diciembre 4, 2020

Hugo Chávez y la Nación Latinoamericana

por: Eduardo Paz Rada

A dos siglos de la Guerra de la Independencia que culminó con la fragmentación de América Latina y el Caribe en más de treinta países por acción de las oligarquías locales asociadas a los poderes imperialistas de Inglaterra y Estados Unidos, recordar las tareas de conducción y lucha antiimperialista, de investigación histórica y educación popular y de debate abierto sobre nuestro destino histórico realizadas por el comandante Hugo Chávez resulta fundamental para comprender la vigencia y el fortalecimiento de la conciencia latinoamericanista contra todas las formas de dominación.

Hace tres años murió Chávez y dejó un legado invalorable para las luchas revolucionarias a través de sus discursos, escritos, entrevistas y, sobre todo, iniciativas y acciones militantes para construir procesos de integración y unidad entre los países y pueblos de nuestra región.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Américas (ALBA), la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), organizadas al margen de la injerencia norteamericana, tienen el sello de su esfuerzo junto a figuras como las de Lula da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Fidel Castro, Daniel Ortega, José Mujica y Néstor Kirchner, principalmente. El neoliberalismo que había destrozado las economías de la región, llevado a la miseria a los trabajadores y quebrado la dignidad y soberanía de los pueblos fue arrinconado durante diez años.

Bajo los parámetros del revisionismo histórico, Hugo Chávez posicionó los ideales del Libertador Simón Bolívar y los hizo sentido común, rescató el pensamiento de los intelectuales de la Generación del 900, desde José Martí hasta Manuel Ugarte, que denunciaron las intervenciones norteamericanas y hablaron de la Patria Grande, reivindicó a los militares nacionalistas como Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón, Getulio Vargas, Juan Velasco Alvarado y Omar Torrijos, valoró la trascendencia histórica de la Revolución Cubana y la Revolución Sandinista y fue parte sustancial del proceso antiimperialista del siglo XXI, todos ellos eslabones de la construcción de un proyecto de unidad e independencia.

A pocas semanas de morir envió una carta a la Cumbre de Presidentes de CELAC, que se reunía en Santiago de Chile el 28 de enero de 2013, en la misma destaca que la lucha de nuestros pueblos está orientada a la reconstitución de la Nación Latinoamericana, de la Patria Grande, que existe y está presente la cuestión nacional sin resolver y destaca “tengo la convicción de que o hacemos una Patria Grande o no habrá patria para nadie en esta tierra”.

En la misiva reconoce la importancia del aporte de Jorge Abelardo Ramos y su “Historia de la Nación Latinoamericana” para la comprensión de nuestro pasado, nuestro presente y nuestro destino. Sin lugar a dudas, fue un hecho de profunda significación histórica y de reconocimiento al aporte de la Izquierda Nacional y del Socialismo Latinoamericano al pensamiento de la liberación nacional y la lucha antiimperialista en América Latina y el Caribe y que corresponde profundizar sus perspectivas desarrollando tareas de politización y debate ideológico, de organización de las fuerzas patrióticas y de impulsar el proyecto de la emancipación nacional-popular integradora de los pueblos de la Patria Grande.

La recuperación de la historia liberadora y antiimperialista junto a la transgresión y derrota de la colonización mental y pedagógica, que aún son muy fuertes en nuestros países, son parte sustancial de las tareas para abrir el horizonte de la liberación.


* Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.

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