diciembre 5, 2021

Evo Morales en las Naciones Unidas

“No habrá justicia social mientras existe capitalismo”, es una de las afirmaciones más importantes que el presidente Evo Morales hizo ante las Naciones Unidas, en ocasión de cumplirse los 70 años de ese organismo fundado al concluirse la II Guerra Mundial.

Las palabras de Evo no son nuevas, pero no por ello vigentes y de pleno validez histórica. El modo capitalista de organización de la vida social produce concentración de la riqueza a niveles extraordinariamente altos, por lo que no es una casualidad que la diferencia entre el 10 por ciento más rico y el 10 por ciento más pobre en el mundo sea muy grande.

Esta tendencia a la concentración de la riqueza en pocas manos es una ley económica en el desarrollo del capitalismo. A lo que se debe sumar la expansión territorial y la penetración de la mercantilización en todos los poros de la vida social. En este capitalismo realmente planetario en el que vivimos con mayor fuerza desde las dos últimas décadas del siglo XX, la ley de cambio se ha impuesto en todo, incluso ha invadido las relaciones humanas.

Capitalismo es control de los recursos naturales en manos de las empresas transnacionales. Ese es el objetivo de la lógica de poder capitalismo que, como diría un estudioso británico de la geopolítica, David Harvey, ha estado combinada con la lógica de expansión territorial. Es decir, cuando se nacionaliza los recursos naturales de parte de un gobierno revolucionario, lo que se hace es obstruir el ciclo normal de reproducción del capital y eso es lo que efectivamente ha ocurrido en la Bolivia de Evo Morales.

En Bolivia, cuyo modelo económico es digno de estudio, los excedentes que se generan no benefician a los detentadores del poder político, como fue entre 1952 y 1985, con un capitalismo de Estado que no solo fracasó en su intención de crear una burguesía nacional sino que dio paso a un potenciamiento de una burguesía entreguista. Es decir, solo la nacionalización de parte de un gobierno de orientación socialista puede lograr que los recursos naturales o los excedentes generados por las empresas estatales beneficien a la población a través de distintos mecanismos.

Esta tendencia a la concentración de la riqueza es contraria, por lo tanto, a la reproducción de la vida social y de la naturaleza. El capitalismo necesita, para sobrevivir, explotar al extremo los recursos naturales y la fuerza de trabajo, aun ponga en riesgo la vida de sus dos factores de producción más importantes. De ahí que esta forma de organización de la vida social atente contra la naturaleza y contra el ser humano.

Por estas razones, las palabras de Evo Morales han sido muy buenas. Si bien tiene la tendencia a repetir la forma de decir, el líder indígena y hasta ahora el presidente más importante de Bolivia, reforzó la idea de que otro tipo de organización de la vida es no solo necesario sino posible hacerlo en medio de la contraofensiva imperial.

Be the first to comment

Deja un comentario