junio 20, 2021

¿A qué juega la COB?

El escenario del inicio de movilizaciones por parte de la dirigencia de la COB mostraba una situación debilitada desde su primer día, en medio de advertencias y amenazas de desgastar a la matriz sindical y su vinculación con el gobierno de Evo Morales.

La mayor parte de los sindicatos y federaciones de trabajadores ya se habían desafectado días antes de las movilizaciones programadas para 72 horas de paro. Los poderosos y combativos sindicatos de mineros, trabajadores petroleros y vendedores al menudeo, más conocidos como gremiales, entre otros, puntales de la COB, se desmarcaron de la medida de fuerza que, según analistas, se encaminaba al fracaso.

Nuestra historia está llena de repeticiones, solamente tomando en cuenta los golpes militares veremos que aquellas han sido fatales para el pueblo. La actual COB está demostrando una repetición respecto de la COB de 1963 y 1964.

Como todos sabemos la COB es producto de la rebelión popular de 1952, y, luego de un período corto de co-gobierno, se desliga del poder y emprende un camino independiente. Para que esto ocurriera tuvo que ser infiltrada por militantes trotskistas que le dieron el sustento ideológico radical al PRIN, colaborador del golpe de Barrientos en 1964.

Hoy repiten la historia. En la lucha ideológica han perdido la línea revolucionaria y ganó el izquierdismo infantil que solamente le hace el juego a la derecha neoliberal, exactamente como en los años 63 y 64.

Este rápido viraje ha logrado que viejos conspiradores, en contra de la COB y de Lechín, reaparezcan y, cual vaticinadores, anuncien el fin del régimen del “dictador”, olvidando que se escaparon de la Asamblea Constituyente abrumados por su incapacidad; para cerrar el círculo contratan a un “especialista” en revoluciones que nos dice: “una revolución que depende de una persona no es una revolución”, curioso experto pues no ha existido en el mundo ninguna revolución hecha por una sola persona, aunque la alusión es evidente que es contra Evo Morales, quién dicho sea de paso no está solo.

Este especialista, parece medio pajpaku porque tiene el tupé de juzgar a Fidel cuando ha sido Fidel, y su hermano Raúl, el promotor de la paz en Colombia; en fin, un pajpaku de los que no ven la realidad y se crean sus propias “verdades”.

No podía ser de otra manera, éste, que viene de esa escuela neoliberal, llegó a dar línea incluso a los periodistas neoliberales que aún pregonan su “independencia”, como el juzgador de los militantes revolucionarios de los años 60, 70 y 80; dan pena sus pobres argumentos que solamente están enfocados a la estrategia del desgaste del proceso boliviano.

¿Quién puede juzgar a los militantes de la izquierda que dieron su vida en las calles y en el monte en los años 60, 70 y 80? Solamente un rimador que perdió su raíz de clase y cultura. Un rimador que en su delirio tremendista está pidiendo una guerra civil.

Este es el escenario donde la COB amaga con el gobierno mientras los dirigentes trotskistas se frotan las manos; la “revolución proletaria está a la vuelta de la esquina”, piensan como hace 80 años, mientras la revolución siempre se aleja de ellos.

Estos amagues de la COB son los mismos que en su tiempo ensayó el dirigente cobista, Jaime Solares, un ejemplo de la decadencia del sindicalismo auténticamente revolucionario. Para nadie es desconocido el paulatino debilitamiento político-ideológico en el seno del sindicalismo minero, que ha sido el caldo de cultivo para el “entrismo” de los autodenominados “partidos obreros”.

A la clase obrera le interesa su objetivo estratégico que es la construcción de una sociedad sin explotados ni explotadores, esta COB está hipotecando ese objetivo por un hecho inherente a la economía capitalista. No entendemos que una demanda que lleva a una movilización social (Enatex), sin que tenga el peso esperado, quiera extenderse cuando no tiene convocatoria.

Al fugado de la Asamblea Constituyente, y a algunos dirigentes de la COB, les debe quedar claro que este proceso tiene varios “dueños” y orígenes que van desde todos los Katari y Willka, pasando por los T’ula, Llanque y Siñani, se nutre de Reinaga, y reconoce a todos los movimientos populares armados; no es la obra de un solitario iluminado, es el retorno de los millones de queshwaymaras que van a construir el nuevo Estado y del cual somos sus testigos privilegiados.


* Escritor e historiador potosino.

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