diciembre 2, 2020

Gestión y enseñanza

Un nuevo caso de manipulación informativa se ha dado respecto a la enseñanza en las unidades educativas del país sobre el período histórico del gobierno que encabeza el presidente Evo Morales, de sus orígenes y sus logros.

La polémica incluso ha hecho que se pronuncie el Arzobispo de Sucre, declarando que la historia de Bolivia se debe instruir en los colegios de forma equitativa y no imponer la exclusividad de enseñanza sobre los 13 años de gestión de Evo Morales.

Todo ello por una publicación malintencionada titulada “directores vigilarán que maestros hablen de hitos del MAS en clases”.

Salvo prejuicios, en ningún momento hay algún tipo de instrucción para enseñar en las escuelas algo exclusivo o hito del Movimiento Al Socialismo. Lo que hay es una incorporación del contexto y período histórico de los últimos 13 años en Bolivia como parte de la historia pasada y presente de nuestro Estado Plurinacional, al igual que se enseña la historia de las administraciones de Víctor Paz Estenssoro o Hugo Banzer Suárez, a los que algunos jerarcas de la Iglesia católica no cuestionan.

Es necesario recordar que en octubre de 2015 Evo Morales se convirtió en el jefe de Estado que más tiempo estuvo en la presidencia de forma continua, superando con más de una década al Mariscal Andrés de Santa Cruz, que gobernó Bolivia entre 1829 y 1839.

Asimismo, desde el 14 de agosto del año pasado, Evo Morales se convirtió en la persona a cargo de la presidencia del país durante más tiempo, consecutivo o no, superando, con 12 años, seis meses y 23 días, a Paz Estenssoro, que había sido presidente durante cuatro períodos discontinuos (1952-1956, 1960-1964, 1985-1989). No parece haber duda de lo histórico del gobierno que más estabilidad y durabilidad ha tenido en el convulso escenario boliviano.

Resulta extraña por tanto una polémica, por otra parte, sobre un tema del que no debiera haber duda de la pertinencia de la enseñanza en términos históricos, pero que además fue incorporado al currículo hace tres años, aunque sospechosamente los medios ponen el foco y la atención sobre él recién ahora.

Es claro que hay una intencionalidad política por encontrar hasta el último resquicio para criticar al gobierno que encabeza Evo Morales.

Esa parece ser la tónica dominante desde que empezó el año, con las primarias del 27 de enero como primer punto álgido, pero en una campaña permanente, in crescendo, desde ahora hasta las elecciones generales de octubre.

Ante esta nueva campaña de manipulación informativa, sólo queda, por un lado, seguir desde el Ejecutivo con el compromiso de políticas públicas que mejoren las condiciones de vida de la gente y, por el otro, desde esta humilde redacción, con el compromiso de seguir informando de un proceso histórico que no sólo debe ser enseñado en los libros de texto, pues hay argumentos de carácter político, económico y social suficientes para ello, sino que debe ser informado desde la objetividad, pero también el compromiso con las y los más desfavorecidos, desde las páginas de este periódico.

Ante la campaña de desinformación y fake news que vamos a vivir durante los próximos meses, esperamos seguir informando de la realidad boliviana sin caer en el sensacionalismo y la manipulación al que por desgracia ya nos tiene acostumbrados la oposición, política y mediática.

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