junio 19, 2021

Trump y su triunfo, ¿lección para el futuro?

Después de las medidas de ajuste que aplicó Mauricio Macri en la Argentina, hubo una amplia manifestación de “arrepentidos”, otros tantos que “no lo voté”. Lo cierto es que conociendo muy bien las propuestas de gobierno, muchos sectores empobrecidos en Argentina dieron su voto a Macri. Hoy en los EE.UU. se repite este fenómeno, ¿será que existen sociedades masoquistas?

Las explicaciones, en ambos casos que dan politólogos señalando que la gente está cansada del “establishment” político y por eso vota “en contra de” y no “a favor de”, no es un buen argumento, en Bolivia conocemos este fenómeno como “voto castigo” que hizo a Hugo Banzer presidente y logró que el NO se imponga en el referéndum de febrero.

Desde nuestro punto de vista, tanto en EE.UU. como en la Argentina se puso en marcha una gran maquinaria de comunicación que trabajó en la zona más oscura de nuestro cerebro, esto es la región de los miedos, en el caso de Trump afirmando los temores y miedos que convertido en discurso político logra empatía con la población que se encuentra preocupada por su futuro. Es la vieja relación entre amo y esclavo.

Las sociedades con tradición capitalista, se reproducen en la medida de la enajenación del pensamiento crítico, todo se reduce a naturalizar los sistemas políticos como administradores circunstanciales del poder político, la población solamente deposita su voto y luego deja en manos del elegido su futuro. Este análisis fue realizado por figuras antisistema como Michael Moore, crítico permanente de la sociedad norteamericana, que dio la mala noticia al mundo argumentando por qué ganaría Trump.

Los temores y naturalizaciones son propias de sociedades estáticas, donde la mejor vacuna son las variadas sectas religiosas, que sólo te llaman a orar y luego te dicen que si ganó Trump fue por obra del señor, no por los votos que depositaron en las ánforas.

En nuestro país nunca prestábamos atención a los aprestos golpistas, la izquierda se debatía en largas discusiones acerca de la parentela de Marx o el número de hijos de Mao, alejados del pueblo no lograban organizar los instrumentos prácticos de resistencia a los golpes. Tanto los regímenes militares golpistas como los gobiernos electos sobre la base del temor, la envidia, y el odio que son los peores sentimientos del ser humano, tienen sus víctimas preferidas que son los sectores empobrecidos, los otros los llamados clase media solamente se dejan llevar con los vientos que soplan desde el poder, aplauden a sus verdugos para que el dolor sea llevadero, pues algo conseguirán, el ultranacionalismos es un coro que les agrada, aunque saben que el capital no tiene nación.

El ultranacionalismo de Trump, ya tiene definido a sus agresores: los migrantes, Cuba, México, Venezuela, las feministas y los GLBT. ¿Y las guerras? Su política altamente fálica continuará demostrando el poder imperial del norte allá donde sea necesario y tenga intereses.

Nos duele el pueblo norteamericano, ese que es sacudido por las muertes en las escuelas, esos afroamericanos maltrechos y violentados por la blanca policía, por los LGBT agredidos, pero nos duele más ese empeño en pensar que pueden dirigir el mundo, soportando, al mismo tiempos las heridas de su cuerpo. Habrá que armar una resistencia frente a la ola fuerte que se viene.


* Camilo Katari, es escritor e historiador.

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