enero 12, 2022

De pesadilla: el imperio de las maquinas se acerca

Para aquellos que creían que, mal que mal, la humanidad se encuentra cada vez mejor y que las sociedades serán, lenta pero inexorablemente, cada vez más civilizadas, el Banco Mundial está a punto de publicar su Informe de Desarrollo Mundial con recomendaciones que hasta hace poco eran concebibles solamente en una película de ciencia ficción, una de esas distópicas donde la humanidad se encuentra reducida a límites que rayan con la barbarie, como Blade Runner, Terminator, Robocop y no sé qué más.

Y bueno, entre las miles de noticias preocupantes que la semana produce, una resulta trágica, o también cómica, depende quien lo vea. De acuerdo al sitio Business Insider, un borrador del citado informe del BM concluye con una serie de recomendaciones orientadas a hacer más competitivos a los trabajadores frente a los robots. Las sugerencias (que para algunas economías serán, en realidad, órdenes) incluyen suprimir el pago de salarios mínimos de los trabajadores si éstos tienen acciones en la compañía y contratos más flexibles para contratar o despedir empleados, debido a una supuesta falta de competitividad frente a los avances tecnológicos de nuestro siglo.

Ya se dijo, en otro lugar, que hay algo particular con la revolución tecnológica del día de hoy. Antes, cuando un adelanto científico alteraba profundamente el funcionamiento de los medios de producción, tarde o temprano la misma tecnología terminaba creando más empleos que los que había destruido. Así, la locomotora a vapor dejó sin empleo a los domadores de caballos, pero creo muchos más en el mismo sistema de transporte o producción, sea en la creación o mantenimiento de las nuevas máquinas, o sea en otra rama hambrienta de mano de obra por el incremento de la demanda.

Hoy, extrañamente, ya no es así. Existen teorías (sólo teorías, aunque no por ello menos terroríficas) que indican que los empleos que las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial o el internet, están destruyendo, ya no se traducen en nuevos empleos, sino en plantas de trabajadores calificados cada vez más reducidas, y que con el tiempo de todos modos terminan siendo reemplazados por sus propias creaciones.

De ser así, es probable que nos estemos acercando a una nueva realidad que se avizora como un nuevo estilo del género de películas de terror. Un futuro donde los robots se quedan con todos los empleos, y con instituciones poderosísimas como el BM allanando su camino, con la finalidad de hacer explotar las tasas de ganancias de una élite económica cada vez más reducida que controlará la tecnología que a su vez controlará hasta nuestro pulso cardiaco… No olvidemos el último estudio del Banco Credit Suisse, que indica que el 1% más rico de la humanidad concentra el 50% de toda la fortuna del planeta. Otro dato: el patrimonio de Mark Zuckerberg, creador de Facebook, es de más de 63 mil millones de dólares, mientras el PIB nominal de Bolivia ronda por los 30 mil millones de dólares. Bolivia vale la mitad de Facebook.

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