febrero 22, 2024

Libia: Reflexiones sobre una operación imperialista y su proyección en Bolivia


Por Fernando Rodríguez Ureña *-.


Bolivia y Libia, tenían más similitudes que como nombres de dos Estados. Veamos algunas de sus coincidencias:
Utilizando como fuente a la Red Voltaire, extrayendo de un artículo de ella varias consideraciones, proyectamos algunas reflexiones en torno a la conspiración norteamericana contra Libia y las proyectamos en contra el proceso de cambio.

En 1951 antes que Gadafi llegara al poder, Libia era el país más pobre del mundo.

Después de cuatro décadas de Gadafi y antes de la invasión de la OTAN el 2011, (por EUA, Francia, Italia, Alemania, etc.), Libia tenía el nivel de vida más alto de África, más alto que Rusia, Brasil y Arabia Saudita. Era una potencia mundial en petróleo, gas y agua dulce.

En 2002 Gadafi impulsa la creación de un potente grupo regional llamado Unión Africana de Naciones fundado en la resistencia anti imperialista norteamericana. Alineó su política exterior con la de la extinta Unión Soviética. Sus relaciones con los países occidentales fueron durante mucho tiempo especialmente malas. Los norteamericanos bombardearon Libia en 1986 y acusaron a Gadafi de fomentar el terrorismo internacional. Sin embargo, logró mantenerse en el poder pese a dos intentos de golpe de Estado en 1992 y 1993.

En Libia, después de 40 años de gobierno de Gadafi, la situación del país mostraba al mundo los siguientes avances sociales, políticos, económicos y culturales: La electricidad era gratis para todos. En Libia la vivienda era considerada como un Derecho Humanos. Los recién casados recibían el equivalente a $50 mil dólares para comprar una casa. Todos los préstamos de cualquier clase tenían 0% de interés por ley.

Gadafi prometió una vivienda a todos antes de poner una casa para su padre y mantuvo su promesa: su padre murió sin casa. Sólo un 5% de Libia antes de Gadafi sabía leer y escribir. Con Gadafi la educación era gratis y de alta calidad y el nivel de alfabetismo era de 83%. La atención médica era gratis para todos y de alta calidad. Si los libios no podían hallar educación o atención médica del nivel adecuado que necesitaban, el gobierno les daba los fondos necesarios para conseguirlos fuera del país. Si la familia libia compra un coche, el gobierno paga el 50%.

El precio de la gasolina era 14 centavos de dólar el galón. Cualquier libio agricultor o que quiera dedicarse a la agricultura, recibe gratis, tierra, una casa, animales, equipo de agricultura y semillas. Gadafi tenía un sistema político propio, que articulaba socialismo con islamismo, con democracia directa y que estaba escrito en su Libro Verde. El banco central de Libia pertenecía a Libia, no como en la mayoría del mundo occidental que pertenecen a una organización de Rothchild.

El banco de Libia tenía una moneda sin deuda. Libia pedía pago del petróleo en otra moneda y ya no en dólares. Era en dinars africanos respaldado en oro. A esto Sarkozy, el presidente de Francia, lo llamó “un peligro para las finanzas del mundo”. Gadafi no vendió a su gente a los bancos de Rothchild como lo hizo Obama en EUA, Sarkozy en Francia y Cameron en Inglaterra. Libia no tenía ninguna deuda con nadie.

En medio de la llamada “Primavera Árabe” en 2011 y tras una supuesta revuelta popular en la ciudad de Bengazi que exigía “la democratización del país y mejores condiciones de vida”, ocurrió la intervención militar en Libia en contra del Gobierno legítimo de Gadafi.

El 17 de marzo de 2011, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorizó una acción bélica contra las tropas de Gadafi, aunque limitada a objetivos militares y sin afectar a la integridad física del mandatario.
El 23 de agosto la capital del país, Trípoli, cayó en manos de los insurgentes. Gadafi convirtió Sirte en el último bastión del gobierno y resistió al asedio durante casi dos meses.

El 20 de octubre de 2011, Gadafi intentó escapar de Sirte en un convoy fuertemente armado, pero fue detectado y atacado por aviones de la OTAN en las afueras de la ciudad. Gravemente herido, Gadafi fue capturado poco después por los soldados rebeldes y fue ejecutado.

Una vez depuesto Gadafi por la rebelión separatista apoyada por los países colonialistas de la OTAN, su primer acto, además de dividir al país, fue crear un nuevo banco central de propiedad del grupo europeo Rothchild, familia que es propietaria de la mitad de la riqueza del mundo. Ese banco crea dinero de la nada, sin respaldo, para venderlo con grandes intereses convirtiéndose en préstamos no se puedan pagar. Han esclavizado a las nuevas generaciones con esas deudas.

A la muerte de Gadafi, Libia es un Estado fallido que vive una situación de lucha interna y que ha destruido todo el aparato productivo y económico del país. Entre 2005 y 2008, se ha mantenido una producción de 1.800 barriles diarios. Tras la muerte de Gadafi la producción presentó un descenso a 432 barriles al día.

En la actualidad. las principales refinerías del país se encuentran bajo el poder de varios grupos armados.

De febrero de 2011 a la fecha Libia está inmersa en un caos. Su territorio se ha dividido en tres partes con sus respectivos gobiernos o administradores, y en cada región, cada localidad, en cada barrio, las milicias y grupos rebeldes armados, son quienes ejercen el poder y desconocen a la autoridad libia.

Cumpliendo el objetivo político del “derrocamiento del dictador Gadafi”, en 2012 se efectuaron unas elecciones auspiciadas y apoyadas por Estados Unidos. Después de dos años de gobierno llenos de escándalos y destituciones, en junio de 2014 se llevaron a cabo nuevas elecciones que, dadas las pocas garantías de seguridad y ante el riesgo casi inminente de ser saboteadas, convocaron muy pocos votantes, por lo que el Congreso electo en 2012 se negó a cederles el poder a los nuevos representantes. Obviamente estalló una guerra civil, quedando divida entre las fuerzas del antiguo Congreso y las del Parlamento elegido en 2014, cada una con el apoyo de milicias y de distintas facciones del Ejército.

En 2016 se entronizó un tercer gobierno auspiciado por Naciones Unidas, instalado en una base naval en Trípoli y sin el reconocimiento de ninguna de las dos partes enfrentadas desde las elecciones de 2014, generando un vacío de poder que propició el auge y la instalación de las fuerzas del autodenominado Estado Islámico (Daesh, en árabe) en el territorio libio.
Hoy en Libia, existe medio millón de desplazados, otro medio millón busca refugio, su guerra civil lleva 11.000 muertos.

Definitivamente, entre La Libia de Gadafi y la Bolivia de Evo, existen similitudes programáticas y políticas, anticapitalistas, anticoloniales y antimperialistas, que si las castigaron en Libia, seguramente los Estados Unidos buscarán castigarlas también en Bolivia.


* Sociólogo. Militante Guevarista.


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