diciembre 3, 2021

La Ola Verde que llegó para quedarse


Por Ariel Basteiro-. 


Hace 2 meses atrás, cuando llegó a la cámara de diputados el proyecto de ley para debatir la legalización del aborto, para que el estado lo garantizara público, seguro y gratuito, muchos se sorprendieron al ver las calles de ciudad de Buenos Aires copadas por millones de jóvenes, en sus mayorías pibas, como se les dice en Buenos Aires a los muy jóvenes, manifestando su apoyo a esa ley. Esto generó en consecuencia, que la Cámara de Diputados, más permeable a la presión de la calle, los medios y la ciudadanía, aprobara con cierta tranquilidad. La ley que por esos días parecía que en poco tiempo terminaría aprobada en el senado.

Muchos motivos lo hacían posible, la calle, muchos de los comunicadores sociales de derecha que suelen tener posturas económicas o políticas ligadas a concepciones más conservadoras, se expresaron a favor de la aprobación del proyecto. Dentro de los partidos políticos el tema lo atraviesa transversalmente y los referentes más importantes del Senado, presidentes de bloques se expresaron también por la afirmativa.

Los dos meses entre la aprobación en diputados y el tratamiento en el senado, hizo que la balanza fuera equilibrándose lentamente hasta revertir lo que parecía un triunfo seguro del colectivo de mujeres y organizaciones de compañeras que a lo largo de los años venían planteando la discusión en el parlamento y en la sociedad, del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, y evitar que la práctica del aborto dejara de ser clandestina e insegura por realizarse fuera del sistema de salud pública con un alto costo en vidas, por muertes provocadas por infección o desangradas al no realizarse estas en hospitales o clínicas. Debido al avance de la ciencia, hoy este tipo de práctica dentro del sistema público en la mayoría de los casos es quirúrgico sino medicamentosa, algo mucho menos perjudicial para la salud de las mujeres.

¿Qué fue lo que frenó esa inmensa ola verde que se manifestó en junio, cuando llegó a diputados o como el ultimo 8 de agosto cuando el tema se discutió en el senado? Son muchas las respuestas y pocas las certezas, pues nadie está en condiciones de decir que este debate no pueda volver a darse el próximo año con otro resultado. Que la iglesia de diferentes cultos -católicos, evangelistas o protestantes-, jugó un papel preponderante, está claro. Que obispos o sacerdote trabajaran sobre la conciencia de muchos senadores para revertir su voto, con la presión ejercida a través de la opinión que existe en muchas provincias más patriarcales, puede ser otro de los motivos. Que en la ideología de la alianza de gobierno quizás no sea la postura excluyente, pero si la mayoritaria volcada a sostener políticas que se encuentran dentro de la concepción más conservadora, mucho más cuando el resultado de las últimas elecciones parlamentarias nacionales del año 2017, cuando la alianza de gobierno se impuso en la mayoría de los distritos, puede ser otra explicación.

Que la masividad en la calle apoyando la ley no sirvió para determinar el resultado quizás sea un símbolo de estos tiempos. Ya no alcanza con ganar la calle, el poder, el establishment, la actitud que aún perdura en algunas provincias de no molestar al obispo de turno, fue más fuerte que el decir de las movilizaciones populares. Este triunfo del no tiene como consecuencia haber hecho ganar aún más conciencia y convencimiento en las nuevas generaciones que sí mayoritariamente quieren otra ley y otros derechos a los existentes para tomar la decisión de interrumpir o no un embarazo sea por las causas que sean, llegó para quedarse.

Hace algunos meses la cámara de senadores, cuando le tocó discutir una reforma previsional que propuso el Gobierno de Macri, pese a los resultados de los sondeos de opinión que hablaban de un rechazo a la ley o las movilizaciones que se hicieron contra la aprobación del proyecto, terminó aprobando una reforma previsional que modificó el sistema de actualización de las jubilaciones y pensiones, haciéndolas más perjudicial para los ingresos de los jubilados y jubiladas. Los senadores obtuvieron la mayoría parlamentaria y cumplieron con lo que recomendaba el FMI y el gobierno de Macri: achicar el costo fiscal. Ello generó automáticamente la bronca y el descontento de otro sector importante de la sociedad, de los adultos mayores, y hasta muchos hablan que esto fue el disparador de la pérdida de popularidad que día a día viene cosechando el gobierno argentino. Parecería que aquellos que piensan sobre la reforma que debe hacerse en la economía, el código penal o la legislación general, no miran ni miden el nivel de rechazo que provocan estas medidas, en una parte como con la reforma previsional de los jubilados, con la ley de interrupción de embarazos de los más jóvenes, con el impuesto a los salarios altos que este gobierno duplicó en números. Se ganan el rechazo de sus políticas en vastos sectores de la sociedad, en definitiva, no deja de provocar y llamar a sumar oposiciones, mala suerte se espera para aquellos que no pueden ver más allá de sus propios intereses y de sus propias ideas.

La imparable ola verde descubierta en las calles de Buenos Aires tuvo una repercusión y acompañamiento inusual. Lo importante quizás es darse cuenta que esta ola verde, no solo planteó la discusión del aborto, también la de finalizar con el patriarcado, la discriminación o desigualdad de derechos por ser mujer. En definitiva, es mucho más profundo esto que despertó la ola verde que la discusión de una ley específica, es un nuevo concepto de participación y decisión sobre qué país y sociedad tenemos que construir.

Este debate provocó que hoy se perdiera en el palacio donde legislan senadores y diputados, pero se ganara en la calle, en la sociedad, en las generaciones futuras. Puede parecer que es un triunfo del pasado, pero ese triunfo es temporal, coyuntural, el futuro tarde o temprano está a la vuelta de la esquina.

Me quedo con una imagen que se vivía en la madrugada del 9 de agosto, cuando cientos de miles de pibas y pibes debajo de la lluvia seguían en debate, la votación, en pantallas gigantes distribuidas en la Avenidas de Mayo, lugar de la concentración de esa ola verde, y cuando el resultado arrojo un contundente 37 votos en contra de la ley contra 31 a favor, los más grandes, los más viejos, los que venimos de otras muchas batallas, algunos maldecíamos y despotricábamos, cientos de miles de pibas y pibes ahí concentrados seguían, convencidos, gritando, cantando, con alegría, prometiéndose seguir peleando, seguir trabajando para que tarde o temprano lo que ellos quieren se convierta en ley. Ahí percibís que esta necesidad fue tomada por los jóvenes como un derecho.

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