junio 24, 2021

La inexistente independencia de poderes en EE.UU.

Sin ir muy lejos, Estados Unidos mantiene en calidad de refugiados a varios bolivianos involucrados en el intento de dividir territorialmente Bolivia en el fallido golpe cívico-prefectural de 2008

El martes 29 de mayo, sin que la mayor parte de la gente se lo esperara, un juez de Estados Unidos, del distrito de Florida, libró de culpa al expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada y al exministro Carlos Sánchez Berzaín, de su responsabilidad civil en los luctuosos hechos de octubre de 2003. La decisión del juez estadounidense revirtió, de esa manera, la sentencia favorable a las víctimas que un jurado de Fort Lauderdale determinó cerca de un mes antes al fijar en 10 millones de dólares la indemnización por las muertes extrajudiciales.

La verdad es que la noticia, si bien no causó sorpresa por su contenido, llamó la atención por la temporalidad de la misma. No se le pensaba tan pronto, pero en lo que menos pensaba en juez de la Florida es en el sentimiento de justicia que durante años acompañó a los familiares de las víctimas asesinadas en los primeros dieciocho días de octubre de 2003. Decimos que la decisión del juez estadounidense era previsible pues el caso se ventila en un distrito controlado por la mafia cubano-estadounidense y tradicionalmente bastante amistosa con los personajes de clara orientación de derecha y facistoide.

Por eso es que liberar de culpa a Goni y Sánchez Berzaín estaba dentro de lo previsible. Estados Unidos se ha convertido en un refugio central para ex autoridades civiles y militares, así como de ex altos dirigentes políticos involucrados en la persecución de activistas, dirigentes y autoridades de gobiernos populares, progresistas y de izquierda que se opusieron a los dictados de Washington.

La académica mexicana no viajaba de ningún modo a Estados Unidos, ni siquiera para hacer una breve escala, y tampoco usaba una aerolínea norteamericana. En su carta de denuncia, Gutiérrez informó que viajaba de México DF a Barcelona en una nave de AEROMÉXICO y de allí se embarcaría a Roma en un vuelo de ALITALIA.

Los casos son interminables, pero quizá solo hacer referencia a Luis Posada Carriles, un terrorista, hace poco fallecido, responsable de decenas de atentados contra Cuba y de asesinatos de personas de izquierda dentro y fuera de Estados Unidos. El acto terrorista de mayor impacto fue la voladura de una nave de Cubana de Aviación en pleno vuelo con más de un centenar de deportistas cubanos que regresaban a su país luego de participar en una competencia en la Isla de Barbados en 1976. En esa larga lista de los “protegidos” por Estados Unidos se encuentran otros que también les sirvieron en su cruzada anticomunista, como es el caso de Orlando Bosch y otros nacidos en la Europa del Este y en el Medio Oriente.

Sin ir muy lejos, Estados Unidos mantiene en calidad de refugiados a varios bolivianos involucrados en el intento de dividir territorialmente Bolivia en el fallido golpe cívico-prefectural de 2008 y en los actos terroristas del primer trimestre de 2009, así como a algunos empresarios acusados de conspiración y corrupción. Ahí están Manfred Reyes Villa, Hugo Achá, Humberto Roca, Branko Marincovich y otros. Es decir, el gobierno y la justicia estadounidenses protegen a los operadores que en su momento les fueron útiles para desestabilizar a gobiernos de izquierda.

Pero este alto grado de protección de Estados Unidos de los operadores de su estrategia en América Latina y el resto del mundo pone de manifiesto la absoluta subordinación de la justicia de ese país a los mandatos del gobierno, el congreso y el establishment de ese país. Contrariamente a la propaganda que hacen intelectuales, políticos y periodistas de la “gran independencia de poderes” que hay en Estados Unidos, la verdad histórico-concreta es otra.

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