búsqueda por esclarecer una perspectiva de estructura histórica. Es decir, considerar el balance entre la coyuntura del año 2015, en base a los dos eventos electorales mencionados, en miramiento o contraposición de algunos influjos de más largo aliento.

Estado Plurinacional vs Estado mínimo

A manera de bosquejar algunas tensiones y contradicciones en términos de pulsaciones políticas e históricas contrapuestas, encontramos por ejemplo la del Estado con su contenido Plurinacional (indígena originario campesino) y comunitario con relación a las Autonomías (Departamental y Municipal) como modelo político, organizativo, administrativo de estilo (neo) liberal, urbano, occidental y moderno. Ambos procesos, el de construcción del Estado Plurinacional y la contraposición del Estado (mínimo) con Autonomías de base regional, han sido impulsados por sujetos históricos y políticos muy diferentes en contextos de proyectos país antagónicos y polarizados; en el primero el sujeto de la Constitución del 2009, el indígena originario campesino, frente a otro sujeto político construido por la modernidad occidental en el mundo y elevado a universal absoluto, contenido en el individuo.

En términos de estructura y horizonte histórico, el desafío constante consiste en articular (si fuera posible) de manera dinámica los contenidos cosmológicos, civilizatorios y culturales de lo Plurinacional y comunitario con sus pulsaciones decoloniales, emancipativas, progresistas, de (re)construcción de lo común, con relación a lo autonómico y sus pulsaciones urbanas, modernas, capitalistas, de consumo, de fragmentación y de apropiación de lo común. (La acumulación por desposesión como sostiene el teórico de geografía política marxista, David Harvey). Por lo tanto, ¿es siquiera posible la articulación dinámica entre la plurinacionalidad, lo comunitario y lo autonómico, considerando la genealogía y sujetos políticos e históricos que sustentan dichos proyectos?

Siendo que el nuevo horizonte de lo universal, o el sentido de lo universal, en el siglo XXI es la construcción de lo colectivo o lo comunitario, ¿cómo encaja la articulación de las autonomías con el sujeto político individual? Todo depende de las correlaciones de fuerzas (nacionales e internacionales), la capacidad de seguir determinando el contenido de lo universal y, por supuesto, del control del Estado y la solidez del bloque social en el poder.

Ejercicios electorales

En ese sentido, los resultados de las elecciones subnacionales, de marzo de 2015, en el departamento de Santa Cruz nos constatan algunos elementos que vale la pena no perder de vista: en primer lugar, el bloque de poder cruceño ha logrado mantener un ritmo sostenido de crecimiento electoral, llegando inclusive a duplicar sus apoyos electorales durante un periodo de 10 años, a recuperar en las pasadas elecciones de marzo enclaves territoriales que habían estado en manos del MAS durante las pasadas elecciones subnacionales del año 2010 (Provincias Guarayos y Florida), simultáneamente, y a pesar de la victoria del MAS en las elecciones nacionales del año 2014 (61,36%), y la consolidación del MAS en el mismo año como la primera fuerza política en Santa Cruz, aglutinando 49,01% del electorado cruceño.

Lo anterior, en el contexto de una década (2000 al 2010) de relaciones políticas antagónicas y polarizadas entre Estado y región, clases, culturas, que resultaron en la derrota política y militar de la facción de clase más radicalizada de las elites cruceñas; sin embargo, dicha derrota no afectó la base material del poder de las clases dominantes en Santa Cruz. Al contrario, con el pragmatismo característico de los empresarios cruceños, el proceso de implementación del régimen de la autonomía departamental ha institucionalizado una cohabitación de hecho entre dos perspectivas de sociedad, economía, Estado, cultura, institucionalidad, y en definitiva de hegemonía. Por su lado, el Estado Plurinacional con Autonomías institucionalizó las correlaciones de fuerzas del empate catastrófico del año 2008 y 2009, entre el bloque indiano originario campesino obrero vecinal de matriz nacional popular con el bloque cívico regional de corte neo conservador, al incorporar en la Constitución lo autonómico a lo plurinacional-comunitario.

Relación de factor externo e interno

Sin embargo, el contrapeso a la incidencia conservadora y anti progresista del diseño puro y nítido de la autonomía departamental radica precisamente en la fuerza y potencia que puedan tener las autonomías indígenas originarias y campesinas (AIOC), además del mantenimiento de la solidez del actual bloque social en el poder, anclado en lo nacional popular. Por otro lado, las oposiciones de derechas del país, alentadas por las recientes victorias electorales conservadoras en Argentina con el devenir en Gobierno de Mauricio Macri y las nacientes correlaciones de fuerzas de empate catastrófico en Venezuela, fantasean con la posibilidad de extrapolar o irradiar su influencia desde los bastiones territoriales regionales articulados como trincheras de resistencia y oposición negativa hacia el campo político nacional. Dicha premisa ha probado ser falsa en repetidas ocasiones en el caso boliviano; los más recientes tienen que ver con la aventura presidencial de Juan del Granado del MSM de La Paz, quien resistiéndose a aceptar que la sigla era una organización política primordialmente urbana de la ciudad de La Paz, se lanzó a la candidatura del Órgano Ejecutivo el año 2014 con los resultados que conocemos.

En el caso de Rubén Costas, a pesar de sus anhelos y ambiciones personales, ha sido mucho más cauto, al leer las encuestas de intención de voto que mostraban que a pesar de poseer un bastión político y electoral en el departamento de Santa Cruz, comprende que el apoyo electoral no es endosable y que el campo político nacional es muy distinto al campo político regional o departamental. En otras palabras, a pesar de tener una base política territorial articulada a manera de enclave, ésta es necesaria pero no suficiente para gestionar política y electoralmente el campo político nacional.

Conclusiones

Al contrario de lo que afirman algunos, respecto a que la nueva oposición política al gobierno central vendría desde las regiones y en clave generacional (joven), lo que se puede constatar luego de las lecciones que nos han dejado las elecciones subnacionales de marzo y los resultados de los referendos para la aprobación de los Estatutos Autonómicos de septiembre de 2015, es que los campos políticos nacional y subnacionales (departamentales y municipales) se mueven con sus propias lógicas y, por lo tanto, lo subnacional no es extrapolable a lo nacional. El campo político nacional trabaja en el código histórico de lo universal o general; es decir, demandas universales de alta agregación y capacidad de articular visiones o sentidos de época.

Hasta ahora, no se ha presentado ningún proyecto, líder, discurso o contenido político que pueda disputar la hegemonía nacional del proyecto del MAS. Sin embargo, la implementación de dicho proyecto contenido en la nueva Constitución Política del Estado promulgada el año 2009, tiene sus particularidades y realidades fácticas que atender, como es el caso de lo mencionado con anterioridad: la cohabitación de hegemonía –en el caso cruceño–, posibilitado por la implementación del régimen de la autonomía departamental en el contexto del Estado Plurinacional. Para que dicha cohabitación de hegemonía, en el caso cruceño, se mantenga en equilibrio –lo vamos a llamar virtuoso-, tendrá que tener varios elementos de contrapeso. El mencionado con anterioridad, respecto al potenciamiento de la Autonomía Indígena Originaria Campesina (AIOC), además del mantenimiento de la solidez del bloque social en el poder. Pero, desde lo macro, se debe mantener la hegemonía absoluta en el manejo del campo político nacional, garantizando la estabilidad económica y política, el crecimiento económico y la capacidad de determinar el sentido de lo universal en el horizonte de época.

Lo anterior, de manera simultánea para resguardar el asedio permanente de las derechas internacionales con sus afanes conspirativos y sus nuevas tecnologías de derrocamiento, quienes –por ejemplo– teniendo el control del legislativo en Venezuela querrán propiciar nuevamente los golpes constitucionales, como el ocurrido en Paraguay hace pocos años atrás para la deposición de mandato del Presidente Lugo y lo que sucede actualmente en el Brasil con la Presidenta Dilma Rousseff. Por supuesto que tanto Argentina como Venezuela están viviendo el fenómeno político denominado Gobierno Dividido, en el que una fuerza política maneja el órgano ejecutivo y otra fuerza política contraria controla el órgano legislativo; sin embargo, el factor imprescindible que determina poder en dichos casos (y siempre) es la fuerza de la calle como escenario de definición de la disputa política y la solidez del bloque social en el poder. En el caso de Bolivia, el Ejecutivo, el Legislativo (el campo político nacional), el horizonte de época, la determinación de lo universal y la calle siguen en una relación armoniosa e histórica con el oficialismo de Gobierno del MAS. Un nuevo escenario de medición de lo anterior indudablemente será el próximo referéndum de febrero de 2016.


* Politóloga cruceña.

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