octubre 23, 2020

Conmemoración de Masacre de Octubre se toma campaña boliviana

La Paz.- Bolivia tributó honores el miércoles a 75 de sus mártires y también homenajes al medio millar de bolivianos heridos en la sangrienta represión que ordenó en septiembre y octubre de 2003 el entonces presidente ultraliberal Gonzalo Sánchez de Lozada, administrada, dice la justicia local, por el entonces ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín que se fue a estrellar de costado contra la campaña de cara a las elecciones de 2019.

El presidente Evo Morales rindió homenaje a los muertos y heridos en la sangrienta masacre de octubre de 2003, también conocida como la Guerra del Gas (por la decisión de Sánchez de Lozada de exportar gas por y para Chile), que terminó con un secante modelo de economía de mercado vigente desde 1985 y un sistema de partidos elitista y excluyente y que alumbró una nueva realidad económica y social.

«Hoy en #Bolivia conmemoramos el Día de la Dignidad Nacional, en memoria y homenaje a los mártires de la Masacre de Octubre de 2003, que entregaron su vida por defender nuestro gas. También recordamos la huida de Gonzalo Sánchez de Lozada, después de masacrar a nuestro pueblo», escribió el mandatario indígena en su cuenta en Twitter.

La conmemoración, más ardida por la reciente decisión de Sánchez de Lozada -refugiado en EEUU, lejos del alcance de la justicia boliviana que le ha procesado por genocidio- de enjuiciar en tribunales estadounidenses a los familiares de muertos y heridos en aquellos aciagos meses de fines de 2003, solo por el hecho de que le entablaron un proceso civil en busca de una indemnización, se encastró en la ya desatada campaña electoral boliviana.

Morales abrió el ciclo de conmemoración de la Masacre de Octubre que levantó una polémica alrededor de Sánchez de Lozada, eximido por un juez estadounidense de indemnizar a los familiares de muertos y de mutilados por el fuego abierto por el Ejército contra los manifestantes hace 15 años, y también del vicepresidente en 2003, Carlos Mesa, el periodista e historiador que intenta congregar a la oposición y discutir el poder en las urnas con el Presidente boliviano desde 2006 y que tantea un cuarto mandato.

Este día en que Morales recordó la «fuga» de Sánchez de Lozada, hace exactamente 15 años con un alijo de 13 millones de bolivianos traducidos en dólares desde el aeropuerto de Santa Cruz, Mesa, que renació de las cenizas a un partido fundado el siglo pasado, el Frente Revolucionario de Izquierda, firmó acuerdos preelectorales con las autodenominadas «plataformas ciudadanas» que en base de sectores conservadores de la política criolla se oponen al mandatario indígena de izquierdas.

Al menos 51 de estas plataformas se aliaron a Mesa, que hace 10 días había conocido ya que el partido en escombros de Sánchez de Lozada, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), no había olvidado y menos perdonado su decisión de dejar al entonces presidente en pana en medio del baño de sangre que dejó la crisis del también denominado Octubre Negro.

Lejos de los recuerdos de Octubre Negro, Mesa aclaró que se trataba de un colectivo ciudadano que busca cambiar las cosas en el país y que debía demostrar en las urnas «que queremos que (Morales) ya no sea Presidente».

«Las organizaciones en la ciudad de El Alto (donde se cebó la Guerra del Gas) están divididas, a veces por intereses personales; eso no pasaba hace años, y eso perjudica. Por eso nosotros no estamos participando de los actos», mantuvo el dirigente de la Asociación de Víctimas de la Guerra del Gas, Patricio Quispe.

Mesa, que recibió el apoyo del alcalde de La Paz, Luis Revilla opositor a Morales, quedó en el centro de la mira del MNR, de los familiares de las víctimas de aquella matanza, una de las más feroces de la historia de alta tensión de la política boliviana y de quienes lo adversan y adversarán en la arena electoral del año que viene, mientras se remozaban otros personajes y partidos que se daban por muertos.

Con el ojo en compota, el MNR se valió de un enemigo acérrimo de Morales y no menos de Mesa, el exministro de Defensa de Sánchez de Lozada, Carlos Sánchez Berzaín, que después de apostrofar al Presidente con una batería de epítetos que se escuchan recurrentemente en radios y canales locales abiertamente opositores a Morales, le dijo al candidato y ex vicepresidente poco menos de qué se iba a morir.

«Cometió una traición porque él fue parte de las decisiones y al último momento decide hacerse a un lado a sabiendas de todas las determinaciones que se tomaban; él fue parte de las determinaciones que se asumían para parar esa conspiración», dijo en declaraciones a la privada Radio Compañera, en La Paz.

Apodado el «zorro» por la defensa que como abogado esgrimió incluso de procesados por narcotráfico, Sánchez Berzaín se arrogó que «personalmente yo fabriqué a Mesa como vicepresidente; yo, como secretario ejecutivo del MNR, logré hacer que Mesa sea vicepresidente. Él tenía obligación de lealtad con el presidente de la república (a la sazón Sánchez de Lozada) porque hizo un compromiso de llevar adelante un proceso, un proyecto democrático».

El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Arturo Alessandri, hizo un apunte de historia cronológica y agregó que Mesa «cuando decide traicionar a su jefe, el 13 de octubre, ya tenía sobre sus hombros 61 muertos a los que había que sumar los 6 muertos de Warisata, entre ellos, 2 niños».

Como timbales en medio de la conmemoración del baño de sangre de octubre de aquel año, que comenzó con choques armados entre policías y militares leales a Sánchez de Lozada, con un saldo de 31 muertos y más de 100 heridos, se escucharon las postulaciones del vicepresidente de Sánchez de Lozada en su primer mandato (1993-97), Víctor Hugo Cárdenas, también fiero opositor a Morales.

Lo mismo, el acaudalado empresario Samuel Doria Medina, lanzó un ataque furtivo a Mesa y dijo que iba por separado a la Presidencia de Bolivia, lo mismo que el prefecto y gobernador del departamento de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, rufiado en EEUU y procesado por la justicia boliviana por corrupción, en compañía de un empresario agroganadero y terrateniente huido a Brasil, Branko Marinkovic, procesado por sus acciones de intentar secesionar Bolivia.

El expresidente conservador, Jorge Quiroga, emitió un comunicado público para pedir a la oposición boliviana una candidatura única, cosa de enfrentar a Morales, ganador holgado en las últimas 3 elecciones nacionales.

«La candidatura mejor posicionada para antes de la inscripción final de julio de 2019 debe tener plena libertad para convocar a los y las mejores ciudadanos para inscribir las listas parlamentarias, buscando la convergencia de representatividad, capacidad y unidad, para confrontar un proyecto nacional de largo plazo que restablezca la República democrática que Bolivia necesita», señaló el político.

El diputado oficialista Víctor Borda se dijo, por último, indignado por el accionar de las plataformas ciudadanas.

«No nos extraña el destino que han tomado las «plataformas ciudadanas» y han demostrado su verdadero carácter. ¿No era defender la Constitución, la democracia?, ¿no era pensar en el ciudadano, el interés colectivo del pueblo boliviano? Si no era buscar alianzas para que se acomoden de candidato de senador, de diputado, de alcalde, de gobernador porque no tenían cabida en el MAS, porque son personas recicladas de partidos políticos que han gobernado nuestro país con resultados nefastos; son personas que han respondido en otrora al MNR, ADN, UCS, MIR y con el advenimiento del MAS se les ha quitado radicalmente sus fueros, sus privilegios, su forma de enriquecimiento ilícito que tenían estos ciudadanos. Y hoy apuestan a un Carlos Mesa que tiene esa ideología neoliberal, entreguista de recursos estratégicos de nuestro país», protestó.

Be the first to comment

Deja un comentario