octubre 6, 2022

Nuestro adiós

por: Silvya De Alarcón

No hay muerte que no duela, pero la muerte de Fidel duele más, muchísimo más. Duele porque parte uno de los grandes referentes de la lucha de todas y todos quienes defendemos el socialismo.

Nacimos y crecimos en un mundo en el que Cuba y Fidel alumbraban un camino, enseñaban una integridad y un compromiso inclaudicables. Gracias a ellos, nacimos y crecimos con un sentido de la historia. Latinoamérica no sería lo que hoy es sin Cuba y sin Fidel; nosotros no seríamos los mismos. Fidel es para siempre parte de nuestra raíz política e ideológica, por eso duele tanto su partida. 

Habrá quien la festeje, necios que aman sus cadenas y traicionan a sus pueblos día a día. Son los que piensan que con su partida se acaba un ciclo. Pero por eso mismo, hay que recordarles que somos hijas e hijos de buena estirpe: lucharemos por la liberación de nuestros pueblos mientras nos quede un hálito de vida. Partió Fidel, partió Chávez, pero quedamos sus hijos para seguir construyendo la Patria Grande.

Con el corazón, hasta siempre, Comandante!

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