diciembre 3, 2020

La “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” de John Maynard Keynes

por: José María Pantoja Vacaflor

Este año 2016 se cumple 80 años de la célebre publicación, buena oportunidad para repasar los grandes aportes de Keynes.

Como sucede con la mayoría de los autores en una sociedad colonizada como la nuestra, muy pocas veces leemos a los autores originales sino que nos limitados a leer a los interpretadores de aquellos, los cuales casi siempre tergiversan las ideas originales y dan su propia interpretación en la mayoría de los casos deformando las ideas originales. En este sentido el objetivo central de ensayo es volver al estudio del Keynes original que fue deformado y opacado por la “síntesis neoclásica” o modelo “IS-LM” realizada por Paul Samuelson y Jhon Hicks, que lastimosamente es lo dominante en la enseñanza en nuestras universidades, en la mayoría de los casos reducida al estudio de los manuales de macroeconomía. Dichos autores hacen ciertas reformas al Keynes original para hacerlo aparecer como un continuador de la teoría neoclásica (los economistas clásicos llamados por Keynes) y ocultando las partes innovadoras de su teoría.

Pero sucede, como en la mayoría de los autores, que sus interpretadores falsean las ideas originales de estos, mucho más en el caso de Keynes cuya teoría fue tergiversada por la síntesis neoclásica o modelo IS-LM.

El mismo Keynes estaba consciente de ello cuando en su libro escribía “la dificultad no radica en las nuevas ideas, sino en escapar de las antiguas, que se ramifican, como es el caso para todos los que han sido educados como nosotros, hacia todos los rincones de nuestra mente” [1].

Pero el pecado de Keynes es que es un reformador del sistema capitalista, su teoría no constituye una entera novedad, porque no logra escaparse de la teoría neoclásica, especialmente en lo que respecta a la teoría del valor y la distribución, pues su teoría se construye aceptando ciertas partes del modelo neoclásico y rechazando otras para dar paso a elementos innovadores en su teoría.

Actualmente Keynes sigue tratando de escaparse tanto de los neoclásicos como de la síntesis neoclásica, ayudémoslo a hacerlo.

La Teoría Económica de John Maynard Keynes y sus implicaciones de Política Económica (1883-1946)

Keynes es el gran reformador del sistema capitalista, después de la primera crisis del capitalismo el año 1930, conocida como la Gran Depresión. Los postulados neoclásicos sobre el dogma de que la economía siempre funciona a pleno empleo, vienen a ser desmentido por la realidad. Se presenta una situación de gran desempleo tanto del factor trabajo como del factor capital. Parecido a la época actual de crisis del capitalismo, muchas empresas quiebran y muchos obreros son votados a las calles.

Keynes plantea que las fuerzas del mercado y el sector privado por consiguiente, no son capaces de llevar a la economía hacia el pleno empleo, sino la situación normal del capitalismo es que la economía funcione con equilibrio, pero por debajo del pleno empleo, por lo tanto el Estado debe convertirse en el principal agente económico para acercar a la economía al pleno empleo.

El problema del capitalismo es la insuficiencia de la demanda efectiva, por lo tanto la política económica keynesiana se dirige a elevar los niveles de la demanda agregada, a través de una política monetaria y política fiscal expansiva.

Pero Keynes tiene una relación contradictoria con los economistas neoclásicos, es decir, acepta partes del modelo neoclásico, no cuestiona la teoría del valor y la distribución, los rendimientos decrecientes, la libre iniciativa, el individualismo, etc., y rechaza otras partes introduciendo elementos innovadores en su teoría.

En primer lugar lo que rechaza del modelo neoclásico es la idea de que la cantidad de trabajo empleada en una economía se determine en el mercado de trabajo. Más concretamente, rechaza la función de oferta de trabajo llegando a la conclusión que la cantidad de trabajo no se determina en el mercado de trabajo sino que depende de la demanda efectiva.

En segundo lugar rechaza que la tasa de interés sea la variable que iguale el ahorro y la inversión, concretamente rechaza la función de ahorro. La crítica a la tasa de interés “i” neoclásica es que esta indeterminada. El ahorro se determina dado un nivel de ingreso real, puesto que depende de él, considerado como constante en el modelo neoclásico, pero este no lo conocemos hasta conocer la inversión, la cual depende de la tasa de interés “i”. Dicho de otra manera, dada una función de demanda de inversión habrá una curva de oferta de ahorro, para cada nivel de ingreso real dado. Y por tanto no habrá una sola tasa de interés de equilibrio que iguale la inversión al ahorro, sino tantas tasas de interés como curvas de ahorro y niveles de ingreso consideremos.

En resumen, el conocimiento de la oferta de ahorro depende del nivel de ingreso, el que a su vez requiere el conocimiento del nivel de la inversión que depende de la tasa de interés. No podemos conocer el ahorro sin conocer previamente la tasa de interés porque la posición del ahorro depende de la tasas de interés.

En tercer lugar rechaza la Teoría Cuantitativa del Dinero como forma de determinar el nivel de precios, porque el nivel de ingreso ya no es una constante y cuando se incorpora las expectativas, la velocidad de circulación del dinero tampoco es una constante.

De ahí el título de la obra de Keynes “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”. Se debe construir una teoría general y no del caso particular en que la economía se encuentra en pleno empleo, sino de cualquier nivel de actividad de la economía. Otra teoría de la ocupación porque la cantidad de trabajo empleada en la economía no se determina en el mercado de trabajo sino por la demanda efectiva. Otra teoría del interés pues para Keynes la tasa de interés no es un fenómeno real determinada en el mercado de Fondos Prestables, sino un fenómeno monetario, determinado en el mercado de dinero y considerando al dinero no como un elemento neutral, sólo medio de transacción y precaución, que divide las variables nominales de las reales, como es para los neoclásicos, sino como reserva de valor, incorporando algo muy importante que señala Keynes, como medio de especulación. Por lo tanto, ya no le sirve la Teoría Cuantitativa del Dinero para determinar los precios, sino este estará determinado por la relación entre el salario real y nominal.

Primera etapa

Analiza el problema de la ocupación, al rechazar la función de oferta de trabajo aparentemente quedaría indeterminado el nivel de salarios como el nivel de la cantidad de trabajo empleada en la economía, por lo que parecería que se debe construir dos teorías: del salario y la cantidad de trabajo. No es así porque al conservar la demanda de trabajo, primero se determina la cantidad de trabajo demandada (LE) y luego el salario real (WRE) (Ver gráfico).

(Ver gráfico citado en pdf del semanario en:

https://www.la-epoca.com.bo/portada/1457987818/digital/#/22/zoomed)

Segunda etapa

Analiza el proceso de igualación del ahorro e inversión. El nivel de ingreso estará determinado por el nivel de la demanda efectiva [2] que se da en el punto de la intersección entre la demanda agregada y oferta agregada.

Y = C + I

El consumo es función del ingreso: C = f (Y)

El ahorro es un ingreso que no se consume: A = Y – C

El ahorro entonces depende del ingreso: A = f (Y)

Mientras que la inversión depende de la tasa de interés y la eficacia marginal del capital: I = f (i, e)

Keynes dice que el ahorro y la inversión no tienden a igualarse, porque dependen de variables diferentes. Y la teoría keynesiana señala que la igualación del ahorro y la inversión no se dará por las variaciones de la tasa de interés como en los neoclásicos, sino que será a través de cambios en el nivel de la producción y el empleo, por lo que se debe construir una nueva teoría del interés.

Para Keynes el interés se calcula en el mercado de dinero y no en el mercado de fondos prestables, es decir, en la intersección de la oferta y demanda de dinero en el mercado de dinero, considerando al dinero, a diferencia de los neoclásicos, no sólo como medio de transacción sino como reserva de valor y será tan importante que en última instancia es el causante que la economía funcione por debajo del pleno empleo, cuando la gente saca dinero de circulación. Entonces es importante remarcar que para Keynes la tasa de interés es un fenómeno monetario y no un fenómeno real.

Por último, rechaza la Teoría Cuantitativa dado que el nivel de actividad de la economía del nivel de ingreso ya no es de pleno empleo por lo tanto se convertirá en una variable más: de ahí la Teoría General porque Keynes hace teoría no de un caso especial (economía de pleno empleo) sino una teoría de cualquier nivel de actividad económica. En una economía donde existe especulación, la velocidad de circulación del dinero se vuelve en una variable inestable por lo tanto deja de ser una constante. Para Keynes el nivel de precios está en función del salario nominal dado que el salario real está determinado por la función de demanda de trabajo que muestra una relación inversa entre estas dos variables.

Sus recomendaciones de política económica

El problema del capitalismo es la insuficiencia de demanda agregada, por lo tanto toda la política económica keynesiana se dirigirá a elevar los niveles de dicha demanda.

Política monetaria expansionista

Consiste en inyectar dinero fresco a la economía lo que ocasiona una disminución de la tasa de interés, para aumentar los niveles de la inversión y vía multiplicador tener un impacto positivo en los niveles de la demanda agregada, lo que lleva a un nivel más alto de producción, y también de la cantidad de trabajo empleado en la economía, con una presión a la subida de los precios pero considerada como una situación de inflación controlada.

Keynes rompe con la dicotomía entre variables nominales y variables reales, el dinero no es neutro sino que el aumento de la oferta monetaria, tiene un impacto positivo en los niveles de la producción y del empleo, pero también presionan a una elevación de los precios. No nos olvidemos que todos los países que aplicaron las políticas keynesianas terminaron con altos niveles de inflación, en nuestro país el año de 1985 no solamente con inflación sino con hiperinflación.

El problema con el que se enfrenta la recomendación de política monetaria expansiva de Keynes es la trampa de liquidez y rigideces de la inversión que deja de depender de variables económicas y más depende de variables extraeconómicas.

El primer caso se presenta cuando la tasa de interés está tan baja que la gente saca dinero de la circulación, tiene preferencia por la “liquidez” ocasionando que el ahorro sea mayor que la inversión, por lo tanto la política monetaria es ineficiente.

En el segundo Keynes señala una cosa muy interesante, la inversión deja de depender de la tasa de interés y depende más de variables extraeconómicas como la seguridad jurídica, problemas sociales, etc.

Política fiscal expansiva

Ante los problemas de la política monetaria, lo mismo se puede lograr directamente con aumentos en los niveles del gasto público y en este sentido la recomendación de Keynes no es un equilibrio fiscal sino promover intencionalmente déficit fiscal.

La característica de este gasto es que no importa su composición, es decir en que se gaste y debe ser un gasto adicional.

El fenómeno que terminó con el paradigma keynesiano es el fenómeno de la “stangflation”, es decir, que en la realidad se presentó simultáneamente estancamiento económico e inflación, contradiciendo el pensamiento de Keynes, de que mientras estemos por debajo del pleno empleo, todo aumento en la cantidad de dinero tendría un impacto positivo en las variables reales, en los niveles de la producción y el empleo. Pero la economía no crece, está en recesión y sin embargo existe inflación.

Ante la crisis del keynesianismo, se dará un retorno al viejo liberalismo de Adam Smith, pero como señala un economista mexicano, un monetarismo bastardo, pues si bien en el campo económico propugna el liberalismo en el campo político promoverá regímenes dictatoriales como el de Tacher en Inglaterra, Reagan en Estados Unidos, Pinochet en Chile, que tantos muertos dejaron con un costo social tan grande.


* Docente titular de Política Económica y Macroeconomía de la UMSA / pantojapepe@hotmail.com

1 Keynes, John Maynard. Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. Pp. viii. Ed. FCE.

2 Concepto muy importante en Keynes pues es uno de sus conceptos innovadores. Una cosa es la capacidad productiva y otro el nivel de actividad de la economía. Aquí Keynes le da la vuelta a la “Ley de Say”, pues es la demanda la que determina la oferta.

Be the first to comment

Deja un comentario