abril 21, 2024

“Mi Rey”: Crónica de un golpe blando en curso

La derecha se propuso tirar abajo la imagen del líder para que el pueblo, huérfano, se extravíe.

La derecha tiene varios matices, todos ellos, conocidos. Desde que se cayera el muro de Berlín, organizada en el mundo a través de clanes familiares con gran poder económico y con los Estados Unidos como cara visible, la derecha ha urdido una infinidad de planes imperiales para derrocar los gobiernos que emergen fruto de la voluntad popular, lucha que siempre se escribe con sangre.

Para muestra, algunos botones. Recordemos nada más el bloqueo económico al gobierno de la UDP, cuando Bolivia intentaba disfrutar de su democracia recién conquistada, después de treinta años de gobiernos vendidos a los intereses extranjeros del capital. Igualmente, octubre 2003, cuando en El Alto, aquellos desheredados de siempre, hijos y nietos de ex combatientes del Chaco, aymaras migrantes en busca de una mejor oportunidad, echaron del país al “gringo vende patria”, Gonzalo Sánchez de Losada, después de casi una semana de lucha desigual, que dejó casi un centenar de muertos y heridos, muchos de ellos, niños y niñas inocentes.

Proceso de cambio

Pero llegó un nuevo tiempo, y la política ya no se hace como entonces. El 22 de enero de 2006 jura como presidente de la hasta entonces República de Bolivia, Juan Evo Morales Ayma, primer presidente indio de Bolivia, luego de una arrolladora victoria electoral del 58%. (En aquella oportunidad pensaba que eso era el producto de años de cabreo generalizado y del fracaso de una clase política que jamás leyó adecuadamente la realidad, porque tampoco nunca le importó algo más allá de sus intereses de casta.)

A diez años de ese día, el gobierno de Evo Morales tiene sus claroscuros, como toda fuerza política que gobierna muchos años y también como causa de todos los reciclados de la derecha que ahora aparecen como grandes revolucionarios, mientras esto signifique ganancias para sus bolsillos, en una suerte de estilo de vida que no sabe de otra cosa que medrar del Estado.

Pero, las cifras macroeconómicas no mienten y este “indio ignorante”, que los señoritos despreciaron, en un contexto de bonanza económica pero también con una visión muy inteligente de manejar los recursos del país, ha logrado la mayor estabilidad que recuerde el país en los últimos cien años. Ahora, en el Estado Plurinacional de Bolivia, nombre de nuestra Patria luego de la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado, todos los que deseen y trabajen pueden tener una vida digna.

Hemos pasado de ser un país pobre a uno de ingresos medios en tan sólo diez años. Tenemos un PIB per cápita de casi 3000 dólares y vamos camino a convertirnos en el líder de la región en exportación de gas. Esto sólo para nombrar algunos ejemplos de lo que hemos logrado en una década, no sin antes apuntar con letras luminosas que hoy en día los países más estables de la región son Perú y Bolivia; este último, proyecta un crecimiento de 5% o más para el año 2016, por cuarto año consecutivo.

Reacción oligarca

Obviamente, los oligarcas están –ahora sí– muy cabreados con estas buenas noticias en las que ellos no son protagonistas. Les molesta la estabilidad política y la bonanza económica de Bolivia. Así como les molestaba un militar llanero y patriota bocón como Chávez y como les molesta una mujer valiente como Dilma.

Y ahí, en ese cabreo, llega la estrategia deslavada y acolchonada del golpe blando. Nada de fusiles, botas militares, granadas y muertos. ¡No, qué va! Ahora es suavecito, como para que no se note, o más bien para que parezca un error de los progres, pobrecitos ellos, tan inexpertos en ser gobierno. Y claro, una vez que está todo consumado, erigirse como los salvadores de la Patria y así perpetuar su ignominia.

Pero estos estrategas de a peso, enlatados como la comida chatarra a la que representan, olvidan o subestiman al pueblo que ahora ya no es oveja; es un pueblo valiente que tiene memoria, políticamente ideologizado y fuerte, porque es el pueblo quien gobierna. Por eso sus estrategias no dan resultados y por más que desesperen nunca lo lograrán. Este es un proceso, una manera de hacer política y Patria que ellos no conocen, porque son apátridas. Sólo tienen un amo: el dinero.

Y como no sabían qué hacer porque son años que sus estrategias se les desmoronan irremediablemente, había que atacar directamente al líder, mostrando las miserias humanas y desplegando un libreto para hacerlo ver como un ser sin principios y valores. Hay que reconocer que es una estrategia astuta, justo una semana antes del referéndum que iba a hacer posible una nueva elección de Evo; astuta pero baja. Un golpe bajo que pone de manifiesto que no importa si para lograrlo debo usar un niño, una mujer o lo que fuera. El asunto es embadurnar la imagen del líder de la peor porquería, porque entonces ya no habrá referente moral de la revolución, la misma que siempre ha estado basada en valores y principios, sobre una sólida moral revolucionaria.

Es que en realidad ese no es el objetivo. El objetivo es sembrar miedo, incertidumbre, desilusión. Tirar abajo la imagen del líder para que el pueblo, huérfano, se extravíe y aprovechar el extravío para sojuzgarlo.

Respuesta del Ministro Quintana

Es esto lo que de manera brillante y valiente expresó y expuso el Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, en la interpelación que la oposición le plantara la semana pasada. Ahí no quedó nadie con cabeza y se habló claro. Como comentara mi hermano, Eduardo Rothe, desde Venezuela, oír a Quintana es como escuchar hablar de Venezuela. O de Brasil. O de Argentina. Todos países de la Patria Grande que se atrevieron a ser libres y ahora enfrentan la molestia y la guerra de un golpe blando que distrae y quita tiempo de lo verdaderamente importante: consolidar el proceso de cambio para demostrar al mundo que las mentiras no pasarán. Por lo menos no aquí, en la tierra de Tupac Katari y Apiaguaiki Tumpa.

Quintana es valiente al decirlo y nos devuelve certezas que el día a día empolva. Es claro, brillante y seguro cuando dice a viva voz enfurecido que “no los queremos aquí”. Que Bolivia ya es soberana y que no va a permitir que la esclavicen de nuevo.

Las estrategias que usan mujeres pseudopoderosas y juegos sentimentales de hormonas amazónicas y tratos de “mi Rey”; las pobres estrategias de niños no existentes, que juegan con el sentimiento humano, son solamente cortinas de humo que quieren esconder lo más peligroso, el arrebatamiento del poder y el saqueo del país, en manos de unos cuantos, los traidores de siempre.

A estas alturas de la coyuntura, debo agradecer públicamente a la decadente oposición, por haberle permitido al compañero Juan Ramón dejarlos desnudos a la intemperie, haciendo gala de una inteligencia y brillantez política que ellos jamás tendrán, y por haberme permitido con sus devaneos ya no solamente sentir vergüenza ajena, sino reafirmar mi compromiso de vida con esta revolución nuestroamericana.


* Médica especialista en salud pública.

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