enero 13, 2022

Martin Luther King JR.

Nació el 15 de enero de 1929 en Atlanta, Estados Unidos. Hijo del pastor bautista Martin Luther King Sr. y de Alberta Williams King, organista en una iglesia.

Estudió en la Booker T. Washing-ton High School de Atlanta y a sus 15 años entró en el Morehouse College, una universidad reservada a los jóvenes negros; allí se graduó en sociología, en 1948, e inmediatamente matriculó en el Crozer Theological Seminary donde obtuvo su título de Licenciado en Teología (Bachelor of Divinity) el 12 de junio de 1951. En septiembre de ese mismo año comenzó sus estudios de doctorado en Teología Sistemática en la Universidad de Boston, recibiendo el grado de Doctor en Filosofía el 5 de junio de 1955.

Desde joven tomó conciencia de la situación de segregación social y racial en que vivían los negros de su país, y en especial los de los estados sureños. Convertido en pastor baptista, en 1954 se hizo cargo de una iglesia en la ciudad de Montgomery, Alabama.

Entendió como una condición esencial de la dignidad humana la igualdad racial, la cual se hallaba por otra parte legitimada, en el plano político, por los principios de la democracia norteamericana. En consecuencia, la acción destinada a la conquista de los propios derechos no debía ser considerada jamás como subversiva, y aunque no llamaba a incumplir las leyes, sostenía que no podían obedecerse leyes injustas, porque éstas se oponían a la ley moral.

Sus principios quedaron expresados en la célebre Carta desde la prisión de Birmingham en 1963, y en sus numerosas obras entre las que destacan La fuerza de amar (Strength to Love, 1965), El clarín de la conciencia (The Trumpet of Conscience, 1968) y Por qué no podemos esperar (Why We Can’t Wait, 1964).

El 28 de agosto de 1953 pronunció el más famoso de sus discursos, conocido como Yo tengo un sueño (I have a dream), ante los 250.000 integrantes de la marcha sobre Washington, al pie del Monumento a Abraham Lincoln. Allí expresó: “Hace cien años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos encontramos hoy, firmó la Proclamación de la Emancipación. Este trascendental decreto apareció como un gran fanal de esperanza para millones de esclavos que habían sido marcados con el fuego de una flagrante injusticia. Llegó como el amanecer jubiloso de la larga noche de su cautividad. Pero cien años después, la América de color sigue sin ser libre. (…) Sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán algún día en una nación donde no se les juzgará por el color de su piel sino por las cualidades de su carácter”.

Como activista participó en numerosas protestas contra la Guerra de Vietnam y fue el líder más prestigioso del movimiento americano para los derechos civiles, razón por la que le fue otorgado, en 1964, del premio Nobel de la Paz.

Murió asesinado, el 4 de abril de 1968, en Memphis, a manos de un racista fanático.

La Época.-

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