enero 8, 2022

Una corta reflexión sobre la topografía política de Norberto Bobbio

Líderes, partidos y gobiernos pueden no ser muy claros acerca de cuál es su orientación ideológica o el proyecto de sociedad que pretenden alcanzar a partir de su llegada al poder. Muchos, incluso, aseguran no tener una línea definida en cuanto a doctrina, valores o ideales, mostrándose como impredecibles pragmáticos que hacen camino al andar. Y aunque la realidad es siempre más jugosa y compleja que la teoría, sí es posible identificar la dirección que un sujeto político puede tomar llegado el momento de tomar decisiones. Existen, pues, ciertas ideas que dividen el campo de la política, que es, sin duda, uno de lucha y por lo tanto de bandos. En este trabajo pretendemos señalar algunos puntos que consideramos relevantes en la obra del cientísta político Norberto Bobbio, en su libro Derecha e Izquierda, Razones y Significados de una distinción histórica, que consideramos puede ser útil para definir de qué lado estamos.

¿Conceptos inútiles?

Norberto Bobbio, angustiado por la caótica situación electoral de Italia luego de la caída de la Unión Soviética, decidió emprender una profunda inmersión en el mundo de la filosofía política para responder, aunque sea aproximadamente, a la cuestión de izquierdas y derechas, y qué diferencia a cada una de estas tendencias. Para entonces, la izquierda había llegado a su peor momento: una crisis existencial resultante del desmoronamiento del campo socialista, del cual sólo quedó la pequeña isla de Cuba. Este panorama ensombrecido desmoralizó a las izquierdas de las más variadas escuelas, mientras la tesis de Fukuyama proclamaba ante el mundo el Fin de la Historia,

Hoy, en Latinoamérica, sabemos que tal desesperación y pesimismo era sólo momentáneo, pero no en la Italia de finales del siglo XX, donde una derecha fortalecida por la aparente muerte del comunismo se preparaba para la implementación del proyecto neoliberal. Entonces, se decía, ya no tenía sentido hablar de izquierdas y derechas, categorías que eran descartadas como inútiles ante la variada gama de opciones que proponían la democracia liberal y la economía de mercado. Aún hoy, ante un nuevo panorama que se asemeja a un ocaso para los progresismos en Latinoamérica, se dice que ya no tiene sentido pensar en estas categorías. Tal vez es momento de volver a este maestro del pensamiento político.

Por supuesto, todos sabemos el origen de esta distinción, allá por finales del siglo XIX, cuando revolucionarios y conservadores pro monarquía debatían en la Asamblea Constituyente que instauró la Revolución Francesa. Es justamente este capricho de la suerte que colocó a aquellos que querían cambiar las cosas en la izquierda y a los que defendían la tradición en la derecha el que sirve de argumento para rechazar la utilidad de estos conceptos. No obstante, he ahí un primer punto de partida, donde lo que diferencia a ambas tendencias es la búsqueda o la resistencia al cambio. No obstante, estos no son los principios que encuentra Bobbio.

Hacer política no es sólo tomar decisiones o tratar de alcanzar y conservar el poder. Es también tomar posiciones, y ello implica aceptar que existen el tiempo y el espacio, y por lo tanto, las direcciones. Pues aunque todo es cuestión de perspectiva, existe una izquierda, que está en dirección contraria a la derecha, como también hay un arriba y un abajo. Es cuestión de perspectiva, sí, pero los hombres no vivimos realidades paralelas sino que experimentamos la realidad social como individuos que son parte de alguna sociedad.

Partiendo desde este enfoque, lo que Bobbio hizo fue identificar los principales problemas o cuestiones que han partido aguas entre políticos, filósofos y pensadores, para definir las tendencias generales que nos permiten hablar de una izquierda y una derecha. Y lo hace sin adoptar posturas morales, sin juzgar, aunque al final de su libro, también sin esconder hacía que lado se encuentra su alianza y lealtad.

Los ejes del conflicto

Estos elementos fundamentales, como piedras que sostienen un edificio, son los principios o ideales de Libertad, Igualdad y Justicia. Son la base sobre la cual descansa una línea horizontal que dividió a los hombres desde los tiempos de Sócrates. Es decir, desde los tiempos en los que se reflexionó seriamente sobre política. Así, aunque la libertad individual tal como la conocemos hoy en día era impensable para los griegos, que vivían en una sociedad donde la comunidad se sobreponía al individuo (aunque también se pensaba que el deber de esa comunidad era producir buenos y mejores ciudadanos) podemos ver ya cómo la discusión comienza girando en torno a la situación de los esclavos y cuan justa o correcta era su situación.

Esta discusión volvería a emerger siglos después, con la llegada, justamente del liberalismo, y no se saldó hasta mediados del siglo XIX, con la Guerra de Secesión Americana, donde ya se podía ver a un Marx, de izquierda, apoyando la causa de los federales guiados por Lincoln. Así, un primer rasgo de la izquierda es que busca, casi siempre, igualar la libertad de los hombres de una sociedad. Por supuesto, este valor suele ser limitado cuando esta libertad tiene efectos negativos sobre la vida o la igualdad de las personas, que es cuando se postula su limitación a través de un Estado más grande o que limita la libertad que afecta negativamente a algunos.

Está claro, empero, que este no es el principio definitivo de la distinción de izquierda/ derecha, dado que aunque la libertad de algunos era algo a lo que se oponían los conservadores de una época, esta libertad pasó a ser defendida por los promotores de la economía de mercado.

Lo que nos lleva al siguiente principio, el de Justicia. Posiblemente una de las primeras preocupaciones de los griegos, la distribución de los bienes sobre todo, o justicia distributiva, es algo que también divide, aún más que el principio de libertad, a aquellos que se encuentran en un lado u otro del espectro político de la historia universal. Unos guiados por la consigna de “a cada quien según su esfuerzo” y otros guiados por la máxima comunista “a cada quien según su necesidad”. Un punto que aún hoy divide a bandos incluso en países como el nuestro, con abogados de la meritocracia en contra de aquellos que defienden la distribución de los bienes de una sociedad de acuerdo a la necesidad de los más pobres.

Este principio, entonces, permite distinguir a aquellos que consideran justo o incluso necesario e inevitable que una parte de la sociedad sufra miseria o pobreza, contra aquellos que consideran que se trata de un mal que ya no es necesario y que puede y debe ser resuelto. El principio de Justicia, entonces, es un punto cardinal mucho más firme que el de libertad para distinguir posiciones políticas.

Finalmente, el principio al que Bobbio le asigna la principal importancia para distinguir a aquellos que se encuentran en la izquierda o la derecha es el principio de Igualdad, que no relaciona a lo que él llama el movimiento igualitarista, o de igualdad absoluta entre todos y todas, un igualitarismo extremo. El principio de Igualdad diferencia a izquierdas y derechas al poner de un lado a aquellos que consideran que las jerarquías actuales son justas o necesarias, en contra de aquellos que consideran que dichas desigualdades deben ser suprimidas. Pensemos en la Bolivia de principios de este siglo, por ejemplo, cuando la exclusión de una mayoría indígena se tomaba como un dato normal de la realidad para algunos, que fueron enfrentados y vencidos por otro movimiento que consideraba que la discriminación por motivo de etnia o apellido era inaceptable. En esa distinción se pudo encontrar la izquierda o es donde la izquierda se encontró.

Es así, entonces, como la izquierda y derecha hoy se enfrentan sobre todo en torno a este principio de la igualdad, donde confluyen también feministas y nuevamente comunistas, con las tres grandes discriminaciones en el medio del juicio: la discriminación de clase, la discriminación de género y la discriminación de raza, aunque hoy se niegue este último concepto, y con toda razón. Se trata de una lucha que busca eliminar la desigualdad no en términos absolutos entre todos los miembros de una sociedad, sino de la desigualdad en estos tres temas y es ahí donde se encuentra la izquierda como punto general.

Por supuesto, no se reflexiona acá sobre la libertad/ igualdad de unas naciones o Estados contra la libertad/ igualdad de otros, puesto que esta preocupación es propia más de nacionalistas y marxistas que suelen coincidir en el campo de batalla con aquellos más preocupados por las tres discriminaciones citadas. Y es así, pues muchas veces la lucha de comunistas, feministas y aquellos que luchan contra la discriminación racial coinciden con la lucha de antiimperialistas.

Moderados y revolucionarios

Finalmente, no debemos olvidar que Bobbio también encuentra dos ejes verticales que también dividen tendencias políticas, sólo que esta vez dentro de cada uno de los bandos de la izquierda y la derecha. Se trata de la oposición entre moderados y revolucionarios y la lucha entre demócratas y revolucionarios, donde es el método lo que divide a los propios movimientos de cada uno de los lados del espectro político izquierda/ derecha. Así, se puede hablar de centros, de un lado u otro, que son los moderados y partidarios de la democracia y la institucionalidad, contra revolucionarios o autoritarios, que creen en los cortes históricos y la violencia como método justificable en la lucha por el poder.

Está claro que la obra de Bobbio aún puede ser discutida y criticada, pero lo que se propuso el autor fue en primer lugar probar la utilidad de estos conceptos para leer la realidad, cosa que inobjetablemente logró; y segundo, identificar los elementos o principios que dividen a un lado del otro en el espectro político, que en opinión del que escribe esto, también logro. Son cuestiones importantes, así no se concuerde con su clasificación, pues, nuevamente, hacer política es adoptar posiciones. 


*    Es estudiante de ciencia política en la UMSA.

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