octubre 23, 2021

Medios privados y sus taras coloniales

Después de que se cayera la estrategia de descalificación al anuncio de compras de alfombras y muebles para el Ministerio de Economía en la misma Asamblea Legislativa tras la interpelación a esa autoridad, ahora tratan de volcar el show mediático con la detención y su posterior liberación de dos periodistas del pasquín paceño Pagina Siete.

Todos los criticones que inundan los medios, sobre todo la banda de los cuatro (Pagina Siete, ANF, El Deber y ERBOL) han insistido en mantener como “noticia”, la licitación de equipamiento para el nuevo Ministerio de Economía. Esta actitud denota dos cosas, la primera, que sin tener ningún conocimiento de los procedimientos para las licitaciones del Estado se puso en editorial un procedimiento normal, con características internacionales.

La intencionalidad queda clara, mantener una mentira sin ánimo de informar con datos de la fuente primaria, como es el Ministerio. Lo que hicieron, fue amplificar la opinión de un diputado opositor. Segundo, han demostrado una pobreza en términos de verificar la información en los mecanismos existentes para transparentar la información gubernamental; claro esto es pedir peras al olmo.

El manejo del rumor y la opinión opositora como fuente de la “noticia”, ha devaluado la calidad de quienes escriben o conducen un programa en radio o televisión de esa banda de la mentira, por supuesto que no les importa su credibilidad como periodistas sino su capacidad como operadores políticos.

En los años 30 y 40 la población boliviana identificó a los enemigos del país y los señaló como “la rosca”. Hoy, la población conoce quienes se encuentran interesados en terminar un proceso abierto con las “manos callosas” de los pueblos originarios, como dice Felipe Quispe, esta particularidad rompe con el molde clásico liberal que ignoró a los pueblos originarios y nunca pensó en que podían ser gobierno.

Hoy la mayoría perteneciente a los pueblos originarios apoya el proceso mediante sus organizaciones naturales. Una reciente demostración de lo que afirmamos ocurrió en Potosí donde una organización urbana como el Comité Cívico, pretendió invadir el espacio del ayllu con una lógica citadina, por supuesto que fue echado.

En Potosí se está promoviendo un peligroso clima de confrontación entre la ciudad y la población de los ayllus, todo por la desesperación del dirigente cívico que ha perjudicado bastante a una ciudad, que por ser eminentemente turística, tiene que dar al mundo un mensaje de paz y tranquilidad.

Volviendo a la relación de operaciones mediáticas y los sujetos políticos que hoy deciden el futuro boliviano, diremos que las “alfombras persas” quedaron volando y por más esfuerzo que realicen para encontrar corrupción no les dará resultado. Las operaciones de los que alguien les llamó “el cartel de la mentira”, cada vez tienen menos duración en su propia agenda, señal de su baja credibilidad.

En el caso que nos ocupa, esos medios sensacionalistas nunca opinaron o investigaron al denunciante, un corruptor que, en vivo y en directo, nos demostró sus habilidades. Esas son sus fuentes.

Las operaciones mediáticas de la banda de los cuatro medios privados, son directamente proporcionales al tamaño de su mentira y su descrédito, por supuesto esto no les interesa porque su objetivo es realizar el máximo daño posible, tienen mucho tiempo para instalar el odio en una sociedad que vivió siempre con el fantasma del castigo colonial.

Por eso sostenemos el tema de la proporcionalidad, porque a más operaciones más consistencia y empoderamientos de los sujetos políticos emergentes. Las clases medias urbanas que aún creen en el discurso del desarrollo modernizador, no han asimilado que el futuro es de las sociedades interculturales y de convivencia, esa banda de los cuatro, no corre por esa vía, no va al futuro, se encuentra enclavada en el pasado colonial.


* Es escritor e historiador potosino.

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