enero 9, 2022

¿Cuánto Estado? ¿Cuánto mercado? … ¿En favor de quién?

por: Cecilia Ma. Fernández Benavente

Cuando se empieza a analizar el rol del Estado y del Mercado en economía, nos preguntamos cuanto de componente de Estado y cuanto de componente de Mercado seria el nivel óptimo para poder generar desarrollo y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Al no existir modelos puros, (puro Estado o puro Mercado), la diferencia la hacen los niveles de dominio del Estado o del Mercado, su grado de participación.

Después de la dominación del uno al otro, éstos no se excluyen ni se eliminan, se reducen. Entonces, para responder la pregunta de ¿Cuánto Mercado y cuánto Estado es necesario? debemos respondernos ¿Necesario para qué? ¿Para quién? ¿En favor de quién? pues dependiendo del contexto y la estructura económica, grados de Mercado y Estado tendrán efectos distintos, no es lo mismo un Estado benefactor monárquico, burgués, o uno socialista por poner algunos ejemplos.

Esto nos permite comprender que el grado de poder que se le dé al Mercado y el grado de poder que se le dé al Estado, será una expresión ideológica, pues estará en función de los objetivos que se persiguen y a los sectores que se quiera beneficiar. La magnitud del protagonismo del Mercado o del Estado es graduable en función de los objetivos a favor de la clase dominante (sujeto social/ sector que se representa, etc.); es decir que ésta relación y la definición de estas magnitudes se dan desde el poder.

La ideología es entonces fundamental, tanto para implementar un modelo como para evaluarlo, pues el gobierno diseñara su modelo económico impregnado de ideología y los ciudadanos lo evaluaran desde su posición ideológica también, desde sus principios, valores y conocimientos que configuran su forma de ver la realidad social, económica, política. La economía es la estructura y la ideología será la superestructura que no se queda solo en ese nivel de superestructura sino que cohesiona a los individuos en sus papeles, en sus funciones y en sus relaciones políticas, sociales y por supuesto, económicas.

Entendemos que el Mercado, como un espacio en el que confluyen oferta y demanda donde se fijan precios y cantidades de bienes y servicios, en esencia tiene una función social de asignación eficiente y optima de recursos. Por otra parte, el Estado como forma de organización social económica y política, soberana y coercitiva, puede regular el mercado y participar activamente en la economía por una serie de factores tanto económicos como políticos y éticos. Entre las principales razones económicas se tienen las fallas de mercado, fallas de competencia (barreras de entrada, asimetría de la información), bienes públicos y externalidades entre otras, sin embargo, las razones políticas y éticas también fundamentan la intervención: mejorar la asignación de recursos y distribución del ingreso, promoción del empleo, garantía del cumplimiento de los derechos, consolidar niveles de equidad, protección de grupos vulnerables, distribución y redistribución de la riqueza son algunos de las razones.

La historia boliviana muestra estos vaivenes entre el poder del Estado y el poder del Mercado, se puede ver con claridad cómo en distintos periodos (en algunos periodos más claros que en otros) uno somete al otro a fin de lograr intereses concretos y favorecer a sectores específicos. Hagamos un breve repaso de algunos de éstos hechos históricos.

La República se construye sobre la base económica social de las minas a pesar de las secuelas, producto de la guerra de independencia. La lógica de libertad termina consumiendo los espacios de la realidad de la época, incluida la economía, el trabajo indígena era la base de la producción minera y agraria. En el gobierno de Antonio José de Sucre se generaran normas para la aprobación de presupuestos y Andrés de Santa Cruz adoptará medidas proteccionistas, se gravan importaciones de telas de algodón, tocuyos entre otros, para proteger la producción nacional de textiles y se estableció un monopolio fiscal para el comercio de Quina, producto valorado en el mundo por sus propiedades medicinales.

Ésta época estará dominada por la Plata, la Goma y la Quina, el gobierno de Isidoro Belzú adoptará políticas más claramente proteccionista, fomentó el comercio, producción y consumo interno de la quina, tenía como premisa la protección de los artesanos y de la industria nacional. Linares dejará que las empresas mineras de Huanchaca (Aniceto Arce), Guadalupe (Napoleón Pacheco) y Real Socavón (José Avelino Aramayo) se expandan ampliamente; se crearan en éste periodo bancos de crédito e hipotecarios.

Después de 1865 la quina pierde importancia nacional, habiendo sido una fuente muy importante de ingresos fiscales para el país por los precios altos. Para 1870, habrá una caída del precio internacional de la plata que tendría serias repercusiones en el descenso de los ingresos del Estado.

Antes de la Guerra del Pacífico, los depósitos de guano y el salitre representaban una importante riqueza para el país. La compañía de salitres y ferrocarril Antofagasta – CSFA explotaba alrededor de 3.000 quintales diarios de salitre y después de que el gobierno introdujera el impuesto de 10 centavos por quintal de salitre, el gerente inglés se negó a pagarlo por considerarlo injusto y fugó a

Chile, posteriormente se desataría la Guerra del Pacifico, con las consecuencias ya conocidas por todos. La causa económica de la guerra fue la riqueza del litoral boliviano, salitre, guano, cobre y plata.

Al colapso bélico se suma el resurgimiento de la minería de la plata, Potosí sería el departamento protagonista, Oruro y La Paz en menor medida. Presidentes como Aniceto Arce y Napoleón Pacheco, principales accionistas de las minas Huanchaca y Guadalupe respectivamente, generaron condiciones desde el Estado, para potenciar la industria minera. La minería reactivo los centros urbanos, estimuló la economía de las haciendas y reacomodó el espacio económico interno de la sociedad pero también hizo más vulnerable la economía a las fuerzas internacionales.

La goma seguía en auge y Nicolás Suarez, denominado el Rey de la goma junto con su familia financiaron la guerra del Acre, importando con sus propios recursos costoso armamento ingles para las fuerzas armadas antes y durante la Guerra.

Ya para el siglo XX, habíamos pasado de la minería de la plata a la minería del Estaño, menos gobierno más libertad era la premisa. Patiño, Hochschild y Aramayo (los denominados Barones del Estaño) y Nicolás Suarez, no se involucraban directamente en temas de estado sin embargo su influencia en los niveles de poder era determinante. El Estado se había convertido en un promotor de los intereses del sector minero, se generaban políticas con el objetivo de facilitar la acumulación de riquezas del sector; irónicamente la minería representaba sólo 17% de los ingresos del erario nacional, evidenciándose una desproporción de beneficios para el Estado y para los empresarios.

La Guerra del Chaco se encuentra con una economía agotada y una democracia restringida, manteniendo un sistema de discriminación y explotación sobre aimaras y quechuas, además de una crisis económica junto con las consecuencias de la gran depresión y la caída en precios y producción del Estaño. El BCB fue el primero en ceder a la presión financiera ejercida por el gobierno, con los denominados “bonos fiscales”, la entrega obligatoria de divisas departe de la minería del estaño y la tributación extraordinaria pudieron financiar la Guerra.

Posteriormente vinieron los socialismos militares, Toro, Busch y Villarroel surgidos luego de la Guerra del Chaco, se enfrentaron al poder de la Gran Minería; los dos últimos murieron trágicamente traicionados. David Toro, creó el Ministerio de Trabajo y revirtió todos los bienes y concesiones a la empresa petrolífera Standard Oil, la primera nacionalización. Por su parte Germán Busch nacionalizó el Banco Minero y creo el primer Código de Trabajo de Bolivia, que es base de la actual Ley General del Trabajo. Gualberto Villarroel, implemento una serie de reformas progresistas e hizo posible un préstamo de dinero para completar la instalación de una fundidora en Oruro, Mariano Peró le llevo lingotes al presidente para mostrarle que era posible fundir estaño en Bolivia.

La revolución nacional de 1952, nacionaliza las minas e implementa la reforma agraria, el MNR convirtió al Estado en el eje central de la economía. La nacionalización permitió recuperar los beneficios de la explotación de los recursos naturales, por su parte, la Reforma Agraria eliminó un sistema que practicaba el pongueaje, eliminando latifundios y otorgando títulos de propiedad a los campesinos. Sin embargo producto de las políticas aplicadas posteriormente se incremento el gasto público, se generó inflación y hubo disminución de los ingresos fiscales, se aplicó el control de precios lo que produjo escases de productos y especulación. Para 1956 se estaba implementando el plan de estabilización cuyas características principales eran la estabilización del tipo de cambio, eliminación de tipos de cambio múltiples, supresión de subvenciones y controles a exportaciones e importaciones.

La Revolución Nacional impulsaría el potenciamiento de YPFB a través de la transferencia de recursos de Comibol a la empresa estatal petrolera. Ovando nacionalizaría las concesiones petrolíferas entregadas a la estadounidense Gulf Oil en favor del Estado, Marcelo Quiroga Santa Cruz, ministro de Minas y Petróleo será considerado uno de los impulsores de ésta nacionalización.

Después de una serie de gobierno militares y una vez recuperada la democracia se instaura el gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP) que tuvo que enfrentar un panorama complicado. La deuda acumulada de la época de dictaduras, la caída de los precios internacionales de las materias primas, la decisión de mantener un tipo de cambio sobrevaluado e incrementos del gasto público fueron elementos determinantes de la crisis que tuvo como consecuencias un proceso hiperinflacionario histórico. El gobierno optó por la gradualidad de sus medidas, pero éstas fracasaron por las presiones sociales y en particular una oposición radical de la COB, quienes creyeron estar a pocos pasos de la toma del poder. Esta percepción equivocada llevó a los dirigentes a presionar al gobierno contribuyendo a su caída y dejando el camino libre a una nueva política económica que consolidaría un nuevo tipo de Estado.

Ya en 1985 se establecía el Decreto Supremo N° 21060 como hito de la época, que institucionaliza el modelo neoliberal, el mercado dominando al Estado. El decreto introducía drásticas correcciones en materia macroeconómica y restablecería el equilibrio fiscal y de balanza de pagos, el mercado definiría precios, tasas de interés y tipo de cambio. El decreto, junto con el desplome del precio internacional del estaño (de 5,5 dólares por libra fina a menos de 2,5) provocó el despido de más de 20.000 mineros con la denominada “relocalización”.

Posteriormente la capitalización sería el núcleo central del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, se constituyó un sistema de regulación sectorial (SIRESE) para regular, controlar y supervisar las actividades de varios sectores, creándose las Superintendencias (hidrocarburos, telecomunicaciones, electricidad, transporte, aguas), sin embargo, no se alcanzaron los resultados esperados en materia de empleo.

Tras la caída del mandato de Gonzalo Sánchez en 2003 y la crisis mundial del capitalismo, asume la presidencia Evo Morales Ayma y propone la denominada “Economía Plural” que tiene como formas de organización económica la comunitaria, estatal, privada y social cooperativa. Algunos detractores del proceso cuestionan un aparente excesivo Estatismo y otros cuestionan el hecho de que el modelo económico mantiene esencialmente un fuerte componente de Mercado. Este gobierno ha reafirmado su apoyo y protección a sectores históricamente relegados y cabe preguntarnos ahora cuánto de mercado y cuánto de estado existe, pero sobre todo para quien.

Entre algunos datos que nos ayudaran a comprender el papel de ambos componentes podemos ver que la inversión pública, que se ha incrementado en un 846% respecto de 2005, se ha nacionalizado los hidrocarburos pasando de un 18% de recursos para el estado a un 82%, la inversión en salud ha crecido en 475% y la inversión en educación en 574%. El salario mínimo ha subido de Bs. 440 a Bs. 2000, políticas de incremento salarial anuales y bonos otorgados son elementos característicos de este gobierno.

Por otra parte la inflación se ha mantenido estable alcanzando un 4% en 2016, se han tenido años de superávit fiscal, siendo que en gestiones anteriores (a excepción de 1955 y 1956) en más de 50 años no se vio éste fenómeno, se han diversificado los mercados de exportación de 57 a 97 en promedio. Así mismo la base empresarial privada también se ha incrementado en un 340%, el ahorro en el sistema financiero en un 521%, los créditos del sector privado en 416% y los créditos productivos en un 517%.

Con algunos de los datos presentados tenemos una aproximación de cuánto Estado y cuánto Mercado, pero cabe preguntarnos finalmente ¿Para quién? o más específicamente ¿Para lograr qué?, para lograr, entre otras cosas, que el PIB per cápita haya pasado de 1.037 a 3.002 dólares, para lograr que la cobertura eléctrica en el área rural haya subido de 33% de la población a 73%, que se haya logrado indemnizar mediante el seguro agrario con 64,2 millones de bolivianos, que la tasa de analfabetismo haya caído de 13,3% a 2,8%, que el estrato alto haya bajado de 6,5% a 4,9% de la población, que el estrado bajo haya bajado de 62,8% a 39% y que el estrato medio se haya incrementado de 30,8% a 56%, que el desempleo haya bajado de 8,2% a 4,5% y que hayamos logrado un Índice de Desarrollo Humano de 0,77, desarrollo humano medio alto. En resumen, para lograr crecimiento económico sostenible y una distribución de la riqueza más equitativa.

Evaluar el presente, con la memoria histórica y en perspectiva es un ejercicio que debe ser realizado permanentemente, pues es necesario refrescarnos la memoria y recordar porque estamos aquí y cuánto se ha tenido que pasar para llegar al presente, el objetivo sigue siendo lograr ese punto óptimo en el que el Mercado sano y el Estado sano cumplan su función social para que los bolivianos tengan la oportunidad de llevar la vida que desean llevar.


*    Economista – Politóloga. / cfernandez.be@gmail.com

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