noviembre 28, 2020

Los acuerdos con Rusia y China en el marco de la geopolítica mundial y nacional

Resulta necesario entender el desarrollo histórico mundial desde la disciplina que se denomina “geopolítica”, estructura teórica que está constituida por una combinación de la geografía, la historia y la política, dimensiones a las que hay que adherir a la economía, desde su ámbito internacional y de cómo fue y es utilizada por países hegemónicos y las articulaciones de sus conveniencias que, estos buscan con el resto de los países, sean estos en vías de desarrollo o subdesarrollados.

Una definición publicada en una revista internacional se le atribuye el concepto de geopolítica al profesor Haushofer y fue descrita por el politólogo estadounidense de origen alemán, Hans Weigert (1942) en los siguientes términos:

Geopolítica es la ciencia que trata de la dependencia de los hechos políticos con relación al suelo. Se basa sobre los amplios cimientos de la geografía, en especial de la geografía política, doctrina de la estructura espacial de los organismos políticos (…) La geopolítica aspira a proporcionar las armas para la acción política, y los principios que sirven de guía en la vida política (…) La Geopolítica debe convertirse en la conciencia geográfica del Estado. (Hans Weigert, Geopolítica. Generales y geógrafos, 1ª ed. en español, Fondo de Cultura Económica, México, 1943, p. 24.)

En la práctica la geopolítica fue y es utilizada por los estados hegemónicos para expresar sus objetivos codiciosos, “lograr el dominio territorial extenso”. Este objetivo de dominación estuvo presente en las distintas hegemonías que se presentaron a los largo de la historia del mundo moderno, continuando en el mundo postmoderno.

Todo estado debe tener claro sus objetivos de desarrollo y sus relaciones con los estados próximos y el resto de estados con los que se relaciona en su devenir histórico. Comprender y tomar conciencia de su geopolítica y la del resto de los países cercanos y lejanos geográficamente. En función de dicha conciencia, pondrá énfasis en los acuerdos que tenga que buscar con el resto del mundo.

Las condiciones de la hegemonía mundial, han cambiado fuertemente desde la Segunda Guerra Mundial y en las últimas décadas del Siglo XX, continuando sus definiciones en las dos primeras décadas del presente Siglo XXI. El desarrollo industrial de China, está teniendo consecuencias diferenciadas que el previo de otros países asiáticos. La extensión de su territorio, un tanto más grande que el de EE.UU. y su población de 1.350 millones (cuatro veces la de EE.UU.) la ubica en una dimensión completamente diferente a los desarrollos previos que tuvieron sus vecinos como: Japón, Corea, Taiwán, Singapur y otros. Su acelerado desarrollo de las últimas cuatro décadas, hizo que la China obtenga la posición de primera economía a nivel mundial, medida en paridad de poder de compra y segunda medida en dólares corrientes. Tal como se muestra en el cuadro, construida por el FMI.

La disputa por la hegemonía entre EE.UU. y China es una de las batallas más importantes a entender en el momento actual. Está claro que uno de los objetivos políticos de China es transformar las alianzas en los países involucrados en su zona de influencia coadyuvando al desarrollo económico como moneda de cambio y no someterlos en condición de perifera subdesarrollada.

Por otro lado, los países que estamos más alejados del centro de esta disputa regional asiática, como los latinoamericanos, estamos frente a oportunidades y/o peligros según el tipo de relación que llevemos adelante, tanto con EE.UU. como con la China, que ha pasado a ser el principal comprador de la región. La relación con EE.UU. es difícil, conocida y explicada por las teorías de la dependencia. Las crecientes relaciones de la región con la China han estado en constante aumento, como muestra el gráfico.

Los medios de información nos dicen que, en la actualidad, varios proyectos están alineados a esa estrategia, como por ejemplo: la modernización del puerto “Panamá Colón Container Port”; el Canal de Nicaragua (por el momento en stand-by); el tren bi-oceánico; el Túnel de Aguas Negras (Argentina-Chile); y la propuesta de Chile Bachelet de la construcción de un cable de fibra óptica Tras-Pacífico.

Consecuentemente, es fundamental comprender el cambio de la geopolítica mundial. Tiene que ver con ese cambio: el surgimiento del grupo de países emergentes, las potencialidades que aportan a la economía mundial y las posibles configuraciones que se están consolidando, la oportunidades que se presentan y adecuan a nuestros objetivos de país, diseñados para el largo plazo.

En el marco de esta reconfiguración internacional de la geopolítica, es que debe entenderse los acuerdos que el presidente de los bolivianos consiguió en su viaje al Asía. Los acuerdos que se lograron con Rusia y China deben ser analizados y aprehendidos en esa dirección. Es parte de un debate político y económico, la misma que debe ser abordada por centros académicos de investigación e instituciones especializadas. Al margen de las críticas vulgares y superficiales a los cuales inducen la ignorancia de los opositores de turno.

Es abundante a información que se ha difundido por los medios sobre los resultados que el viaje del presidente del Estado Plurinacional de Bolivia en su viaje a Rusia y China. Los datos del relacionamiento con estos países nos muestran, por ejemplo, que Chile nos está dejando lejos en su relación con la China.

Los proyectos con las dos empresas rusas: GASPROM Y ACRON, prometen un aporte al desarrollo económico del país, muy importante por el estilo al que están dispuestas a relacionarse con nosotros: socios no patrones.

Con la China, informa la prensa que:

Los mandatarios de Bolivia y la China suscribieron una asociación estratégica, con el eje puesto en estrechar la cooperación técnica, científica y tecnológica para futuros proyectos de industrialización en Bolivia. Esa asociación estratégica estará sustentada en el diálogo fluido e intenso sobre asuntos bilaterales, regionales y globales. Esto permitirá a Bolivia acceder a la asistencia técnica, científica y tecnológica necesaria para materializar futuros proyectos de industrialización de sus recursos naturales. Desde el punto de vista de nuestros requerimientos se trata de lograr la transferencia tecnológica para nuestro proceso de industrialización.

Por otro lado está en el acuerdo la posibilidad de que el mercado chino abra sus fronteras para incrementar nuestras exportaciones con productos del sector agropecuario. En este sentido ya pasaron los exámenes de calidad necesarios: el café y la quinua. Hay que valorar esta posibilidad, misma que permitiría el fortalecimiento de uno de nuestros sectores más importantes en los últimos periodos, el sector de la agropecuaria destacó en el crecimiento del en los tres últimos periodos.

Be the first to comment

Deja un comentario