junio 19, 2021

El MAS y los desafíos de su congreso

El Movimiento Al Socialismo (MAS) celebrará su Congreso Nacional Ordinario del 15 al 17 de diciembre en la ciudad de Montero. Los desafíos para la organización más grande e importante del país son muchos, tanto desde el punto de vista político como organizativo.

En realidad es muy difícil hacer una prelación de los desafíos, pues todos tienen un grado de importancia tan grande para el MAS, sobre todo en la perspectiva de mantener en el poder político del Estado al bloque indígena campesino y popular que se alzó victorioso en las elecciones de diciembre de 2005 para adelante, precedido por una sublevación democrática que provocó la fuga de Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre de 2003.

La principal decisión del congreso nacional está cantada. Evo Morales será el candidato del MAS en diciembre de 2019, aunque es de esperar que se tendrá el cuidado de no anunciar el mecanismo constitucional que se empleará para hacer posible esa participación hasta estar plenamente seguros de su materialización exitosa. El anuncio dará por terminado los rumores de presuntas ambiciones de alguna gente por construir una candidatura alternativa a Morales, quien es dentro y fuera de esa organización política el único que goza de un liderazgo insustituible e indiscutible.

A partir de eso, se muestra como otro desafío el mantener la unidad, que es la condición primaria y fundamental para mantener y proyectar la revolución más profunda de la historia boliviana, en un momento en que el riesgo de la fractura, por pequeña que sea, es real. Después de once años en el ejercicio del poder político, el MAS necesita reinventar dispositivos discursivos y organizativos que garanticen su cohesión.

La unidad no es un resultado casual. Es el resultado de la construcción de un sentido común de actores políticos y sociales entorno al cual se organiza la capacidad organizativa y la práctica política para alcanzar y ampliar hegemonía. Esto quiere decir, en el caso del partido más grande del país, hilar lo más fino que se pueda el tejido social para marchar, sin temer tensiones internas, en la perspectiva del Socialismo Comunitario para Vivir Bien.

Después de once años el burocratismo y cierto encapsulamiento se ha apoderado de algunas estructuras de esa organización que impiden una relación más fluida entre las direcciones y la base social, lo que deja un vacío que es aprovechado por la derecha y el oportunismo político. Pero también se nota una fetichización muy grande del poder, de tal manera que la militancia y la dirigencia, en alto porcentaje, quieren manejar el Estado dentro de una lógica de beneficio personal y no de beneficio común. El MAS requiere restablecer su relación con el pueblo en las condiciones actuales desde una perspectiva emancipadora que muchas veces ha sido archivada en los últimos años.

Si el MAS hace todo eso, será de un gran aporte al liderazgo de Evo Morales. No hay que olvidar que la trinidad: liderazgo insustituible, fuerza organizada del pueblo y proyecto alternativo es una articulación victoriosa que ninguna contraofensiva conservadora podrá derrotar.

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