diciembre 5, 2020

Artimañas occidentales

por: Carlos Macusaya

A estas alturas de lo que se ha llamado “proceso de cambio”, y a poco tiempo de realizarse el referéndum que podría abrir las puertas a una nueva re-elección de Evo Morales, es llamativo como se han dada algunas modificaciones en el “gobierno indígena”. Donde mejor se pueden apreciar estas modificaciones, que tienen que ver con la fuerza de los hechos más que con la malicia de los gobernantes, es en lo que se refiera a los y lo “indígena originario campesino”.

Desde hace casi una década, cuando el MAS asumió el gobierno, abundaron no solo las wiphalas y los ponchos, por ejemplo, además del exotismo con actos supuestamente “ancestrales”, sino que las ideas que justificaban este tipo de exhibiciones y espectáculos eran elementos centrales del discurso oficialista, de los representantes del gobierno y afines. El antioccidentalismo, promovido “curiosamente” por organismos occidentales, en nombre de la descolonización dio un toque seductor a este proceso.

Pero este antioccidentalismo ha sido abandonado porque solo era una fantasía (de occidentales) que si bien pudo ser usada para cautivar, no solo a las masas sino a algunos intelectuales de escritorio, no tenía ninguna utilidad en la vida cotidiana y menos para la gestión estatal, al contrario, constituía una deslumbrante estética que iba contra las aspiraciones y la vida misma de quienes son considerados “indígenas”.

Quienes defendían esos ideales “descolonizadores” (ajenos) o se han alejado del gobierno o simplemente han bajado el perfil, como es el caso de David Choquehuanca. También vemos como el papel de los indígenas es cada vez menos relevante en el “gobierno indígena”, esto porque se ha privilegiado no la capacidad o las cualidades de personalidades aymaras o quechuas sino a dirigentes que mediante “usos y costumbres” (prebendas y otros) han llegado a esos cargos. Por eso no es de extrañar que lo que se esté desmoronando en este gobierno sea lo indígena, la mejor muestra, aunque no única, es el Fondo Indígena.

“Vivir Bien” es una categoría que parece ser sarcástica cuando en las comunidades hay gente que no cuenta con atención médica u otros servicios. Eso de “reserva moral del mundo”, cuando los casos más sonados sobre malversación de fondos son dirigentes indígenas, es más que desvergonzado. El antioccidentalismo en nombre de la descolonización y de “recuperar la identidad indígena”, mientras los aymaras son los más volcados a la modernización “occidental”, es en el mejor de los casos solo una triste comedia. Por tanto, no es de extrañar que estas “cosas” estén siendo abandonadas en este “proceso de cambio”.

Pero si bien el discurso y el simbolismo anticcidental se abandona, algo que francamente me parece saludable, lo que está quedando irresuelto es el papel de los indígenas en el gobierno indígena, aspecto medular, por lo menos en lo que ha sido el discurso del MAS en el gobierno. No se ve a “viejos” indígenas del MAS en debates u espacios similares, defendiendo con altura su gobierno; tampoco se sabe que jóvenes indígenas estén emergiendo entre las filas de aquel Instrumento.

El abandono del antioccidentalismo (occidental) debería ir de la mano con una renovación dentro de las propias filas del MAS. Esto le sería muy beneficioso y saludable.


* Comunicador social y miembro del Movimiento Indianista Katarista (MINKA).

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