enero 9, 2022

Refundar el MAS-IPSP

por: Ignacio Surco Quispe

El pasado 2 de abril se realizó un ampliado nacional de juventudes del Movimiento Al Socialismo, y el Ampliado Nacional de la Estructura Orgánica del Movimiento Al Socialismo, en ambos eventos se congregaron los representantes de un instrumento que parece haber dejado el objetivo por el cual fue creado.

La lucha por candidaturas en procesos electorales y por pegas en la gestión estatal son los motores que tiene una mayoría de representantes que parece haberse apoderado de aquel instrumento político. El planteamiento que se impulsó desde los movimientos sociales tenía por objetivo hacerse de una herramienta que le permita a las organizaciones sociales llevar un proyecto propio, sin depender de las siglas de partidos neoliberales, pero fundamentalmente sin caer en aquel mal de los partidos políticos, el de las cúpulas y élites que se adueñan de los colectivos.

Casos como los de Edgar Patana, quien fue candidato a la alcaldía de El Alto luego de haber mostrado una gestión basada en la prebenda y compra de apoyo de dirigentes de organizaciones sociales, y de Rubén Chambi, quien entró como diputado en la Asamblea Legislativa Plurinacional con un amplio prontuario en instancias policiales y judiciales –con uno de los patrimonios más grandes producto del loteamiento–, son fiel reflejo de que el MAS debe seriamente replantearse y repensarse como instrumento “del cambio”. No puede ser sujeto transformador el que admite como candidatos en su seno a ese tipo de individuos que representan lo más ruin, lo más vil y lo más perverso de la sociedad.

Si hay algo en lo que el MAS como organización política ha fracasado para convertirse en un instrumento de cambio es justamente en la transformación de la conciencia. No existe proceso de cambio, ni menos revolución, sin un proceso de transformación y maduración de la conciencia política. Lo que ahora vemos son luchas intestinas por “pegas”, por el cargo, por mantener pequeños espacios de privilegio político conquistados, cálculos electoreros que se imponen a las candidaturas principistas. Que es incapaz de controlar la corrupción interna de su militancia, que carece de mecanismos políticos que permitan la autocrítica, la maduración política, la revisión de sus errores y la creación de una mística interna.

Se perdieron diez años de formación y mucha gente en el camino se fue desilusionada. La pregunta de orden es: ¿puede el proceso de cambio sostenerse con este tipo de instrumento político? Creo que no. Es urgente una discusión interna del rol actual del Instrumento, del rol de las organizaciones en su interior, de la militancia, de la formación política y de la ética revolucionaria. Si no se encara una discusión seria sobre estos temas la revolución democrática y cultural parece estar destinada a una descomposición interna que contrasta con sus logros económicos. Vamos hacia un país con logros económicos que terminarán con un ensanchamiento de la clase media, el ascenso de nuevas burguesías, pero sin conciencia ni espíritu de transformación.

Aún es posible la refundación del MAS-IPSP para retomar el objetivo con el que fue creado y servir de herramienta a los verdaderos dueños del proceso, el pueblo boliviano.


* Militante del proceso de cambio.

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