diciembre 3, 2020

Acerca del proceso electoral estadounidense

por: Miguel F. Jiménez Canido 

Estados Unidos ha arrancado el 1 de febrero su complejo y a la vez interesante proceso electoral de selección de candidaturas para definir los candidatos del lado republicano y demócrata que intentarán convertirse en el (la) sucesor(a) de Barack Obama el próximo 8 de noviembre.

Al momento de escribir estas líneas los resultados de las elecciones primarias desarrolladas en los estados arrojan como resultados parciales que Hillary Clinton dispone de 672 de los 2.383 delegados necesarios para hacerse con la nominación demócrata, sin incluir los llamados superdelegados que se designan en la convención del partido en julio. Su rival, el senador Bernie Sanders, tiene 477.

En el campo republicano, Donald Trump cuenta con 384 delegados de los 1.237 necesarios. En segundo lugar, está el senador Ted Cruz con 300. En síntesis, Trump ha ganado 12 de las 20 votaciones registradas a la fecha.

¿Quién es quién de los candidatos (sin contar los abandonos)?

La favorita en todas las encuestas de la candidatura demócrata es la ex secretaria de Estado (2009-2013), exsenadora por el estado de Nueva York y ex primera dama (1992-2000) Hillary Clinton.

Es la candidata del establishment demócrata, favorita y únicamente amenazada por escándalos como el de los correos electrónicos durante su etapa en el Departamento de Estado y la crisis de Bengasi. Ha defendido la guerra de Irak y ha mantenido posturas en política exterior más agresivas que el presidente Obama. Tiene al senador Bernie Sanders como su único contrincante relevante.

Este senador por el Estado de Vermont es una de las grandes sorpresas del Partido Demócrata. Representa el ala progresista de los demócratas, usa en campaña una encendida retórica contra el establishment y las desigualdades económicas.

Se ha definido como un demócrata socialista, lo que en Estados Unidos ideológicamente hablando se convierte en una debilidad autoimpuesta. A pesar de esto, mueve al electorado joven y si no consigue la nominación de su partido al menos habrá logrado forzar a Clinton a clarificar sus posturas más progresistas a través de algunas de las propuestas más liberales que se han escuchado.

En la vereda de enfrente, los republicanos parecen tener como claro favorito al empresario multimillonario Donald Trump. Se constituye en un verdadero outsider de la política, sus propuestas e intervenciones han sido muy polémicas y ha basado su campaña indicando que sólo él es capaz de reorientar el rumbo del país.

Sus reproches a los inmigrantes procedentes de México han desatado una oleada de críticas y con seguridad el voto latino será decisivo en la hipotética elección presidencial frente a la candidatura demócrata.

Su favoritismo expresado hasta ahora en las primarias y en los delegados conseguidos no coincide con su favoritismo para el establishment republicano. El partido prefiere al senador por Florida Marco Rubio porque representa los clásicos valores conservadores, pese a su inexperiencia.

El otro contrincante es el primer senador hispano por Texas, Ted Cruz. Fue el primer republicano en anunciar su candidatura. Es partidario del libre mercado con una mínima intrusión del Gobierno federal y una política exterior agresiva contra el terrorismo. Los resultados preliminares lo apuntan como el contendiente principal de Trump.

La expectativa de este proceso electoral para Latinoamérica en general y Bolivia en particular, radica en el perfil de interlocutor que vamos a tener en representación del gobierno estadounidense. Debemos concertar una agenda bilateral de respeto a la soberanía y de cooperación encaminada a satisfacer las prioridades en materia de política exterior en base al interés nacional de ambos países.

Para esto, el nuevo inquilino de la Casa Blanca debe tener la voluntad política de mirar al sur con ojos renovados. Nada parece indicar que el favorito del votante republicano a la fecha tenga esa disposición. Levantar muros no parece ser el camino correcto. La otra opción, siempre pensado en los resultados preliminares, es más de lo mismo; una candidata de experiencia en el ámbito público ligada a fuerzas conservadoras en el partido más liberal del espectro político estadounidense.


* Lic. en Relaciones Internacionales.

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