diciembre 1, 2020

Manuela Sáenz

Nace en Quito, Virreinato de Nueva Granada, el 27 de diciembre de 1797. Hija de Simón Sáenz Vergara, español, y María Joaquina Aizpuru, ecuatoriana.

Su infancia transcurrió en Quito. De niña fue educada en el Convento de las Monjas Conceptas y luego en el Monasterio de Santa Catalina de Siena, donde aprendió a leer, escribir y rezar.

Su fascinación por la vida pública y su ímpetu rebelde la harían abandonar la clausura del convento al cumplir 17 años. Dos años después, por razones de conveniencia, su padre arregló su matrimonio, en Lima, con James Thorne, un acaudalado médico inglés, veintiséis años mayor que ella, a quien nunca llegaría a amar.

Corría el año 1819, Bolívar ya había liberado el territorio de la Nueva Granada y se disponía a fundar en Angostura la Gran Colombia. Los limeños comenzaban a conspirar, y ella se convertía en una de las activistas principales. Las reuniones se realizaban en su casa y las disfrazaba de fiestas; actuaba de espía y pasaba información. Participó en las negociaciones con el batallón de Numancia, y en 1822, una vez liberado Perú, fue condecorada “Caballeresa del sol, al patriotismo de las más sensibles”.

Con la excusa de acompañar a su padre, marchó hacia Quito. Continúo colaborando con las fuerzas libertadoras: llevaba y traía información, curaba a los enfermos y donaba víveres para los soldados. Combatió en la Batalla de Pichincha, recibiendo el grado de teniente de húsares del Ejército Libertador. Posteriormente luchó en Ayacucho, bajo las órdenes del mariscal Antonio José de Sucre, y fue ascendida a coronela por su accionar en combate.

Entre 1822 y 1830 fue la compañera sentimental de Simón Bolívar. Marchó a Bogotá, junto a él, y se ganó el seudónimo de Libertadora del Libertador, por haberle salvado de un atentado.

Tras el fallecimiento de Bolívar, el gobierno de Francisco de Paula Santander la desterró de Colombia, por lo cual marcho exiliada a Jamaica. Regresó a Ecuador en 1835, pero, al tener problemas con su documentación, decidió instalarse en el pueblo de Paita, al norte del Perú.

Falleció el 23 de noviembre de 1856 durante una epidemia de difteria que azotó la región. Su cuerpo fue sepultado en una fosa común del cementerio local y todas sus posesiones fueron incineradas, incluyendo una parte importante de las cartas de amor de Bolívar y documentos de la Gran Colombia que aún mantenía bajo su custodia.

El 5 de julio de 2010, durante la conmemoración del 199° aniversario de la firma del Acta de Independencia de Venezuela, sus restos simbólicos fueron trasladados por vía terrestre desde Perú, atravesando Ecuador, Colombia y Venezuela hasta arribar a Caracas, donde reposan junto a los restos del Padre de la Patria, Simón Bolívar. Igualmente, se le concedió póstumamente el ascenso a general de división del Ejército Nacional Bolivariano, por su participación en la guerra independentista, en un acto al que asistieron los presidentes de Ecuador y Venezuela.

La Época.-

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