diciembre 4, 2020

Terminando de caminar este año


Por María Bolivia Rothe *-.


A pocos días de que el 2018 termine, miramos en retrospectiva lo avanzado y lo logrado. Este año no ha sido fácil; varias batallas se han librado y ganado, quedando mucho aún por transitar.

Iniciamos el año firmando un acuerdo con el Colegio Médico de Bolivia que protagonizó, durante los meses de noviembre y diciembre una huelga de hambre que estaba precedida de un largo pliego de peticiones; los más relevantes, los artículos de un proyecto de Código Procesal Penal que hacían (según el gremio médico), peligroso el ejercicio profesional y los artículos referentes a la ampliación de causales para permitir abortos legales. Este paro culminó después de varias reuniones de negociación, en un convenio de 21 puntos, el mismo que, a excepción de la implementación del SUS, hasta el día de hoy, no ha sido honrado.

Y que casualidad más perversa, terminamos el año 2018, con un paro médico que amenaza con radicalizarse, esta vez, en rechazo al Seguro Universal de Salud que será puesto en marcha en enero de 2019 y que ampliará la cobertura gratuita de Salud en todos los niveles de atención para toda la población, hombre y mujeres, que hoy en día no tienen un seguro, además de asegurar la atención de los grupos ya protegidos.

Entonces, ¿qué pasa pues con el Colegio Médico? ¿Qué es lo que desean realmente? Está visto que nada de las políticas de Salud les complace y que de todas maneras, para este cuerpo colegiado, oponerse es la consigna.
Lo que sucede es que el Colegio Médico no lucha por mejores días para las y los bolivianos; ellos son títeres muy bien adiestrados por ocultos y siniestros intereses desestabilizadores del gobierno. Y realmente, son siniestros, porque solamente seres sin alma pueden jugar con la vida y el sufrimiento humano.

Hicimos un juramento de servir; servir inclusive a costa de nuestras propias vidas. Servir sin importar color de piel, condición económica, religión o credo. Servir por encima de Todo en una de las tareas más nobles que el ser humano puede asumir, la de aliviar el dolor y el sufrimiento humanos. Día a día batallando entre la vida y la muerte, nos debió haber hecho más humildes, más sensatos, sin embargo, parece que es todo lo contrario y que la bata blanca no es el símbolo de un apostillado de servicio al que más lo necesita, sino una armadura para luchar sembrando odio y discordia.

¿Qué puede ser tan imposible de conciliar entre un gobierno, que a pesar de sus luces y sombras es el que más ha invertido en salud en toda la región?
Pues es fácil entender. El colegio médico de Bolivia quiere ser la punta de lanza de una oposición que sólo quiere destruir una Bolivia que ha renacido y se ha convertido en un país respetado por la comunidad internacional, que reconoce los avances en materia social que son imposibles de ignorar.
Es posible que está oposición vuelva a querer instalar sus consabidos modelos de desestabilización. Estamos preparados. Lo bueno es que ahora no estamos solos. Hay todo un pueblo dispuesto a defender lo que se ha construido.

Debemos estar preparados y estar seguros que caminamos hacia algo certero. Ningún canto de sirena desvíe nuestro andar.

* Médica especialista en Salud Pública.

Be the first to comment

Deja un comentario