noviembre 28, 2020

La política de los hidrocarburos en Bolivia

por: Pedro Blanco Tancara

Desde 2006 muchas cosas han cambiado en el país. En lo económico, uno de las políticas más importantes que ha permitido que el Estado Plurinacional de Bolivia tenga el liderazgo a nivel latinoamericano en el crecimiento PIB, entre los años 2009 y 2014, fue la nacionalización de los hidrocarburos, mediante la promulgación del D.S. 28.701 “Héroes del Chaco”, que básicamente le permite al Estado su plena participación en toda la cadena productiva de este sector (nacionalización de las empresas Chaco SA, Andina SA, Transredes SA, Petrobras Bolivia Refinación SA y Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia SA) y una nueva redistribución del valor de la producción, determinando un 82% para el Estado, correspondiente a 18% de regalías y participaciones, 32% de Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), 32% a través de una participación adicional para YPFB, y 18% para las compañías transnacionales.

Con la aprobación de la Constitución Política del Estado (CPE) se oficializa que es el Estado quien tiene potestad en toda la cadena productiva del sector de hidrocarburos. Es decir, que es aquel el único que tiene potestad en las actividades de prospección, exploración, explotación, refinación, comercialización e industrialización.

Mencionar tanto el Decreto de Nacionalización como la CPE es necesario puesto que a partir de ello, con los ingresos generados por la explotación de hidrocarburos, no se ha establecido un sistema de rentas y despilfarro como algunos columnistas indican, por el contrario, se ha proyectado por parte del Estado el abastecimiento del mercado interno con el fin de evitar la escasez y el desabastecimiento.

Con la implementación de las plantas separadoras de Santa Cruz y Tarija, se abastece de gas licuado de petróleo (GLP) a la población y se deja de lado las filas padecidas en gestiones anteriores, exportándose el remanente a Paraguay principalmente, siguiéndole Perú y Uruguay, de acuerdo a YPFB.

No es comprensible que un país exportador de gas mantenga a su población en el uso garrafas. Por ello la instalación de gas domiciliario es una determinación ideal que le ha devuelto a la población dignidad, ya que a la fecha uno de cuatro bolivianos cuenta con la conexión de gas en su vivienda.

La subvención en un Estado exportador es incomprensible, de ahí que, a través de los programas de gas natural vehicular y la implementación de plantas catalizadoras, plantas separadoras como las de Santa Cruz y Tarija, se haya logrado reducir significativamente la subvención, permitiendo ahorrar al Estado.

Otro aspecto a resaltar es que el Estado, pese a cumplir con los compromisos adquiridos mediante los contratos en firme o interrumpibles con los países vecinos, cumple también con el abastecimiento del mercado interno como lo establece la CPE. Ha logrado generar muchos recursos que, mediante la distribución, llegan a la población, ya sea por medio de bonos, infraestructura caminera, salud o educación.

Más importante aún, por razón de una proyección a largo plazo se está implementando la industrialización de nuestros hidrocarburos a través de la Planta de Amoniaco y Urea, Planta de GNL, Complejo de Propileno y otros proyectos, que de acuerdo al escenario que vivimos actualmente con la Ley de Incentivos y la baja internacional de los precios de barril de petróleo, permitirán que el país continúe creciendo económicamente, diversificando su producción, ya sea en GLP, crudo reconstituido RECON o generación de electricidad mediante las centrales termoeléctricas, dejando atrás la dependencia de la exportación de gas natural cuyo precio se encuentra indexado al precio del barril de petróleo WTI.


* Abogado y economista.

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