diciembre 3, 2020

“Buscamos la unidad y el fortalecimiento político en favor del pueblo boliviano”

por: Rider Jesús Mollinedo

Defenderemos el interés colectivo, ejemplo que nos han legado nuestros padres y abuelos, en pro de la construcción de un gobierno socialista.

La Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), principal aglutinador de los sindicatos mineros, fue creada en junio de 1944. Desde su nacimiento, esta histórica organización se constituyó en un potente movilizador de los trabajadores del país para luchar por mejores días.

En diciembre del año pasado se realizó el XXXII congreso de la FSTMB donde se eligió a su nueva directiva. A la cabeza está un joven y carismático líder, proveniente del centro minero de Colquiri, cuyo nombre es Orlando Gutiérrez Luna. La Época se dirigió a los predios de la FSTMB en el prado paceño para hablar con él sobre la situación del proletariado minero boliviano, los principales retos que deben encarar y el rol que juega este sector en la actual coyuntura tras los resultados del referéndum del 21F.

La Época.- ¿Cuál es el estado actual del proletariado minero boliviano?

Orlando Gutiérrez Luna.- Si hablamos del proletariado creemos que se debe reconocer, de manera constructiva, que se han tomado malas decisiones en las últimas gestiones. En realidad el proletariado minero ha quedado de lado en la toma de decisiones importantes en el país porque no hemos ido fortaleciendo a la vanguardia del movimiento obrero, como es el sector minero asalariado. Creemos que este es el momento ideal para que, a la cabeza de la FSTMB, la vanguardia del proletariado boliviano recupere su esencia.

El pueblo boliviano ha extrañado la presencia del minero asalariado en el país. No se lo ha visto durante mucho tiempo. Hoy, los mineros asalariados nuevamente estamos en pie de lucha por el bien colectivo de los trabajadores en temas económicos, políticos, sociales o de defensa de los derechos laborales de los trabajadores.

Queremos fortalecer, mediante la unidad, a las diversas organizaciones sociales de Bolivia. Con esa visión de unidad, el nuevo comité ejecutivo de la FSTMB busca generar estabilidad laboral, económica, social y política en el país.

Con ese panorama, ¿cuáles son los principales retos que debe asumir el recientemente electo directorio de la FSTMB?

El reto más importante en este momento es fortalecer el sector productivo. Se ha hablado mucho de la reactivación del aparato reproductivo pero en realidad no se ha hecho nada.

El Plan Sectorial de Desarrollo Minero Metalúrgico involucra una inversión de 5.633 millones de dólares para el sector minero-metalúrgico pero nosotros no vemos el resultado de esa inversión. Creemos que no se ha ejecutado. Esperemos que, ahora, en las reuniones que estamos entablando con el gobierno, se coordinen tareas al respecto.

El reto más duro que está asumiendo la FSTMB es el contexto de la baja en la cotización de los minerales y su incidencia en el empleo. ¿Cómo garantizar que el patrón respete los derechos laborales de los trabajadores mineros y las conquistas adquiridas por los trabajadores? Ese es el reto, porque a título de crisis hay mucha inestabilidad laboral en las empresas. Es difícil pero no imposible de encarar. Lo vamos a hacer; vamos a garantizar la estabilidad laboral de nuestros compañeros a nivel nacional.

¿Qué otras tareas han identificado?

Como mencionaba, otro reto es que nuevamente la FSTMB esté en la toma de decisiones importantes del país.

Se habla de la FSTMB como rica en historia, pero no se habla de la pobreza de nuestra realidad. Desde el pasado hemos encarado luchas enormes que buscaban generar condiciones de estabilidad laboral, económica, política y social para todos los sectores laborales pero en todas estas luchas el sector minero no ha ganado nada. Siempre salíamos a las luchas y todos se beneficiaban menos el sector minero. Por eso decimos que nuestro sector siempre ha compartido con todo el pueblo boliviano y ha luchado por todo el pueblo boliviano, sin encaramarse nunca en el poder.

Hablemos, por ejemplo, del compañero Juan Lechín Oquendo, quien fue cogestión obrera en los tiempos del Movimiento Nacionalista Revolucionario. Fue vicepresidente de la República. Igualmente hemos tenido senadores pero, ¿en qué ha cambiado la realidad del movimiento obrero? ¿En qué ha cambiado la vida del minero asalariado? En nada. Por eso digo que el sector minero asalariado, a la cabeza de la FSTMB, es rico en historia pero pobre en su realidad.

Debemos fortalecer el aspecto sindical, social, económico y político a nivel nacional. Ese es el reto que nos hemos trazado para viabilizar la conducción del país en favor del pueblo boliviano y de este gobierno que lo hemos instalado nosotros.

El proceso de cambio, como se suele decir, que para nosotros es el proceso revolucionario de los trabajadores porque ha nacido desde una Tesis de Pulacayo (1946), hoy se le está “ejecutando” para que entre un gobierno de derecha que nos puede volver a instaurar un decreto como el 21060; eso después de pelear tanto para que haya un gobierno socialista. La lucha es clara y permanente para los obreros. No acaba y vamos a seguir, obviamente, defendiendo los intereses de Bolivia.

¿Qué recomendaciones podría hacer respecto a las disposiciones legales que perjudican a su sector?

La penalización de la dinamita. Definitivamente no estamos de acuerdo con los argumentos negativos, que en realidad no son sustentables, como que el minero utiliza la dinamita para hacerse daño personal o efectuar daños a la propiedad.

Tuvimos la capacidad de decirle al Presidente Evo Morales de que gracias a la dinamita se ha logrado expulsar al neoliberalismo del país; gracias a la dinamita se lo ha podido colocar al Presidente donde está y no es posible que le quiten al obrero, al minero en especial, una arma de lucha que ha sido y va ser siempre un símbolo importante. Para mí esa ley ha cercenado los brazos de los mineros. Es una ley con la que no estoy de acuerdo.

También hemos planteado al Presidente la elaboración de una normativa impositiva que no sea tan dura para el sector minero asalariado, específicamente en el tema de facturación.

Los compañeros que en tantos años de trabajo ahorran 20.000, 25.000 bolivianos para los hijos, ese dinero nos lo han hecho escupir, incluso más, hasta 35.000 bolivianos. Compañeros que con tanto esfuerzo se han comprado un pequeño taxi han tenido que venderlo para pagar su deuda a Impuestos Nacionales. Esta es una mala política que ha nacido desde el Ministro de Economía, Luis Arce Catacora, que ha apretado la economía no sólo de los mineros sino de todos los sectores. Eso ha caído duro en el pueblo boliviano y ha generado parte de esa molestia que se ha reflejado en la votación del 21 de febrero.

Hay que crear nuevas normativas para el tema tributario. No puede ser que existan sectores que no tributan nada y sectores que tributemos mucho y eso lo digo por el sector cooperativista que no aporta nada al país. Es un 1% figurativo que en realidad es nada. Mientras a ellos no les hacen nada, a nosotros los mineros asalariados nos ejecutan todas las medidas impositivas al pie de la letra.

El decreto que también podemos trabajar es un proyecto de decreto que garantice el respeto a las conquistas adquiridas por los trabajadores. Un decreto que obviamente merece de una vez su tratamiento para otorgar estabilidad laboral y garantizar las conquistas laborales de los trabajadores. Esa normativa puede beneficiarnos bastante.

¿Qué papel desempeñan los cooperativistas?

Los cooperativistas juegan un rol de perjuicio al sector minero. Si hablamos del sector minero nos referimos a la minería privada, estatal y cooperativizada. Estos tres actores mineros son reconocidos por la Constitución Política del Estado.

La minería privada genera utilidades al Estado. La minería estatal genera utilidades al Estado. La minería cooperativizada no genera nada; no da ningún aporte al sector minero.

La minería cooperativizada ha sido un importante generador de fuentes de trabajo cuando se dio la relocalización de los trabajadores (años ochenta y noventa). Entonces estábamos de acuerdo, pero ahora hay que preguntarse ¿cuál es el sentido de la minería cooperativizada? En la misma palabra está el sentido: cooperativa minera, es decir cooperar, hacer una distribución de los recursos de manera equitativa pero eso lo han ido defenestrando y al final son pequeños grandes empresarios, pequeños grandes gamonales que siguen desarrollando la explotación del hombre por el hombre.

Los cooperativistas están corrompiendo a la juventud. A muchachos de colegio les meten a trabajar para que después salgan al colegio a dormir. Al final esos muchachos reciben plata. Tenemos casos donde estos muchachos han faltado el respeto a sus profesores haciendo comparaciones sobre pagos de salarios, sobre que ellos ganaban más que el profesor.

Definitivamente han sido oportunistas los cooperativistas.

Un simple ejemplo. La gestión 2003, cuando nosotros estamos marchando por las carreteras, cuando los mineros asalariados están muriendo, nosotros peleando por la expulsión del gobierno neoliberal y la instauración de la Asamblea Constituyente, lamentablemente los cooperativistas han estado colocándole el guardatojo minero a Gonzalo Sánchez de Lozada. Ellos decían: “nosotros hemos trabajado con todos los gobiernos”, como lo dijo claramente algún dirigente, y tiene razón. Se han vendido a todos los gobiernos incluyendo este mismo.

El sector cooperativista no aporta, en concreto, nada al sector minero, ni en ideas sobre política, economía o aspectos sociales, mucho menos en cuestiones de índole laboral.

¿Qué observaciones tienen al Presidente Evo Morales y la dirección del proceso de cambio tras la derrota del 21F?

Lo mismo que le dije en la reunión de la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM) y en la reunión con el directorio de la FSTMB: humildad. El gran error del entorno que tiene el Presidente, de algunos de sus ministros, es alejarse de las bases, dejar de tener esa relación con las bases, con el pueblo. Ahora el Presidente tiene que abocarse a hacer gestión, encarar proyectos que lleguen a beneficiar verdaderamente al pueblo boliviano.

Aplaudimos que existan carreteras, hospitales, colegios, canchas, pero también hay prioridades como los servicios básicos (el agua, la energía eléctrica, etc.). Le decíamos al Presidente de que tiene que estar más cerca del pueblo y creo que nos está haciendo caso porque en realidad está recibiendo a todos los sectores sindicales.

¿Alguna otra recomendación?

Sí, tenemos que cernir a la gente que está pudriendo este proceso de cambio. Puedes ver en este momento que varios entran a instituciones públicas a nombre del Movimiento al Socialismo (MAS), a nombre del proceso de cambio. Emenerristas, miristas y adenistas “están con el proceso de cambio” y lo sucedido el 21 de febrero es el resultado. Se ha venido recibiendo cualquiera gente. El Presidente abrió las puertas con muy buena fe pero es ahí donde aprovechó la derecha. Metió gente infiltrada al proceso, eso sin contar a los oportunistas.

Todo mundo se cuelga del proceso de cambio por intereses personales. Por este motivo varias instituciones estatales no son operativas. La recomendación que hicimos fue la de cernir el proceso de cambio, inclusive refundarlo con nueva gente. El pueblo ya está cansado de las mismas caras. Hay dirigentes que han trabajado y otros que no, perjudicando al proceso y al Presidente.

Como dirigente de la FSTMB, ¿cuál debe ser el rol político que debe ejercer esta organización en el momento actual?

Unificar al pueblo. El pueblo está confundido. El pueblo ha sido engañado.

La FSTMB definitivamente no puede permitir que la derecha, a la cabeza del imperialismo yanqui, destruya lo que nos ha costado levantar con mucho trabajo, esto sin contar a nuestros heridos y muertos.

Se ha intentado bloquear económicamente a Bolivia, no lo lograron. Han intentado crear división y caos (caso Rosza en 2008), no pudieron. Han intentado destrozar la imagen del Presidente a nivel nacional e internacional, no lo consiguieron. Ahora están entrando con la famosa estrategia del “golpe suave”, generar el caos entre las bases sociales, e innegablemente están obteniendo resultados.

La FSTMB debe buscar maneras para hacer que el pueblo vuelva a confiar en el proceso, buscar la unificación y el fortalecimiento político a favor del pueblo boliviano con un líder. El líder histórico, nos guste o no, es el Presidente Evo Morales Ayma.

El 21 de febrero el pueblo le ha dicho No a la modificación de la Constitución Política del Estado. El resultado ya está dado. Entonces, ¿qué hacemos de aquí a cuatro años? Quizá podrán nacer nuevos líderes que manejarán una visión indígena, una visión urbana; un binomio entre la clase campesina y la clase media, pero en realidad no vamos a poder igualar el liderazgo del Presidente Morales. Lo que debemos hacer es buscar un liderazgo que le haga creer al pueblo en las posibilidades de este proceso revolucionario de construcción del país.

El rol que juega la FSTMB es importante y difícil. Nos ha tocado un momento coyuntural muy complicado pero estamos para eso. Al final, como le decía anteriormente, el pueblo boliviano ha esperado que los mineros nuevamente resurjan y estamos saliendo dando una línea política al pueblo boliviano. El pueblo lo está entendiendo. Nos llaman del Oriente, de aquí del Occidente, para respaldar la posición que ha adoptado la Federación de Mineros.

La Federación de Mineros no se vende a un partido político, debe defender el interés colectivo del pueblo boliviano, ejemplo que nos han legado nuestros abuelos, nuestros padres, el pelear por toda la gente, por toda la masa trabajadora en pro de la construcción de un gobierno socialista que nos genere estabilidad económica, fuentes de trabajo y, por ende, un Estado unido y fortalecido, trabajando no solamente por los que son asalariados sino también por las grandes mayorías. Eso es lo que tenemos que encarar desde la FSTMB, ver las maneras de cómo generar esa unidad del pueblo boliviano, unidad que va a sacar adelante este proceso.

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