diciembre 5, 2021

El triunfo de la paz

por: Felipe Tascón

El carácter político de esta organización guerrillera, mil veces negado por el Estado y los medios, fue destacado en el discurso inaugural. La estructura partidista consustancial a la organización militar, el conocido Partido Comunista Clandestino de Colombia, donde desde los guerrilleros rasos hasta los comandantes militan en su democracia interna, es una columna vertebral política que convive con el ejército guerrillero.

Timoleón Jiménez, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo FARC-EP, instaló la X Conferencia Guerrillera de la hasta ahora organización político militar a las 7 am de este sábado 17 de septiembre. Las conferencias han sido las máximas instancias democráticas internas donde históricamente se trazó la línea política y los planes militares de la mayor organización guerrillera que durante 52 años combatió con las armas al Estado colombiano.

En medio de la Amazonía colombiana, en las sabanas del río Yarí, y en la vereda 1 El Diamante obreros y guerrilleros construyeron en tres semanas un campamento ampliado con infraestructura que permite el trabajo y la vida de más de 200 delegados y un millar de personas entre periodistas nacionales, extranjeros e invitados especiales, durante la semana que durará la conferencia. Todo esto sumó de manera productiva y alegre para generar un ambiente de fiesta por la paz que coloreó la instalación de este último congreso de las FARC-EP en armas.

El cubrimiento mediático contrasta con las 9 conferencias anteriores realizadas en clandestinidad y en medio de una guerra, donde los medios habían devenido un arma más. Pero no solo en estos aspectos formales hay diferencia, esta conferencia por mandato del pleno del Estado Mayor Central del 2015, tiene la misión de refrendar lo acordado el pasado 24 de agosto en La Habana, entre los jefes de las delegaciones de paz del gobierno Humberto Dela Calle y de la guerrilla Iván Márquez, y previo a la firma entre el presidente Juan Manuel Santos, y el comandante fariano Timochenko, prevista para el próximo 26 de septiembre en Cartagena de Indias.

El carácter político de esta organización guerrillera, mil veces negado por el Estado y los medios, fue destacado en el discurso inaugural. La estructura partidista consustancial a la organización militar, el conocido como PC3 o Partido Comunista Clandestino de Colombia, donde desde los guerrilleros rasos hasta los comandantes militan en su democracia interna, es una columna vertebral política que convive con el ejército guerrillero, y es lo que explica que a pesar de la muerte de sus dos fundadores Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, y del asesinato de la mitad de su secretariado, incluido el previo comandante en jefe Alfonso Cano (ejecutado después de capturado en 2012, con las negociaciones ya iniciadas), esta guerrilla nunca haya sido vencida en términos militares. De hecho la paz que se refrendará en Cartagena, será una paz sin vencedores ni vencidos, negociada así en reflejo del reconocimiento institucional de su fuerza como organización popular de las familias campesinas, en cerca de una quinta parte del territorio colombiano. Desde el alzamiento de 48 campesinos “marquetalianos” que la fundaron en 1964, las FARC han conquistado su derecho al pleno ejercicio político y por eso el Acuerdo Final de Paz podría resumirse en una frase que consigna el artículo 75 de la jurisdicción especial creada por el acuerdo habanero: “la paz, como derecho síntesis, es condición necesaria para el ejercicio y disfrute de todos los demás derechos”. Es esta la paz por la que votará Colombia en el plebiscito del 2 de octubre y también explica el énfasis que dio el comandante “Timo” en la instalación, calificando la conferencia como el Triunfo de la Paz.

El apoyo absolutamente mayoritario de la “guerrillerada”, a la salida negociada del conflicto es un hecho que de acuerdo con todas las previsiones será refrendado en esta X conferencia, lo que en términos prácticos significa la conversión del movimiento guerrillero en partido político. Es esta la causa que explica que en este proceso de paz no se haya usado la fórmula tradicional conocida como DDR: Desmovilización, Desarme y Reinserción. En ninguna parte del acuerdo aparece el término desmovilización, porque la guerrilla reivindica su derecho a mantenerse movilizada como organización política. El término desarme se transforma en Dejación de armas, en la medida que al no haber existido derrota militar las armas las dejaran los guerrilleros en contenedores ubicados por las Naciones Unidas en 31 veredas.

En cuanto a la reinserción se convierte en Reincorporación a la vida civil en lo económico, lo social y lo político. En la medida que está previsto que la Reincorporación Económica y Social sea “de acuerdo a sus intereses”, la referencia a estos dos primeros elementos, se reduce a escuetos dos párrafos del Acuerdo Final donde se enuncia un clúster de economía solidaria y cooperativa titulado ECOMÚN, en el que no sólo se generarían los empleos necesarios para los futuros exguerrilleros, sino sobre la población rural que históricamente ha sido soporte social de la guerrilla más antigua de Latinoamérica. En cuanto a la Reincorporación Política, en el acuerdo se prevé en una serie de garantías para el ejercicio de la oposición, negadas históricamente por quienes han detentado el excluyente poder con que se ha gobernado Colombia desde la muerte del libertador Simón Bolívar. En principio en el acuerdo se le entregan a la guerrilla en total 10 curules parlamentarias entre el 2018 y el 2026, y en el mismo período aparecen 16 circunscripciones electorales especiales en donde se elegirán electoralmente diputados nacionales, que se busca sean en representación de la organizaciones y movimientos sociales. Aunque en este último caso, será en competencia de votos en la que también pueden participar hasta la extrema derecha representada por el operador de los intereses de Washington y añejo #82 del cártel de Medellín, Álvaro Uribe.

Es de esperar que la conferencia defina tanto el nombre de la organización política no militar en que se transformarán las FARC-EP, como las modalidades y amplitud de participación con la que -ahora a través del ejercicio civil- continúen su lucha por la toma del poder para los sectores populares urbanos y rurales. La clave de estas nuevas modalidades, puede estar en la versión política de lo esbozado como propuesta económica: el clúster solidario. Así en lo político y desde lo local, la suma de poderes de las organizaciones y movimientos sociales locales, se interconecta y suma fuerzas para construir poder político alternativo, la democracia avanzada, objetivo de la conferencia.

Ante la exclusión histórica de la izquierda en la política colombiana, reconcentrada por el llamado Frente Nacional de los años 60 y 70, buena parte de la participación de oposición se redujo a trabajarle a las llamadas “personalidades democráticas”, figuras de los partidos tradicionales que terminaban protagonizando en cuerpo ajeno las reivindicaciones populares. El carácter de las FARC, y lo que acordó en La Habana, indica que ahora esto sería superado, que el protagónico no se les entregaría a figuras liberales o conservadores, sino que desarrollando cuadros propios es como se construye la democracia avanzada que requiere el pueblo colombiano. El antecedente de Márquez, parlamentario de la Unión Patriótica en los 80, indica lo mismo, y es en la práctica algo similar a la historia boliviana del Instrumento Político de Acción y Solidaridad IPAS, que hoy gobierna para el pueblo como MAS.


1 Vereda es como se llama en Colombia la mínima unidad político-geográfica.

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