diciembre 2, 2020

21F: Excepcionalidad política y electoral

El 48,73% correspondiente a la opción del Sí lo rentabiliza solo el MAS, manteniendo su base de legitimidad y gobernabilidad política.

Inflexión histórica

Los resultados electorales del Referéndum del 21 de febrero de 2016 plantean una inflexión histórica en el proceso de cambio: un primer ciclo o década de oro entre los años 2005 y 2015 y el inicio de un nuevo ciclo del año 2016 en adelante. Presentan el hecho fáctico de la imposibilidad de repostulación del binomio Evo Morales-Álvaro García Linera, por lo que obliga a pensar en escenarios políticos sin la candidatura de ambos, pero no necesariamente su alejamiento de la política nacional. En términos cronológicos concretos, a la gestión del Presidente Evo Morales y del Vicepresidente Álvaro García Linera le quedan 3 años y 9 meses.

Perspectiva electoral cronológica

En la Elección Nacional del año 2014 el MAS obtuvo 61,36% del total de los votos (3.173.304 votos obtenidos), frente al Referéndum del 21F. en el cual obtuvo el 48,73% de las preferencias (2.541.922 votos obtenidos), significando un descenso de 12,63% (o 631.382 votos menos) en su rendimiento electoral. Sin embargo, si miramos en retrospectiva histórica y consideramos como referente de base electoral al año 2005, el actual 48, 73% de los votos para el Sí se acerca en porcentaje al 53,72% obtenido aquel año, y en términos de votos obtenidos por el MAS existe un incremento de 1.002.877 votos en el evento electoral del año 2016, respecto al año 2005. Significando lo anterior el mantenimiento y cohesión del voto duro del bloque social en el poder (ver cuadro).


(Ver cuadro mencionado en el pdf de este número en:
https://www.la-epoca.com.bo/portada/1457420683/digital/#/3/zoomed)

Por su parte, las oposiciones nacionales agrupadas en la consigna del No obtuvieron el 51,20% de la preferencia del electorado el pasado 21F

Excepcionalidad política y electoral

Vale la pena resaltar que ninguna de las fuerzas políticas de las oposiciones hubieran podido obtener este porcentaje electoral por sí mismas o yendo solas al referéndum, por lo que los resultados constituyen una excepcionalidad política y electoral.

Habida cuenta de la naturaleza y características políticas del 21F, por única vez en la historia (excepcionalidad política y electoral) podrán las oposiciones nacionales obtener este porcentaje de votación, por los siguientes motivos:

● En el Referéndum del 21F no había la necesidad de presentar candidatos de las oposiciones. Ante la ausencia de pugnas internas por las candidaturas, las oposiciones pudieron formar un vórtice político en común en torno a la derrota del No.

● La consigna del No abarcó un amplio espectro político-ideológico en la línea ideológica, cohesionando desde los disidentes del MAS (ubicados discursivamente desde una posición progresista), abarcando hasta el centro, la derecha moderada, la derecha conservadora, la derecha radicalizada e inclusive el voto anti sistémico de los jóvenes.

● En el escenario pos electoral, las oposiciones de derechas no podrán mantener ni rentabilizar dicha cohesión ya que en los 3 años y 9 meses que faltan hasta las elecciones del 2019, cada una de las diversas organizaciones y/o fuerzas políticas buscarán capitalizar para sí dicho porcentaje electoral, provocando fractura y dispersión político-electoral entre las oposiciones, debilitando las posiciones de éstas.

● Frente a lo anterior, las oposiciones más radicalizadas buscarán “calentar la calle” y provocar movilizaciones simultáneas, tanto en la calle como desde las redes sociales, como también desde sus aliados en medios de comunicación internacionales (CNN, New York Times, Washington Post, etc.) para socavar, desgastar, deslegitimar y vaciar al Gobierno del Presidente Evo Morales, aprovechando la excepcionalidad política y electoral de cohesión en torno a un vórtice en común que les ha brindado la victoria del No. (Desde una lógica de golpe suave y las nuevas tecnologías de derrocamiento, vinculando al caso de Gabriela Zapata, el FONDIOC, la corrupción, el narcotráfico y el manejo de la justicia en Bolivia).

● Algunos liderazgos nacionales –como el caso de Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga, y también el regional de Rubén Costas– han buscado rentabilizar la victoria del No a su favor y han tenido un efecto político negativo en las redes sociales, el que ha sido reflejado por los medios masivos de comunicación durante la semana del 22 al 28 de febrero de 2016. En la misma semana, en estos medios se planteaban los criterios de que el No a la repostulación de Evo Morales también implicaba un voto castigo hacia las viejas estructuras y liderazgos tanto nacionales como regionales.

● En el caso de Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina, ambos provienen de la etapa de la democracia pactada, y en el caso de Rubén Costas tiene las mismas gestiones políticas que el MAS y el Presidente Evo Morales, habida cuenta que ambos ingresaron a la Presidencia del Estado y a la Prefectura el año 2005. Por lo tanto, habrá que indagar en los próximos meses si por efecto de desborde del No, el No a la repostulación de Evo Morales a la Presidencia del Estado en el año 2019 también implica el No a la rentabilización de los resultados del 21F, además del deseo de la población de jubilar políticamente a estos personajes del campo político boliviano.

● Según se puede constatar, ha habido un efecto boomerang o desborde inesperado del voto del No hacia los representantes nacionales y regionales de las oposiciones, implicando la posibilidad de su “jubilación política”. Sin embargo, la imposibilidad de repostulación del binomio Morales-García Linera no es equivalente ni igual a la jubilación política de los liderazgos nacionales de Doria Medina, Tuto Quiroga y Rubén Costas. La sociedad civil consultada en las urnas el 21F se ha pronunciado en contra de la posibilidad de repostulación de EMA a la presidencia del Estado Plurinacional, pero no ha dicho nada respecto a su presencia en el campo político nacional, mientras que en las redes sociales se ha expresado una opinión contundente respecto al deseo de jubilación política de los antiguos liderazgos de las oposiciones nacionales.

Consideraciones en torno al Voto del Sí

● Voto duro nacional

A diferencia del voto del No, que es compartido por las diversas fuerzas políticas de las alianzas de las oposiciones, el 48,73% que el MAS obtuvo en el referéndum es una votación administrada exclusivamente por la sigla del oficialismo. Por la naturaleza y características de los comicios el 48,73% puede constituir en este nuevo ciclo pos referéndum la base (mínima) real del voto duro nacional del Gobierno.

● Reproducción de la capacidad hegemónica en el campo político nacional

Cabe recalcar que a diferencia del 51,20% de porcentaje electoral que comparten todas las fuerzas políticas de las oposiciones, el 48,73% correspondiente a la opción del Sí lo rentabiliza solo el MAS, sin compartir esta base electoral con ninguna otra sigla, manteniendo su base de legitimidad y gobernabilidad política. Por lo tanto, el MAS sigue reproduciendo capacidad hegemónica en el campo político nacional.

● La opción negativa no significa la jubilación política para Evo Morales

Si bien el voto del No expresó claramente el rechazo a la posibilidad de repostulación a la presidencia de Evo Morales para la próxima gestión 2020-2025, eso no implica su jubilación política, cuestión expresada explícitamente en esos términos en las redes sociales contra los jefes de las organizaciones políticas de las derechas.

A pesar de que el Presidente Morales no podrá repostular a las presidenciales de 2019, eso no implica que no pueda candidatear a otros espacios de representación política, como el caso del ex presidente uruguayo, José (Pepe) Mujica, quien si bien no se presentó a las elecciones presidenciales en el Uruguay siguió en el ejercicio político desde una senaturía del Estado. En este escenario prospectivo el Presidente Evo Morales continuaría ejerciendo el rol del líder histórico del proceso de cambio, apoyando al eventual binomio del MAS que se pudiera presentar en las presidenciales venideras.

Posibles causas tras los resultados del 21F

● Deslizamiento de la conciencia de clase de las nuevas facciones emergentes de clase media urbana popular heterogénea

En retrospectiva, la nacionalización de los hidrocarburos de mayo de 2006, y el ciclo de nacionalizaciones hasta el año 2014, han permitido un crecimiento económico sostenido de alrededor del 5% anual durante la década, además de la reducción de la extrema pobreza del 41,2% (1996) al 17,3% (2014), en consecuencia, de la redistribución de excedentes a través de las políticas públicas y los bonos sociales, promoviendo la estabilidad económica-política y el incremento en la calidad de vida de las/los bolivianas/os.

Paralelamente a lo anterior se ha desencadenado un proceso de diversificación, complejización, e inclusive dispersión social, a causa del ascenso económico, político y social de grandes conglomerados de la sociedad (equivalente a la desagregación de la histórica clase media blancoide), hacia la formación de nuevas facciones de clase media con otros hábitos, estilos, estéticas, mentalidades y comportamientos. Es decir, se ha operado efectivamente un proceso de ascenso económico, político y social de características históricas para grandes sectores de la población (si bien los índices de reducción de la pobreza no significan de manera mecánica que dicha población asciende directamente a conformar parte de la clase media).

Al mismo tiempo se opera un fenómeno sociológico e histórico: el deslizamiento de la conciencia de clase político-ideológico de algunos conjuntos humanos que conforman el bloque social en el poder hacia la configuración de otras facciones de clase media heterodoxas, por lo que la conciencia de clase de estas nuevas facciones muchas veces responden más hacia los imaginarios de las derechas conservadoras que a la conciencia de sí. Este primer tema representa un desafío estructural fundamental para el proceso de cambio en curso.

● Incorporación a la ciudadanía activa de los jóvenes

Vinculado a lo anterior, la incorporación histórica generacional de jóvenes a la ciudadanía activa que no vivieron la etapa neoliberal (menos la dictadura militar) y que han configurado su sentido común, sistema de creencias e imaginarios, conciencia de sí y social, a partir de la implementación del proceso de cambio (sin referentes vivenciales, simbólicos, cognitivos ni afectivos del pasado remoto o mediato), también ha repercutido en los rendimientos electorales del 21F. En efecto, al no haber vivido, conocido ni experimentado la etapa de la dictadura militar, ni las luchas por la recuperación de la democracia, ni las resistencias, rebeliones y levantamientos contra el modelo neoliberal, esta nueva generación de jóvenes normalizan (reducen a la normalidad y cotidianidad), relativizan (desagregan las causalidades históricas), trivializan (vacían de contenido) y descontextualizan (miran solo la coyuntura política sin considerar el proceso histórico) los grandes avances y transformaciones económicas, políticas y sociales de la última década.

Para la flamante generación de jóvenes que estrenaron, el punto cero de su vida política inicia con el proceso de cambio y la gestión del Presidente Evo Morales, por lo que las críticas, planteamientos y discurso del bloque de las posiciones del No posiblemente se volvieron atractivos al asociar esta posición con recambio generacional y nuevas oportunidades para ellos. (Muy similar al estilo discursivo de Macri en la Argentina).

● Debilidades en la línea estratégica de campaña al asociar linealmente el impacto de la inversión pública y la entrega de mega proyectos con el rendimiento electoral

Por las características ideológicas y semi plebiscitarias del Referéndum del 21F, y a diferencia del sentido o contenido de la votación del electorado nacional del año 2014 (aparentemente más vinculado al manejo de la macro economía, la estabilidad, el crecimiento y la inversión pública), en el 2016 el electorado no respondió masivamente a la línea estratégica de campaña de vincular inversión pública con rendimiento electoral positivo a favor del Sí, por el contrario, disoció la relación de la economía con el voto afirmativo.

Según se pudo constatar en las opiniones de algunos ciudadanos, éstos consideran que “la inversión y la gestión de políticas públicas es una obligación del Estado, que conforma parte de su quehacer cotidiano y que finalmente se realizan las obras con el dinero de las y los bolivianos”, por lo que en la campaña del 2016 (a diferencia del 2014) la asociación o correlación inversión pública-votación no constituyó un eje argumentativo suficiente para incidir significativamente en el voto del Sí.

Un caso emblemático de lo anterior es el Municipio de Warnes, que cuenta con una enorme inversión pública de 149.572.586,80 millones de dólares distribuidos entre carreteras, construcción de canchas, módulos educativos, telecentro y megaproyectos como la Planta Termoeléctrica de Warnes, la línea de transmisión Warnes-Las Brechas y el ferrocarril Montero-Bulo Bulo, vinculando tanto la planta de producción de urea y amoniaco de Bulo Bulo, como el tren interprovincial Santa Cruz, Warnes y Montero. Sin embargo, a pesar de semejante inversión pública en este municipio, el voto en favor del Sí alcanzó el 47,90%, poniendo en duda la línea estratégica de campaña de correlación entre inversión pública y votación.

● Fallas conscientes e inconscientes del oficialismo al desplazar la estructura orgánica del MAS-IPSP por el aparato estatal

En coherencia con la línea estratégica de la campaña por el Sí de buscar asociar la inversión pública con el rendimiento electoral, se constató el efecto de desplazamiento de la centralidad del trabajo proselitista de parte de la estructura orgánica del instrumento política del MAS- IPSP a parte del aparato estatal.

● Escasa o nula efectividad política de los acercamientos y alianzas con la clase dominante cruceña desde el año 2008

Luego de la etapa del empate catastrófico del año 2008 y de la resolución del punto de bifurcación a través de la derrota política y militar de las facciones radicales del bloque cívico regional cruceño, sobrevino una etapa de normalización de las relaciones con el oriente y Santa Cruz a través de la invitación del Estado Plurinacional a la clase dominante cruceña a “hacer negocios y no política”, a partir de un esfuerzo por consolidar armónicamente al aparato económico productivo nacional en un contexto de transición pos neoliberal.

Producto del autoexilio de las facciones radicalizadas de las derechas cruceñas, se inició una etapa de cohabitación forzada entre el proceso de cambio y el bloque de poder cruceño que, a título de la consolidación armónica del aparato económico y productivo nacional, dio paso a extraños acercamientos tácticos, como la aproximación a la Unión Juvenil Cruceñista, de los años 2007 y 2008, hasta alianzas con la burguesía agroexportadora cruceña. Estos acercamientos posibilitaron no solo la reproducción de la base material de la estructura de poder de la clase dominante de aquella región, sino también permitió a ésta acumular la mayor fortuna en la historia de la región. No obstante, los resultados del 21F constatan que para la clase dominante cruceña, negocios son negocios, y ante la posibilidad de articular o apoyar cualquier proyecto político contra hegemónico al del masismo, lo harán.

● Clivaje político causado por la “Guerra Sucia”

Durante los primeros tres meses de campaña la discusión pública estuvo centrada en torno al debate estructural sobre la Agenda Patriótica 2025, el manejo de la macroeconomía, el crecimiento, la estabilidad y la gestión pública, entre otros temas de interés ciudadano.

Hasta ese momento aparentemente el gobierno del MAS estaba disfrutando de unas correlaciones de fuerzas bastantes favorables para el Sí, situación que provocó la necesidad de un giro estratégico para las oposiciones.

Faltando poco menos de quince días para el cierre de campaña se produjo un clivaje político en la campaña a raíz de una denuncia del periodista Carlos Valverde por supuesto tráfico y/o uso indebido de influencias, provocando el inicio del infame caso de guerra sucia en torno a la ex pareja del Presidente Evo Morales, Gabriela Zapata. Lo llamativo de este caso es la dinámica política del Caballo de Troya: detrás de un denuncia concreta se sucedieron una cadena de acontecimientos que desviaron la atención de la ciudadanía hacia asuntos relativos a la privacidad e intimidad del Presidente Morales y su ex pareja. Esto permitió replantear tácticamente los escenarios desde donde se libró la batalla por los imaginarios, sistema de sentidos y creencias, ya que invadiendo el espacio de la intimidad del Presidente la guerra sucia consiguió no sólo quebrar 10 años de acumulación política en términos de imagen, credibilidad y autoridad moral intachable, sino también devaluar el sujeto político histórico del actual proceso de cambio (el indígena originario campesino), personificado en la figura de Evo Morales.

La guerra sucia no solo logro desmitificar la imagen del Presidente Morales, sino también irrespetar al Estado Plurinacional, la institucionalidad y la autoridad pública, en un afán por provocar un vacío de poder para el progresivo desgaste del oficialismo y sus principales liderazgos. A la postre, la guerra sucia lamentablemente develó la vergonzante mentalidad y habitus racista, discriminativa, colonial y patriarcal de ciertas facciones de clase de la sociedad boliviana, evidenciando la fragilidad de los avances en los contenidos de descolonización y despatriarcalización del Estado Plurinacional.

● La trampa de la extraterritorialidad de las redes sociales

Uno de los elementos que caracteriza al proceso de cambio vanguardizado por los movimientos sociales es la penetración, ocupación y gestión política de la territorialidad, a través de la articulación política en red de los movimientos sociales de base territorial. Sin embargo, en el contexto de la guerra sucia, Carlos Valverde anunció triunfante que “las redes sociales son la nueva calle y escenario de protesta”, en un claro intento por equilibrar las correlaciones de fuerzas políticas y estratégicas con el Gobierno de la confederación de los movimientos sociales del campo y de la ciudad.

La guerra sucia logró posicionar una nueva territorialidad y/o escenario de la política –una extraterritorialidad– desde las redes sociales, escenario en el cual las oposiciones heterogéneas pueden tener un espacio de convergencia como ventajas competitivas respecto al Gobierno. En el contexto de la campaña, el día del referéndum y los escenarios pos electorales, las redes sociales continúan determinando la nueva territorialidad de la política, por lo que urge al proceso de cambio no solo recuperar sus estructuras orgánicas, también articular políticamente con la territorialidad que ha sido indudablemente una de sus principales fortalezas estructurales (desde donde derrumbó el modelo neoliberal) y ventaja política en la que las oposiciones no pueden competir.

● Posible sabotaje interno

Según trascendidos del gremio de la prensa escrita, Valverde habría afirmado que su fuente de información ha sido desde el interior del MAS, sugiriendo que mantuvo un intercambio desde inicios del año 2015. Luego surgió la noticia sobre la relación laboral del ex estratega del MAS, Wálter Chávez, con la consultora de propaganda vinculada al líder opositor Samuel Doria Medina. Más allá de las especulaciones y trascendidos, los hechos mediáticos parecen indicar que hubo filtraciones de información de connotación tanto de naturaleza pública, como de contenido privado, quizá en un afán de vendetta, despecho o revanchismo político.

● Desfase de la visión de país durante la última década y necesidad de actualización

Hace una década el país en el que actuaron la confederación de movimientos sociales del campo y de la ciudad, nucleados en torno al Pacto de Unidad, era completamente diferente al que tenemos en la actualidad. Esta afirmación se puede constatar en varios ámbitos: en la institucionalidad del Estado, la economía, los sistemas de creencias y sentido común, la conflictividad y la percepción subjetiva de la sociedad civil.

A lo largo de la pasada década han transcurrido cambios y transformaciones sustanciales, tanto en lo material como en lo simbólico, que ameritan la necesidad de actualización de la visión de país, sobre todo para las nuevas generaciones que han vivido toda su existencia en un país con la estatalidad, economía y sociedad saneada por el proceso de cambio. Para estas generaciones de jóvenes los avances en el tema macroeconómico, la inversión, la política pública (contenidos en la Agenda Patriótica 2025) y la participación política no es suficiente ya que demandan el avance efectivo hacia una democracia de contenido ecológico, entre otros elementos.


* Politóloga cruceña.

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