noviembre 26, 2020

De Potosí a Sucre, marcha por la vida

por: J. Beymar Ramírez A. 

El calor del asfalto, el sol sofocante, la lluvia, el frío, el cansancio y el hambre, presionarían nuestros cuerpos poniendo a prueba nuestra voluntad.

Ante el proceso de vital importancia que se avecinaba en nuestro país democrático, nosotros, jóvenes formados por la escuela de la vida, esa escuela que nos hizo encarnar hambres, necesidades, dolores e injusticias, las mismas que nos obligaron a reflexionar que “el origen de la riqueza de unos, es la miseria de otros”. En esa línea, bajo profundas reflexiones sobre la realidad que nuestro país atraviesa, entendemos que nuestro presidente hermano Evo Morales Ayma tuvo la misma “Escuela Pobreza” y que este proceso es el producto de lucha permanente de nuestros pueblos, que es la representación pura del pueblo mismo manifestado a través de sus organizaciones campesinas.

La marcha

De esta manera buscamos la forma de dar nuestro aporte para transmitir nuestra convicción de apoyo pleno al proceso de cambio, surgiendo preguntas de cómo podríamos aportar en una campaña donde primaba el prebendalismo.

A idea de nuestro compañero camarada Edgar Choque es que surgió la idea y la propuesta de utilizar LA MARCHA como instrumento de lucha y expresión, esa marcha que en el trasfondo del significado mismo de la palabra, en nuestro país refleja que una convicción puede más que la distancia, el cansancio, las inclemencias del tiempo y en este caso más que las agresiones.

De inmediato la idea es bien recibida, de hoy en adelante nos habíamos de considerar MARCHISTAS, la marcha partiría de Potosí, una población enceguecida por la manipulación política de sus dirigentes donde el apoyo al proceso de cambio es condenado de inmediato con acciones de intolerancia, rechazo y hasta violencia; la marcha culminaría en Sucre, cuna de la libertad, donde alguna vez el arribo de compañeros hermanos campesinos de las comunidades fue recibido con actitud intolerante, racista, violenta y hasta inhumana de una población otra vez engañada y utilizada por esa mala dirigencia política. El objetivo, enlazar estos dos departamentos con el compromiso de nuestros compañeros marchistas, demostrar que pese a la intolerancia, y a los posibles riesgos de violencia el compromiso de jóvenes de condición humilde (expresión pura de nuestro pueblo) estaba firme.

El compromiso de “los quince”

La tarea inmediata era la de sumar compañeros comprometidos y pese a nuestros mejores esfuerzos el resultado no fue como lo anticipamos, pero, aún estos desánimos fueron insuficientes para bajar el compromiso que habíamos asumido y con tan sólo quince compañeros de la ciudad de Sucre, a la cabeza de nuestra hermana bartolina Marlene Martínez Mollo, es que nos aventuramos rumbo a Potosí en una movilidad dispuesta con aporte de compañeros, pese a haber tenido el compromiso del Gobernador de Chuquisaca quien decepcionantemente nos había fallado.

Al arribar a Potosí, con toda la convicción y fuerza, nos recibieron los compañeros potosinos quienes sumaron alrededor de 50 compañeros más a nuestra denominada MARCHA POR LA VIDA, PROFUNDIZACION DEL PROCESO DE CAMBIO Y SI A LA REPOSTULACION DEL PRESIDENTE Y VICEPRESIDENTE POTOSI-SUCRE

Al promediar las nueve de la mañana partimos de la plaza principal de la ciudad de Potosí, la intención de hacer eco de nuestra marcha en los medios de comunicación fue neutralizada y evitada por los mismos. Partimos en medio de un ambiente que se empezó a tornar tenso ya que un grupo de ciudadanos y dirigentes cívicos empezaron a arengar a las personas a que nos abucheen, insulten, y hasta nos agredan, pero nada sirvió para bajarla moral del grupo y ya en la carretera nuestro compañero Armando Isla fue brutalmente golpeado hasta quedar con el tabique fracturado por grupos miembros de COMCIPO, como una manifestación clara de esa postura intolerante que deriva muchas veces en hechos delincuenciales y hasta inhumanos, por el simple hecho de pensar diferente.

Emprendida la marcha, el calor del asfalto, el sol sofocante, la lluvia, el frío, el cansancio y el hambre, presionarían nuestros cuerpos poniendo a prueba nuestra voluntad, en condiciones que nos obligaban constantemente a reafirmar nuestro compromiso y convicción; una reflexión permanente nos acompañó durante la caminata, el entorno humilde que vemos al caminar nos lleva a un reencuentro cultural y de identidad.

Segunda jornada

El segundo día de marcha las consecuencias empezaban a manifestarse a través de ampollas, pies adoloridos, rostros quemados, la comida precaria producto del abandono de las autoridades a quienes habíamos acudido, compañeros que empezaron a desistir, mientras las ganas disminuían conforme el camino se alargaba en nuestro horizonte, aunque un cántico empezaba a cantarse entre los compañeros: “contra el imperialismo y la oligarquía, Evo lucha por una patria socialista…”. La canción cantada con tanto fervor y sinceridad reanimaba y ponía al máximo la moral del grupo; continuamos la caminata con nuestra canción que pronunciaba: “…Yoo soy marchista, yooo socialista”.

Tercera jornada

El tercer día 25 compañeros más se sumaban a la marcha, la repercusión en los medios había crecido, las condiciones difíciles empezaban a mejorar pues esta humilde expedición empezaba a repercutir más, pero al mismo tiempo se volvía una actividad “botín” de politiqueros oportunistas, quienes trataban de hacer simple protagonismo para adueñarse de un sacrifico que no era suyo… estábamos orgullosos, nuestro sacrificio empezaba a mostrar sus frutos (influíamos en la población), nuestra marcha se fortificaba con mayor participación, la moral crecía en los compañeros.

El panorama se tornaba positivo, debíamos mostrar agradecimiento con nuestra Pachamama, realizamos una Ck’oaen agradecimiento, como forma de respeto, para al mismo tiempo encomendarnos al cuidado de nuestra madre tierra.

Cuarta jornada

El cuarto día de marcha se nos presentan dificultades para planificar el arribo a la ciudad de Sucre, pues nuestras autoridades no encontraban (porque no buscaron) la forma de engranar el arribo con la llegada del Presidente. Luego de debates acalorados se logró acordar que la marcha culminaría con la presencia del Presidente –nuestro sacrificio tendría un logro significativo–, muchos compañeros se sumaron a nuestras filas, como nuestra hermana Bartolina Juanita Ancieta, nuestras hermanas Feministas Comunitarias, y otros compañeros de diferentes organizaciones de los dos departamentos.

Al promediar el medio día en una reunión de emergencia donde se ultimarían detalles nuestra Ministra de Comunicación nos informa un desafortunado cambio de planes, pues no sería posible que el Presidente nos recibiera; como solución alterna se determinó que la marcha llegaría hasta un lugar donde el hermano Evo daría una conferencia de prensa, durante la noche.

Última jornada

Al día siguiente la marcha empezó a tempranas horas de la mañana, varios compañeros se sumaban en el trayecto; pese al engaño y perjuicio de algunas autoridades no fue posible concluir con la presencia del Presiente, quien fue indiferente estando a metros de quienes marchamos cinco días, pese a las condiciones adversas, para mostrar nuestro apoyo contundente.

La fuerza de nuestros compañeros dirigentes reanimaron al grupo, reencendieron el fuego con el que partimos, nos dirigimos rumbo a la Casa de la Libertad mientras un sentimiento nostálgico y un aire de victoria nos invadía, después de cinco días donde compartimos risas, alegrías, dolores, calambres, hambre, etc. Por fin llegábamos a nuestra meta, dimos nuestro mitin de triunfo, el aire de victoria revolucionaria desbordaba la plaza, habíamos logrado nuestra meta, culminamos la marcha de manera triunfante, ese triunfo puro que sólo es posible sentirlo luego de un amargo sacrificio.


* Joven marchista.

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