junio 19, 2021

El agua y sus lecciones

Déficit hídrico o crisis del agua. En términos políticos el resultado es casi el mismo. Los cortes programados vinieron de imprevisto y generaron una comprensible reacción ciudadana en la sede de gobierno que fue aprovechada por los opositores al gobierno de Morales, que señalaron los profundos problemas que tiene el gobierno para conducir una gestión eficiente en muchos aspectos de la vida del país.

Se buscaron culpables y la mayoría se encontraban en el gobierno central. También tienen responsabilidad los niveles sub nacionales. Específicamente el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. No obstante, la ausencia del alcalde Revilla al momento de responder al problema fue minimizada por los medios de comunicación, inundados por opinólogos y comentaristas que coincidían en la severidad de la situación y la culpabilidad del gobierno de Morales.

Se reveló, con esta crisis, que la asignación de autoridades de diferentes reparticiones del Estado con mandatos esencialmente técnicos fue guiada en varios casos por criterios políticos. Y esto que hubiera sido subsanable o comprensible si hubiera ocurrido hace años (pues no hay revolución que no haya enfrentado ese tipo de limitaciones), es hoy un golpe duro al gobierno y una llamada de atención al MAS si quiere seguir siendo la principal fuerza política a nivel nacional.

Y esto por dos razones.

Primero, el discurso de la incapacidad del entorno de Morales fue demostrado como verdadero, así no lo sea en realidad. No se puede generalizar esta afirmación a todo el gobierno. Bolivia ya no existiría, y menos hubiera avanzado tanto, si fuera sido gobernada por un grupo de incompetentes. No obstante, aunque existan personas dentro del gobierno con altos niveles de capacidad, ante la ciudadanía el gobierno central demostró ineptitud. En la política la percepción juega un papel central y en éste tema la oposición está sabiendo montarse sobre un determinado sentido común.

Y segundo, esto arrastró consigo no sólo a las autoridades del ejecutivo, sino también a las dirigencias de las organizaciones sociales, que son vistas hoy como entes corporativos afectados por fenómenos como el prebendalismo y el clientelismo. Como grupos organizados que piden mucho y no están preparados. Esta afirmación, por supuesto, también es una hipérbole.

Es decir, quedaron mal el gobierno y las organizaciones sociales. Quedaron mal las bases que sustentan al Proceso de Cambio.

Dicen que nunca es tarde para reivindicarse en los errores, pero la situación es delicada a sólo tres años de las elecciones generales. Las medidas tomadas por el gobierno son de carácter inmediato, y debe ser así. Castigar culpables y dar soluciones son dos pasos ineludibles. Pero el gobierno deberá entregar algo más. Deberá esforzarse por ofrecer soluciones de largo plazo, con altos niveles de innovación, que demuestren la capacidad técnica de los miembros del gobierno. Es algo que se puede hacer.

También deja patente la necesidad, urgente necesidad, de disciplinar a las organizaciones sociales que acompañan el Proceso de Cambio. Disciplinarlas en un sentido muy difícil y profundo. El clientelismo y el prebendalismo son problemas comunes de la cultura política boliviana y cambiar estos hábitos es algo muy complicado. Pero debe hacerse. El problema no es que dirigentes de organizaciones sociales ocupen cargos en el Ejecutivo y empresas públicas. Durante la era neoliberal estos cargos eran ocupados por empresarios, pero empresarios profesionales. Y también hay profesionales muy buenos en las filas del oficialismo y las organizaciones sociales. El problema es, entonces, escoger a los mejores y no dejarse presionar por demandas que han demostrado ser irracionales.

Se aprende de los errores. Pero primero se los debe reconocer. No aprovechar esta situación para crecer, puede significar poner a Bolivia en la cola de derechización latinoamericana. Las castas dominantes dirán “¡Ahí lo tienen! ¡Ellos no pudieron! ¡Ahora nos toca!” Evo Morales tiene la capacidad y el margen necesario para demostrar que no por algo un gobierno indígena y popular ha colocado a Bolivia en un gran sitial en América Latina y el mundo.

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